Aldo Díaz Lacayo es el historiador de la Patria. El Caballero de la Historia. Es el intelectual nicaragüense que más interiorizó y reflexionó sobre la historia de Nicaragua; desde una paradójica sabiduría excedida de humildad.

Es Prócer de la Identidad Nacional; a través de indagar y distinguir los componentes de interacción cultural, social, política y militar que fortalecen nuestro esquema identitario y -por ende- de dignidad, en etapas -desde los pueblos originarios hasta los tiempos actuales- a las que dedicó sendas obras historiográficas desde la reflexión; a partir de las contradicciones de ésas luchas:

Las anti colonialistas, de la población originaria contra el conquistador, defendiendo su cultura milenaria de unidad con la naturaleza como un todo orgánico en equilibrio.

Las pro independentistas, de las rebeliones de los colonizadores contra la misma corona española que los envió, reivindicando para sí los beneficios de la Colonia .

Las independentistas, de los criollos por la Independencia de España y en general de los imperios europeos, sustituyendo al súbdito por el ciudadano en la sustitución de la Monarquía por la República. También, declarando al Nuevo Mundo como una sola Patria. Es la síntesis del Supremo Sueño del Libertador de América, quien desde entonces advertía contra el naciente imperio norteamericano en su auto proclamación de ser dueños del Nuevo Mundo y su derecho a organizarlo.

Las nacionalistas, de los mestizos en contra del imperialismo norteamericano, reivindicando la soberanía e independencia plena; con principios de autodeterminación y no intervención de un Estado en los asuntos internos de otro, dando cabida al respeto del derecho internacional. La revolución mexicana, marcó la pauta de estas luchas. El Prócer Martí y El General Sandino también se inscriben en esta etapa histórica contra el sometimiento a Estados Unidos y su destino manifiesto.

Las anti injerencistas, de los socialistas de hoy y siempre, leales a los principios del socialismo científico para explicar el desarrollo histórico de la sociedad, en contra la inequidad social, la depredación medioambiental, el derroche, la explotación del hombre por el hombre. La revolución cubana inició y es líder natural de estas luchas.

LA REFLEXIÓN DE SU ORÍGEN

Digno hijo de Nicaragua y de la vieja Managua, en el Barrio San Sebastián; estudió en el Instituto Pedagógico donde cada año fue el mejor alumno. También alcanzó ser el comandante de su banda de guerra. La distinción a la excelencia académica se conjugó con su formación moral, cívica y humanística; desde un hogar católico; de ejercicio más espiritual que religioso. Con una categoría social que se distinguió por ejemplaridad ética, encima de lo material.

Siempre evaluó el peso de las contradicciones con absoluta humildad y honestidad; valores en los que los grandes seres humanos cimientan su base revolucionaria. La principal en su temprana vida, fue que aún siendo nieto de Adolfo Díaz Recinos, ya tenía instintos de vergüenza anti injerencista, con profunda identidad nacionalista.

Más adelante, con su madurez, lo identificó como parte del Inconsciente Colectivo; concepto que utilizó con amplio recurso en cada una de sus múltiples facetas de amor por Nicaragua. Investigando, reflexionando, sincerando la historia de su pueblo.

INTENTO FALLIDO PARA AJUSTICIAR A SOMOZA GARCÍA

Después que participó en un intento fallido para ajusticiar a Somoza García -previo a la gesta de Rigoberto- fue capturado, preso, torturado y exiliado. Entre voces y rumores se manejó que su delator fue Manfred Linner Díaz.

Describe: “(...) Yo había llegado a San Salvador en junio de ese año —coincidiendo con la salida de Rigoberto a Nicaragua, a quien no conocí. Había sido expulsado después de algunos meses de cárcel en la Loma, porque había participado en un intento de magnicidio contra Somoza García, fraguado en México por terceros. Una acción en la que participé marginalmente, frustrada tan pronto regresé a Nicaragua, como si me estaban esperando. Un fracaso que me enseñó a no participar en nada en que no estuviera directamente involucrado, y a hacerlo racionalmente. Así lo hago desde entonces. (...),

(...) Mi expulsión al exilio fue producto de una negociación diplomática. Así me lo confió años después el doctor Guillermo Trabanino, ex Ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador y primer Secretario General de la ODECA en mi segunda estadía en ese país (1967-1980). En su carácter de Secretario General de la ODECA, en 1956 Trabanino, visitaba con frecuencia Nicaragua para organizar el centenario de la Guerra Nacional (1856), y enterado de que yo era menor de edad, según la ley de la época, se valió de este argumento para sugerirle a Somoza mi exilio en El Salvador a cambio del control oficial en ese país. Undato conocido por el gobierno salvadoreño (...)”.

RIGOBERTO Y EL PRINCIPIO DEL FIN

Se reagrupó con viejos conspiradores antisomocistas de la Rebelión del 54, en El Salvador. Élrefiere: “(...) en ese momento yo solo tenía ideas vagas sobre la guerra de liberación nacional librada por el General Augusto C. Sandino, producto de mi estadía en San Salvador. No tanto por referencias directas sino por el peso político-histórico del exilio nicaragüense; todos orgullosos de Rigoberto y una buena parte con reminiscencias sandinistas (...)”.

(...) La organización revolucionaria siguió su curso, estableciendo su dirección en Honduras. En marzo de 1957, Julio Alonso Leclaire invitó a viajar a Tegucigalpa a un grupo muy reducido. Así lo hicimos. Cruzamos la frontera guiados por chanes experimentados, desde Santa Rosa de Lima, en El Salvador, hasta La Alianza, en Honduras (...). (...) Por otra parte, la incertidumbre de gobernabilidad que produjo la acción heroica de Rigoberto obligó a Washington a recomponer su situación en Centroamérica, eligiendo a Honduras como sede de su poder militar y de inteligencia en la subregión. Dos meses después del ajusticiamiento de Somoza García, en octubre de 1956, los militares depusieron al gobierno conservador de Julio Lozano Díaz. Un plan sencillo pero macabro, como todos los planes de la CIA (...)”.

RAUDALES Y LA CONFIANZA DIRECTA DESDE SANDINO

El escritor Balausteguigoitia, que entrevistó a Sandino y a su tropa, describía al General Ramón Raudales como seco y estirado, de aire nervioso y ardiente, con sus bigotes levantados y tocado de un amplio sombrero de fieltro.

De la admiración agradecida de Aldo Díaz Lacayo y su relato: “(...) Conocí al general Ramón Raudales en Tegucigalpa, Honduras, en marzo/abril de 1957. Raudales tendría entonces 66 años. Todavía un hombre robusto, de tez morena y pelo cano y siempre con sombrero de fieltro. Entonces aún conservaba la prestancia de su lejana juventud (...), (...) conocí de una guerra de liberación tan desproporcionada como efectiva y heroica contra la intervención militar directa de Los Estados Unidos en Nicaragua (1927-33). Que condujo el General Sandino como Jefe del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, EDSN, que él mismo organizó. Raudales fue fundador y destacado miembro permanente de este Ejército, antes de que se constituyera, y también hombre de confianza absoluta del General Sandino (...)”.

Con la distinción de ser el secretario personal del General Raudales; traduciendo de él su Fundamento Ideológico, refiere: “(...) en abril de 1958 Raudales intentó su primer ingreso armado a Nicaragua para iniciar la guerra contra la dinastía somocista, pero fue atacado por el ejército hondureño antes de entrar. En septiembre del mismo año sí lo logró, dirigiendo un pequeño contingente armado de alrededor de 30 hombres. En ambas incursiones tuve del honor de participar en destacada posición orgánica-afectiva (...)”.

GREGORIO SELSER

Con Gregorio lo unió una hermandad gratificante; desde la lectura de sus libros sobre Sandino en la lucha guerrillera de los 50 ́s, hasta que los imprimía y empastaba como biblias en San Salvador durante su exilio político en los 70 ́s; así como, cuando fue embajador de la RPS en México en los 80 ́s. Como honra a su amistad, inauguró una librería en los 90 ́s con su nombre. Decía que cómo era posible que fuera -entonces- un extranjero quien diera a conocer al hoy máximo héroe nuestro.

Díaz-Lacayo acota: “(...) fue hasta enero de 1958 que yo leí la primera edición, de un solo volumen, de SANDINO GENERAL DE HOMBRES LIBRES, de Gregorio Selser. Para entonces yo había adelantado mucho en mis conocimientos sobre Sandino su gesta y sus hombres. No solo a través del propio Raudales, sino también de los otros tres sobrevivientes del EDSN que vivían en Honduras: Heriberto Reyes, Santos López, y Santiago Dietrich. Y en buena parte por los relatos de Julio Alonso Leclaire, desertor de la Guardia Nacional y testigo viviente de esa guerra participando en el bando norteamericano, pero siempre respetuoso, hasta merecer el reconocimiento de Sofonías Salvatierra durante el proceso de paz. Pero sobre todo de Toribio Tijerino, de destacada y prolongada participación en la historia de Nicaragua, amigo de antaño y mecenas de todos ellos (...)”.

EL CHAPARRAL Y CARLOS FONSECA

Aldo Díaz Lacayo es el máximo investigador y compilador de la Influencia ideológica de Carlos Fonseca, desde siempre. Escribió el libro CARLOS FONSECA AMADOR. OBRAS COMPLETAS y lo publicó bajo su sello editorial Aldilá.

De Carlos, refiere: “(...) Carlos Fonseca y yo somos contemporáneos, ambos nacimos en 1936. Nos conocimos cuando nos encontrábamos en El Chaparral. Aunque antes no nos conocíamos personalmente, cada quién sabía del otro. Ambos teníamos tres o cuatro años en la lucha: él comenzó en el año 1953 y yo en 1952; nada más que yo me retiré en 1956, y él continuó y nunca se retiró. La principal característica de Carlos fue su constancia, su permanencia, por eso dicen que era terco (...),

(...) nos conocimos en una circunstancia muy difícil, porque El Chaparral es una hondonada tremenda como de cincuenta metros, por la que pasa un riachuelo. En la ribera del río estaba el Estado Mayor y alguna gente importante, inclusive Carlos. Yo ya tenía experiencia, entonces me fui a las faldas de la montaña, de manera que salí bien librado en el combate (...).

EL COMPAÑERO ALDO: IDEÓLOGO REFERENTE

Iluminado por el discernimiento que su estudio por Bolívar, Martí y Sandino le aportó a la coherencia de su pensamiento y acción; estructuró didácticamente la promoción del nacionalismo desde la identidad de sus raíces indigenistas, indohispanistas; las formas de autonomía anti imperialistas, constitucionalistas y anti injerencistas.

El Compañero Aldo -como historia e historiador- es referente de la Identidad Nacional. Comparte -honrosamente- con Carlos Fonseca, la categoría de Ideólogo del FSLN. De su experiencia con éste continúa diciendo: “(...) a partir de entonces, me preocupo por examinarlo desde una perspectiva histórica. El fracaso de El Chaparral lo obliga a replantear su enfoque y estudio del proceso revolucionario nicaragüense. Nacionaliza la revolución al encontrar a un personaje nacional importantísimo como Sandino, su guerra y su pensamiento, para adecuarlo al pensamiento revolucionario. Y no es que Sandino sea un desconocido. Basta decir que desde 1934, hasta 1948, la mayoría de los movimientos revolucionarios nicaragüenses fueron sandinistas, dirigidos por viejos sandinistas, pero nunca habían usado el nombre deSandino(...)”.

DANIEL Y LA DIPLOMACIA CON DIGNIDAD

Encargado de negocios en El Salvador; Embajador en México, Embajador en Venezuela concurrente en Suriname; Embajador Itinerante para Latinoamérica; nombrado Embajador en Chile y en Las Naciones Unidas. Miembro negociador de los acuerdos de Paz en los países centroamericanos en Contadora y Esquipulas. Miembro diligente de delegaciones encabezadas por Daniel en la primera etapa de la RPS.

Por ello, además de recibir el Doctorado Honoris Causa en Humanidades por la UNAN Managua; mereció la Medalla de Honor en Oro por la Asamblea Nacional de Nicaragua; Orden Francisco Morazán con el Grado de Gran Oficial por el Parlamento Centroamericano; Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío por el Gobierno de Nicaragua; Orden 150 aniversario de la Alcaldía de Managua; Orden Pedro Joaquín Chamorro con el Grado de Gran Oficial de la Asamblea Nacional; Orden Francisco de Miranda otorgada por el Gobierno de Venezuela; Orden Águila Azteca del Gobierno de México y la Orden Augusto Sandino Batalla de San Jacinto. Cada distinción, el Compañero Aldo se las dedicó y ofrendó al Pueblo de Nicaragua.

De la última, la más significativa para él, la recibió de parte de la Jefatura Suprema del FSLN en la voz de Daniel: “En nombre del pueblo nicaragüense, del Pueblo Presidente, querido hermano Aldo Díaz Lacayo, estoy prendiendo en tu pecho la orden Augusto Sandino Batalla de San Jacinto, que es la máxima orden, la ponemos en tu pecho, en tu pecho, Aldo, en tu pecho hermano.” Entre palabras solidarias y de mucho respeto, la Compañera Rosario destacó entonces: “Un caballero; un militante decente”.

ROSARIO Y LOS NUEVOS TIEMPOS: EL INCONSCIENTE COLECTIVO

Aldo reconoció en La Compañera su capacidad por el trabajo y su vocación espiritual por la Armonía como respaldo a Daniel en la convicción de la Reconquista del Poder Popular después dieciséis años neoliberales donde el FSLN se depuró de los traidores y los cobardes. Decía: “(...) Rosario es genuina promotora del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional para erradicar la miseria y luchar contra la pobreza (...)”.

En 2004, en ése balance intelectual-espiritual, Rosario le solicitó al Compañero Aldo “un esquema identitario para la juventud nicaragüense” en la visión que ella entendía de los nuevos tiempos. El resultado fue la Obra NICARAGUA, UNA REINTERPRETACIÓN: EL INCONSCIENTE COLECTIVO un Ensayo que reivindica al pueblo nicaragüense en las luchas históricas por su libertad a partir de su propia identidad; diseño a la medida de las inquietudes de una juventud de entonces ignorada por el neoliberalismo. Él consideró esta obra como códice para Defender la Paz y demás conquistas.

PARA LAS GENERACIONES NUEVAS Y VENIDERAS

Dede hace dos años se ha madurado el Proyecto RESCATE Y PROMOCIÓN DEL LEGADO DE ALDO DÍAZ LACAYO; mismo que está pronto de florecer y consta de:

1. Cátedra Aldo Díaz Lacayo. Orientada a la Identidad Nacionalista y Latinoamericanista de su obra. Particularmente con aportes al Sandinismo y al Bolivarismo.

2. Editorial Aldilà. Orientada al Fortalecimiento Ideológico de la Soberanía Nacional y Lealtad a la Patria, a la Revolución y al FSLN con diversidad literaria, académica y técnica.

3. Librería Rigoberto López Pérez. Dispuesta para reincorporar la importación y exportación de títulos afines al criterio humanista y progresista del Desarrollo Humano.

4. El Foro de la Controversia. Espacio moderado de promoción al pensamiento, con exposiciones y debates dialécticos; cada tercer sábado de mes, en la librería.

5. Libro-Café y Espacio de Promoción Cultural. Integrado plenamente a las directrices y agenda del Plan Nacional de Desarrollo Humano. En promoción a la lectura.

Confiamos que El Respaldo de Dios está sobre esta Dinámica de Identidad Nacional.

Managua, 28 de Mayo de 2024