No importa que la temporada de verano esté llegando a su fin en nuestro país, la población capitalina, de Ciudad Sandino y de Mateare siguen visitando cada fin de semana las frescas aguas de la laguna de Xiloá.
Ubicada a tan solo 10 kilómetros del centro de Managua, este paradisíaco lugar recibe un promedio de 600 personas cada domingo que buscan un poco de diversión en sus aguas.
"Vengo cada 15 días, lo hago para desestresarme y pasar un rato con mi esposa, a los dos nos gusta venir", cuenta Anselmo Espinoza de Ciudad Sandino.
Para venir a Xiloá solamente se monta en el bus que tiene su terminal en el mercado municipal de Ciudad Sandino, paga 5 córdobas y llega al lugar a bañarse.

"Antes yo no venía, pero desde que me junté con él ya es una costumbre, venimos domingo de por medio. La pasamos bien, nos bañamos, comemos y si andamos dinero nos bebemos un par de cerveza", asegura doña Lorena, esposa de Anselmo.
En Xiloá no sale tan caro darse ese gustito de almorzar y tomarse un par de cervezas, con 400 pesos, usted lo tiene garantizado.
"Hemos venido en familia con mi esposa, mis tres hijos, y mis nietos, venimos porque los chavalos necesitan salir del encierro, se dan su bañada, traemos comida y las gaseosas, con eso suficiente y la pasamos bien. Invito a las familias a venir a Xiloá, es un lugar muy cerca de Managua, esa es la gran ventaja", refirió don Freddy Zamora del barrio Monseñor Lezcano.
Para venir a este manantial capitalino usted podrá tener varias razones, todas son válidas si necesita entretenerse, Xiloá es una opción muy acertada.
Otro rincón tropical muy accesible para los capitalinos, para los ticuantepeños y para los que residen en Masaya, es Xilonem un sitio de tres piscinas que cada fin de semana tiene una gran asistencia.
"La preferimos porque es cerca de mi casa, la entrada no es muy cara y hay muchos árboles que ahuyentan el calor", afirmó Damaris Cerda de Ticuantepe.

En Xilonem hay muchas opciones para comer, hay emprendedores que venden sopa, almuerzos variados, hay refrescos y si se le olvidó su traje de baño, no importa ahí puede alquilarlo o comprarlo, pero sin meterse al agua no se va a quedar.
"Venimos en familia, trajimos comida, asamos la carne en las parrillas que hay aquí y solamente compramos las gaseosas, aquí no se vende licor algo importante para estar más tranquilo porque sabemos que no hay bolos", valoró Juan Mendoza.
Usted tiene dos lugares cerca de la capital para disfrutar en familia, la decisión es suya, estamos seguros que no se arrepentirá porque el que viene una vez, seguramente volverá a repetir la experiencia.















