En La Aurora, Kukara River, Bluefields, Ada Iris Pérez Álvarez, se dedica a transformar el fruto de la tierra de su familia.

Es algo, que para alguien de su comunidad, resultaría difícil de imaginar, pues históricamente su comercio local se había reducido al de vender materia prima.

Pérez Álvarez ha logrado aprender a manejar el cultivo de café y para consumo propio otros productos como yuca y frutas, gracias al Programa Académico Universidad en el Campo (PAUC), de la Universidad Nacional Agraria.

"Ingresé en este año 2023, en febrero. A mí me gustan bastante las cosas del campo, yo entré ahí a estudiar y ya veo que es de provecho estar estudiando ahí porque uno aprende muchas cosas del campo. Lo hice para ayudarles a mis padres con el café, que salga un mejor producto y no solo depender de lo que da la tierra, sino ayudarle a la tierra a producir con los abonos, para que el café salga más fuerte y dé más producto", asegura.

El nombre de su emprendimiento fue bautizado igual que el lugar en el que habita: "Finca de los Deseos".

Desde que inició sus estudios, su enfoque de solo cortar café, se ha transformado en el cambio del grano.

Según comenta, su café antes se vendía en "uvas", y ahora lo venden empacado y molido, principalmente para consumo de su comunidad.

"Las bolsas y el etiquetado lo hemos hecho con ayuda de la Universidad Agraria, gracias a ellos, me ayudaron con la bolsa y el etiquetado. Mi vida ha cambiado un poco, he aprendido a cultivar y no contaminar la tierra, no echarle muchos químicos, solo productos orgánicos“, afirma.

“Para mí es muy importante porque es gratis el estudio, nos llevan y nos traen. El gobierno se preocupa por todos los campesinos para que podamos aprender y desarrollar nuestros productos en nuestras fincas y aprender más. Yo me veo a futuro con una finca rentable, que puedan visitarla para que vean lo bonita que va quedando”, dice ilusionada.

Su padre, Máximo Miranda, afirma, con orgullo, que el café que obtuvieron con el Ministerio de Economía Familiar, es fuerte, sano y con vigor.

“Al principio estuvimos con capacitaciones del Mefcca. Por sí solos a veces no podemos, si hay alguien que nos dé la mano podemos salir un poco más adelante y mejor si tenemos apoyo en la misma comunidad. Me siento muy emocionado por el apoyo que le han brindado a mi hija, ahora hay un mejor cambio de vida, yo no he sido un estudiado, no he visitado las escuelas y al ver que ella va saliendo adelante eso me emociona demasiado, tener una persona que pueda tener un gran desarrollo en sus estudios y preparación”, afirma.

Para Miranda, entre sus planes no estaba enviar a su hija a la universidad, no por falta de interés, sino por las complicaciones mismas que representaba, ser habitante de esa zona. “Por falta de recursos, porque los estudios son bastantes caros y al haber una universidad que les brinde ese apoyo para que sigan adelante, yo me siento gozoso y muy alegre de que me le den ese apoyo a esa chavala para seguir adelante. Ahora ella me está ayudando a darle mantenimiento al café, jamás pensaba eso porque eso es bastante difícil de conseguirlo, pero ahora con la universidad, yo les agradezco muchísimo”, comenta.

El secretario político de esta zona, Nelson Garay, valora el impacto positivo que ha tenido la universidad en el campo.

“Sabemos que la mayoría de nuestros pobladores, de nuestros estudiantes, viajaba, 7 u 8 horas a estudiar hacia las universidades y hoy en día estamos viendo que nuestro Buen Gobierno, del Comandante Daniel, ha acercado la universidad a los estudiantes, estamos hablando, que estamos a 300 y pico de kilómetros de la capital, estamos en la RACCS, somos parte de Bluefields y gracias a este beneficio, un plan estratégico de Gobierno, ha servido para beneficiar a los estudiantes”, menciona.

Para los gobiernos neoliberales enviar educación a esta región no era de interés, mucho menos la educación superior.

“Lo importante de todo esto es que ellos van a fortalecer nuestro comercio interno, para el futuro, tener una marca y comercializar a nivel nacional. Algo importante que tenemos que recalcar es que en las estrategias de Gobierno, para la Costa Caribe Norte y Sur, la educación para este Gobierno ha sido fundamental porque es la única forma y la única manera que podemos salir de la pobreza”, añade.

Para Garay, prueba del interés que ha mostrado el Gobierno del Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, son, antes de este proyecto, un sinnúmero de obras, como la carretera que une Bluefields con el Pacífico, que se van interconectando en un todo para hacer que se aproveche la prosperidad natural de la que gozan los costeños.

“Ahora que estamos ya teniendo la universidad cerca de nuestro hogar, nos sentimos contentos, nos sentimos orgullosos, alegres con nuestro Comandante, con la Compañera Rosario, porque sabemos que vamos por el buen camino”, asegura.

Sandra Lovo, responsable del programa UNA Emprende, responsable de dar acompañamiento a estos emprendedores, comenta que es parte de la política de Gobierno que ha orientado a las universidades salir de los muros de sus recintos y dirigirse al pueblo, hasta las comunidades donde se encuentren.

El proyecto, que inició apenas hace un año, ha dado resultados aceleradamente gracias a un sinnúmero de gestiones con otras entidades relacionadas con la educación como la Asociación de Educación Popular Carlos Fonseca Amador (AEPCFA), el mismo Consejo Nacional de Universidades (CNU), sumado a los gobiernos locales y regionales.

Es a partir de esa cercanía, que, incluso, se determinó en qué comunidad se instalarán los recintos y las carreras que se iniciaron a impartir. “De los escenarios en donde realmente estamos llevando la Universidad en el Campo, que se abren ese tipo de ofertas”, detalla.

“En realidad es histórico, yo creo que para el país, cualquier propuesta de programa académico en el campo, cuando empieza la universidad, no trae a los estudiantes a la capital, sino a trabajar con ellos en su comunidad. Particularmente en cuanto a los pueblos indígenas, claro, hay toda una historia que rescata la reivindicación de la educación a pueblos originarios, como en este caso, donde Tiktik Kaanu, es escenario de convergencia de otros grupos originarios, o de diferentes grupos originarios”, explica.

Esta iniciativa, podría considerarse como la primera de su tipo de la región. “Donde los pueblos originarios están retomando su derecho a la educación indistintamente de la edad, de la etnia o del grupo originario, de género, que hay un involucramiento de la mujer, que se rescata en el territorio y desde sus saberes y hábitos y talentos, estamos tratando de fortalecer el desarrollo de la comunidad a través de la educación”, reiteró.

Para estas comunidades, donde lo único con lo que se veían rodeados eran de vegetación, sin respaldo alguno con el cual soñar en un emprendimiento, el valor de estos productos es el doble, y no por su costo económico, sino por ser los primeros en haber nacido por la unión de los saberes ancestrales, con los medios técnicos modernos que les permite ahora la oportunidad de apuntar en alcanzar un puesto en el mercado gracias al respaldo del Gobierno Sandinista.