La noche del 17 de Julio de 1979, el tirano Anastasio Somoza Debayle huyó de Nicaragua dejando tras de sí una estela de muerte. Con su huida y la rendición de la Guardia Nacional, Nicaragua dejó de ser esclava de un régimen opresivo y comenzó a ser libre. Para las familias nicaragüenses, ese 17 de julio retoñó la alegría y la esperanza de un mañana cada vez mejor.

En la última etapa de la lucha insurreccional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) contra la dictadura, la Guardia Nacional descargó su odio contra los barrios orientales de Managua, sin embargo, a pesar de la represión, la población soportó con bravura la persecución.

Huida del tirano significó el fin de la represión y la persecución

Lizbeth Hernández, de 54 años, ha vivido toda su vida en la Colonia 14 de Septiembre, uno de los barrios donde la Guardia descargó con furia sus ametralladoras y lanzó bombas desde los aviones de guerra contra la población civil.

“La huida del tirano significó el fin de la represión y la persecución, por fin nos sentimos libres aunque eso nos haya costado mucho dolor y sufrimiento; ese día Nicaragua nació a la libertad”, valora Lizbeth, hoy madre y abuela, quien en aquel entonces tenía alrededor de 20 años.

“Antes que se terminara la guerra y huyera el tirano Somoza, nosotros vivíamos unos momentos terribles, de represión, de persecución a los jóvenes y a todos los que sospechaban que participaban en la lucha y apoyábamos a los guerrilleros en los barrios orientales”, recuerda con la mirada fija en el horizonte.

“Esta Colonia fue muy decisiva en la lucha contra el somocismo y la derrota que se dio en el año 79 con la huida del tirano. Esos fueron momentos tristes para las madres que tenían sus hijos participando en la guerrilla, porque no sabían en qué momento podían ser asesinados sus hijos, porque estaban defendiendo la patria”, relata Hernández, quien hoy se dedica a su familia y al trabajo comunitario y político.

Esta mujer, con más de medio siglo sobre sus hombros, vivió uno de los momentos más importantes de Nicaragua, relata que la huida de Somoza se convirtió en alegría para toda Nicaragua.

“Para nosotros fue una gran alegría porque no esperábamos que el tirano cobardemente huyera de esa manera, sino que se enfrentará a luchar. Eso fue de mucha alegría para todos nosotros, porque eso nos iba a traer paz, eso es lo que queríamos, que se terminara esa tiranía de más de 50 años que teníamos en ese momento y las represiones y todo lo que vivíamos”, comenta.

Lizbeth relata que la noticia de la huida de Somoza se dio a conocer a través de la clandestina Radio Sandino, voz oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que operaba en la clandestinidad y que tenía que ser escuchada igualmente en la clandestinidad.

36 años después, mucho que celebrar!

Este 17 de julio se cumplen 36 años de aquel hecho histórico que marcó el final de la dictadura. Las familias nicaragüenses viven Nuevos Tiempos, afirma Lizbeth, quien reconoce que bajo el liderazgo del Comandante Daniel y la Compañera Rosario el país camina por nuevas rutas de Paz.

“Ahora vivimos en Paz. Hace 36 años que se terminó esa tiranía somocista y ahora nosotros vivimos en paz. Vamos a estar celebrando con mucha alegría en la Colonia con piñatas, en todos los barrios con la música revolucionaria, que es la que nos alimenta nuestros corazones, siempre estamos al pie de lucha, luchando junto al Comandante y junto al pueblo por nuevas victorias”, asegura Lizbeth.

“Ahora tenemos cada día nuevas esperanzas, porque ellos (Comandante Daniel y Compañera Rosario) siempre están buscando la mejoría del pueblo, proporcionándole techo, casas, apoyando a las personas cuando tienen problemas de salud grave, cuando pierden su casa como consecuencia de los fenómenos naturales, siempre nuestro Comandante y la Compañera Rosario Murillo están ahí apoyando a los ciudadanos que tienen problemas”, afirma.

¡Se va, se va el dictador Somoza!

Carlos Carrión Darce, hoy tiene 85 años, pero cuando Somoza huyó de Nicaragua con destino a la nación agresora, rondaba los 49 años.

Su memoria se mantiene lúcida y recuerda con claridad los sufrimientos del pueblo nicaragüense, que él mismo y su familia tuvieron que vivir durante 45 años de dictadura.

Sentado en su pequeño taller de reparación y enjuncado de muebles relata su versión de la historia sobre ese 17 de julio.

“¡Fue una alegría ésa! Nosotros aquí en la Colonia 14 de Septiembre vivíamos los ataques de los aviones con las bombas que nos pasaban tirando y teníamos que estarnos cuidando porque pasaban aviones push-and-pull volando y jeep con ametralladoras, fue terrible eso”, recuerda.

“Ese era un tiempo que no se dormía ni se comía bien, principiando que no se podía salir a buscar la comida a los mercados. Comíamos lo que encontrábamos por acá. Si salíamos era peligroso que saliéramos baleados por la guardia genocida de Somoza”, agrega.

Carrión relata que en la colonia todo mundo se dio cuenta de la huida de Somoza a través de Radio Sandino. ¡Se va, se va el dictador Somoza! ¡Se va, se va el dictador Somoza! repetía incansablemente la emisora.

“Yo tenía un radio punto azul y ahí me di cuenta cuando dijeron en la radio ¡se va, se va el dictador Somoza!... Fue una alegría, salimos aquí y hubiera visto qué bonito cuando venía la guardia volando balas y otros entregando los fusiles. Otros nos pedían que les diéramos ropa, porque ellos estaban aquí en contra de su voluntad, porque los habían traído de la montaña y aquí se les dio ropa para que se fueran para sus lugares, pero venían volando los fusiles porque era un miedo que tenían que el pueblo los crucificara”, rememora.

“Aquí la comunidad sintió una gran alegría, de tanto sufrimiento que teníamos al saber que Somoza se iba con todos sus secuaces, fue una gran alegría, eso fue lo que sucedió en esta Colonia y en todo Nicaragua. La alegría que hubo para esos tiempos. Antes no hubo ningún tiempo más alegre que ése. Antes no había nada de alegría porque no podías andar libremente”, valora 36 años después.

La Revolución nos dio pase para la Libertad

La histórica huida de Somoza quedó marcada en la mente de los nicaragüenses como el Día de Alegría, a partir del cual renace la libertad en Nicaragua.

“La Revolución nos dio pase para la libertad. En este tiempo logramos la libertad con las balas y con la guitarra. La guitarra es un arma de la Revolución, el canto es un arma para la Revolución y es una alegría vivir en paz”, dice don Carlos, quien además de carpintero es cantautor y con su guitarra interpreta temas de música testimonial que él mismo ha compuesto.

“Mi familia vive tranquila, mis hijos viven tranquilos y eso nos da alegría. Con la Revolución se ha logrado mucho. Los proyectos que tiene el Frente Sandinista para el pueblo son muy grandes”, concluye.

Dos días después de celebrar la huída del dictador, el pueblo nicaragüense, vanguardizado por el Frente Sandinista, entraría por caravanas a Managua, marcando así el inicio de la Revolución que nos ha llevado a vivir hoy estos Nuevos Tiempos.