Hace 7 años, mientras los capitalinos se preparaban para recibir una nueva visita de Santo Domingo de Guzmán, desde las entrañas del Mercado Oriental se gestaba una tragedia que dejó mucho dolor y sufrimiento; un incendio de proporciones descomunales afectó directamente a un poco más de 1,552 comerciantes de la llamada zona uno, donde se ubican las ventas de ropa, zapatos, mochilas, bisuterías, entre otras.

En las Sierritas de Managua, en el sector de la rotonda Cristo Rey y en San Judas se realizaban las tradicionales actividades en honor a Santo Domingo, como la elección de la India Bonita, el Palo Lucio y la Vela del Barco. La población concurrió con mucha jolgorio, sin embargo a eso de las 11 de la noche de ese 31 de julio, la noche se tornó más espesa en esa zona de la capital.

De acuerdo a las crónicas de esa fecha, el incendio que pudo ser sofocado en su totalidad 48 horas después, arrasó más de 10 manzanas del mercado más grande de Centroamérica, dejando a su paso incalculables pérdidas en la infraestructura y mercadería de los comerciantes, todos en su inmensa mayoría vieron reducidos a cenizas muchos años de trabajo.

Muchos otros comerciantes tuvieron una mejor suerte y lograron sacar las mercancías de las bodegas. La noche del 31 de julio y la mañana del primero de agosto se vivió una de las mayores tragedias ocurridas en el Mercado Oriental. De esa experiencia se ha aprendido mucho y aunque este centro sigue siendo considerado una bomba de tiempo, se ha venido trabajando para reducir grandemente los riesgos y evitar una tragedia similar.

Jorge González, presidente de la Asociación de Comerciantes de los Mercados de Nicaragua, reconoce que la tarea de ordenar el Mercado Oriental es titánica, por tanto se trabaja en hacer conciencia entre los propios comerciantes, que la reducción de los riesgos dependerá en gran parte en las medidas que tomen de manera individual a lo interno de sus tramos.

La tragedia de hace 7 años sirvió para iniciar los trabajos de ordenamiento de los sistemas eléctricos, pues la empresa distribuidora de energía se dio a la tarea de mejorar las redes y a cada locatario se le legalizó el servicio.

Sirenas para alertar a los comerciantes

También a partir de este incendio, se comenzó a trabajar coordinadamente con las autoridades del SINAPRED, ENACAL, la Dirección General de Bomberos, Corporación Municipal de Mercados de Managua y asociación de comerciantes, para trabajar el tema de prevención, el ordenamiento de los espacios para el ingreso de vehículos apagafuegos, la reparación de los más de 55 hidrantes y la conformación de 5 Brigadas de Bomberos Voluntarios conformadas por hijos de los propios comerciantes, que al momento de un conato de incendio, se encargan de evitar su propagación mientras llegan los especialistas. Para alertar a los comerciantes en caso de situaciones adversas, el SINAPRED ha instalado cinco sirenas en los puntos donde existe mayor cantidad de tramos.

“Hemos venido aprendiendo y haciendo ese modelo de trabajar en unidad, en consenso, hemos recibido capacitaciones a partir de ese incendio y la ayuda del gobierno del Presidente Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo del préstamo solidario fue una gran ayuda. Hemos venido evolucionando de buena manera, se puso la energía eléctrica de manera legal, se ampliaron los espacios en las calles y callejones”, dijo González.

Desde este siniestro, en el Mercado Oriental se han realizado más de una treintena de simulacros contra incendios, ante terremotos y ante inundaciones, todo esto por ser una zona muy vulnerable a este tipo de fenómenos.

“Estamos más que preparados y este gobierno ha sido responsable con nosotros porque nos ha venido dando las herramientas y ha venido haciendo esos simulacros, hace poco tuvimos uno y en siete minutos evacuamos, tenemos 360 rutas de evacuación”, comentó el dirigente de los comerciantes.

El gerente de COMMEMA en el Mercado Oriental, compañero Augusto Rivera, recordó que las causas que originaron ese siniestro de la noche del 31 de julio y madrugada del primero de agosto han desaparecido. En esa ocasión las malas conexiones eléctricas, más la instalación de plantas eléctricas que contenían combustible, propiciaron la ocurrencia del siniestro; sumado a esto, el desorden de los tramos ayudó a la rápida propagación del fuego.

“Hace siete años heredamos un país en bancarrota de parte del neoliberalismo, un país sin energía eléctrica y muchos comerciantes para enfrentar los apagones de hasta 12 horas instalaron plantas a lo interno de sus tramos, entonces eso facilitó que el incendio se propagara más rápida porque esas plantas comenzaron a explotar como en cadena y realmente se volvió un infierno”, recordó Rivera.

“Siete años después el Mercado Oriental cuenta con un plan contingente ante siniestros, no solamente contra incendios, sino ante terremotos, hemos venido capacitando a la gente, a los trabajadores de COMMEMA y a los comerciantes, por tanto esas causas desaparecieron en buena parte del mercado oriental”, agregó.

Una experiencia que dejó lecciones

El compañero Pedro Mayorquín, que coordina la Brigada Contra Incendio Mayorquín del Mercado Oriental, recuerda que el incendio ocurrió en el sector de las piñatas, un cortocircuito que originó las primeras llamas y posteriormente la explosión de las plantas eléctricas con combustibles, ayudó a propagarse más rápidamente.

“En ese momento los que componemos la brigada contra incendios era un grupo desorganizado, hoy somos capacitados por la Dirección General de Bomberos, estamos para servir a

este pueblo”, comenta Mayorquín, que agregó que los primeros camiones de bomberos ingresaron al núcleo del incendio después de las 12 de la noche, debido a que muchos tramos impedían el paso.

Otro factor que ayudo a la propagación es la falta de hidrantes, situación que ha mejorado en más del 80 por ciento, gracias a los trabajos que ha realizado la comisión interinstitucional que es liderada por el SINAPRED.
Esta brigada ha evitado la propagación de incendios, pues algunos conatos que se han dado en los últimos meses han quedado reducidos a los pocos minutos, gracias al esfuerzo de estos compañeros. Una de las medidas de prevención es que cuando en un tramo el comerciante dejó un artefacto eléctrico encendido, los bomberos cortan la acometida y a primeras horas de la mañana se le comunica para que la vuelva a reconectar.

La mano solidaria que permitió el respiro

Ese día funesto en Managua y particularmente para los comerciantes del Mercado Oriental, será muy difícil de olvidar, lo afirma doña Martha Lorena Calderón, que vio reducido a cenizas 35 años de trabajo de su familia.

En esa época esta señora y su esposo tenían pocos días de haber recibido un lote cuantioso de mercadería de Panamá y Guatemala, todo eso quedó fue consumido por las voraces llamas que a domicilio llegaron sin ser invitados a su tramo ubicado de la Casa de los Encajes, una abajo y dos cuadras al lago.

Recuerda que todos quedaron con una mano adelante y la otra atrás, con un futuro no muy prometedor, ya que quedaron con deudas con los bancos o financieras, que tampoco prometían un crédito para ayudarles a salir de las cenizas.

Y mientras los bomberos, policía y miembros del Ejército de Nicaragua, ayudaban a sacar los destrozos del incendio, el Presidente de la República Comandante Daniel Ortega Saavedra junto a varios miembros de su gobierno, llegaron hasta el Mercado Oriental a constatar los daños, pero también a brindarle la solidaridad y el acompañamiento a esos comerciantes que lo perdieron todo.

En esa ocasión el Presidente Daniel conversó con los comerciantes, pudo conocer su sufrimiento y dolor, por tanto no dudo y a través de la compañera Rosario Murillo, anunció un programa de crédito denominado “Por Gracia de Dios” que permitió que cada afectado recibiese un crédito de cinco mil dólares con seis meses de gracias, a tres años de plazo y al uno por ciento de interés. Ese programa contó con un fondo de 3 millones de dólares.

Doña Martha que no contaba con un céntimo para levantarse, vio en ese crédito la luz de auxilio a su situación, pues le permitió comenzar a trabajar ya no importando ropa de Panamá o Guatemala, sino a crear sus propias creaciones que ahora son muy demandadas por su vasta clientela.

“Fue una experiencia muy dura, la vivimos más de mil 1500 comerciantes, no fue fácil y quedamos totalmente acabados, fueron 35 años de mi vida y lo vimos ahí, consumidos por las llamas, esa noche miramos como se consumían los tramos, fue algo espantoso”, recuerda.

Esa noche muchos comerciantes lloraban y se preguntaban entre sí “¿ahora qué va a pasar?”, pero doña sacando animo de la fuerza que le daba Jesucristo, respondía a sus colegas “no va a pasar nada, apenas comenzamos, no hemos terminado, esta es la voluntad de Dios, pero Dios también nos va ayudar”.

Un Presidente que está con el pueblo

“Ese crédito vino a paliar la necesidad, la ansiedad y la dificultad que estábamos viviendo en ese momento, fue a un precio simbólico, sin tanta garantía, fue la fe y la confianza que tuvo el Presidente Daniel en nosotros los comerciantes, fue muy importante para nosotros”, que valora muy positivo que en esos momentos de dolor, el Presidente Daniel Ortega llegó hasta el lugar a dar su apoyo “y eso nos dio fuerza, nos dio aliento y demostró que está con nosotros”.

Sostuvo que su tragedia individual la vio como una oportunidad, como un reto, pues de importar ropa, se dedicó a confeccionar sus propios diseños y ahora la vida le sonríe nuevamente ya que vende por docena.

Siete años después espera no volver a vivir esa tragedia, por tanto se asegura todos los días que su sistema eléctrico esté en optimas condiciones, algo que considera deben hacer todos los comerciantes y no dejar la responsabilidad solamente a las autoridades.