Este 7 de diciembre a las 12 del mediodía sonó la pólvora y los cánticos a la Concepción de María en los altares de las familias devotas que año con año le gritan a la Virgen en los barrios capitalinos.

En el barrio Liberia, del Distrito I, la familia Hernández Páramo cuenta con más de 60 años de celebrar a la Virgen y compartir la gorra o brindis con todos aquellos vecinos que les acompañan a rezar y cantarle a la Santísima Virgen.

Doña Juana Sofía Páramo expresó que esta devoción nace desde pequeña cuando su abuelita celebraba la Virgen, “y ahí fuimos creciendo en la devoción, ahora me acompañan mis hijos y nietos”.

Asimismo, amigos de la familia que le manifiestan su apoyo y la acompañan en el festejo a la Virgen.

Este año se han preparado para recibir a los centenares de devotos que les visiten hasta la una de la mañana, desde niños, jóvenes y adultos. A las 12 del mediodía repartieron comida a los presentes y ya están listos para la Gritería a partir de las 6 de la tarde.

Aquí vienen de todos lados hasta de Masaya con marimba y guitarra, los chavalos también vienen con mandolina”, aseveró.

“Lo importante es que es una devoción de nuestro pueblo y nuestro Presidente y la Compañera Rosario lo impulsa a uno a tener devoción a la Santísima Virgen, agregó.

Manifestó que la prioridad son los niños y el altar se le llena de chiquitos y eso la hace sentirse llena de alegría porque a la Madre le gusta esa devoción de los niños.

Una de las presentes en este altar fue doña Karla Sánchez, quien manifestó que siempre mantienen la tradición de la Virgen, pase lo que pase.

“Siempre estamos con ella, con fe, con amor, con devoción, con alegría, siempre la virgencita nos cubre con su manto y principalmente a los niños y nosotras como madres les acompañamos para que conozcan la tradición y el amor hacia la Virgen”, apuntó.