Centenares de fieles devotos a la Purísima Concepción de María peregrinaron una vez más hacia el municipio de El Viejo en Chinandega, para ser partícipes de la tradicional "Lavada de la Plata".

Al santuario de la patrona de Nicaragua, la Virgen del Trono, llegaron para depositar las intenciones, propias y ajenas, llenos de fe y esperanza, con la solemnidad que caracteriza esta ocasión.

Monseñor René Sándigo, obispo de Diócesis de León y Chinandega, destacó que en la tradicional fiesta se pidió a los promesantes, no solo solicitar favores personales sino también de llevar con ellos un compromiso.

"Qué bonito ver miles y miles de nicaragüenses y extranjeros que durante todo el día ya están participando de ese signo hermoso de la lavada de la plata, y se llevan su algodoncito que termina sucio porque de eso se trata, y ahora queremos que ahora sea un compromiso de purificar la sociedad. Yo creo que la Virgen recibe como buena ofrenda, que nosotros tengamos el buen deseo y la disponibilidad de purificar nuestro corazón", mencionó.

La alcaldesa de la ciudad resaltó el desborde de las familias que son de esa localidad pero también las que los visitaron.

"Es un privilegio tener a la patrona nacional en esta basílica, en El Viejo, entonces con ese fervor, con esa devoción, con esa alegría vienen todos los devotos a alabar a la virgen todo su novenario, agarra la lavada de la plata, La Gritería y el 8 de Diciembre ella sale en procesión, una procesión de lo más hermosa, solemne, las festividades de la Virgen del Trono son solemnes", destacó.

Los promesantes lograron disfrutar el festejo gracias a la paz que se vive en Nicaragua y que fue garantizada en El Viejo por las instituciones de Gobierno.

Desde la Parroquia Cristo de Esquipulas, Choluteca, Honduras, Oscar Pastrana con toda su familia llegó como todos los años para dar gracias por los favores recibidos.

"Todos los años venimos a venerar a la Virgen santísima, porque nos ha hecho muchos milagros, ha sanado a nuestra familia y nosotros prometimos siempre venir los seis a lavarle la plata", aseguró.

Muy emocionada después de 10 años de no retornar a su patria, Zayda Soriano, dijo que el solo hecho de haber viajado sin tener antes planes de hacerlo, para ella representa un milagro.

"Siento que la Virgen me ha tocado. Yo sabía que tenía que venir aquí porque mi madre es devota y le hicieron una cirugía y se está recuperando. No lo puedo ni describir pero así me siento, bendecida, es una bendición y le doy mil gracias a mi Dios y a la Virgen santísima de permitirme estar aquí en este día", aseguró la nicaragüense que habita desde hace varios en Nueva Orleans, Louisiana.

Este 2022 la celebración alcanza los 460 años de existencia.