En el barrio Julio Buitrago los zancudos portadores del virus del dengue, zika y chikungunya no se esperaban una fumigada mañanera.

Los zancudos fueron sorprendidos en sus criaderos y no resistieron el doble ataque que se realizó por medio de fumigación y abatización casa a casa.

En mil 200 viviendas el combate entre los brigadistas de salud y los mosquitos fue cuerpo a cuerpo,  pero miles de mosquitos murieron abatidos por el potente gas de las motobombas.

En las líneas enemigas de la salud nadie da declaraciones, pero del lado de las brigadas del Minsa la doctora Guillermina Cuan señala que la victoria en la batalla se va construyendo día a día con la participación de las familias y comunidades.

El efectivo ataque no les dio tiempo de huir y aunque las bajas enemigas se contabilizan por miles, la población de la zona quedará al mando de la situación para que no se vuelvan a instalar criaderos de zancudos.

"Esta es una lucha diaria, el Minsa nos ha apoyado bastante pero nosotros también tenemos que sumarnos a esta gran lucha para evitar las enfermedades y eliminar criaderos de zancudos", dijo Violeta Saballos, habitante del sector.