Killer es un perrito de color negro de 8 años y 6 meses de edad, Papi es su hijo de color pardo de 5 años y medio. Ambas mascotas vestían trajes de soldados romanos, en la cabeza llevaban su casco, así como la capa sobre sus cuerpos y las imponentes pecheras, que hacían resaltar la belleza de estos graciosos animales.
Los perros se notaban inquietos cuando eran trasladados por sus dueños a inscribirse en el Festival de las Mascotas Disfrazadas en el local de la Feria que impulsa el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), ubicada frente a la Iglesia María Magdalena, en el barrio Monimbó, en Masaya.
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Carlos López, de Nindirí Masaya, es el dueño de Killer y Papi y los llevó al desfile como parte de una tradición, y después a la iglesia para pagar promesas por los milagros que han recibido ambos perros y su dueño, de parte de San Lázaro, el protector de las mascotas.

También llevó a sus mascotas por otro motivo. "Decidimos disfrazarlos de romanos por lo que estamos en Semana Santa, ya que es una semana que recordamos lo de Jesús, los romanos, los cirineos, algo conmemorable a la semana y por eso los disfrazamos así", dijo.
El propósito de esta tradición propia de Masaya, es que la gente lleve sus perros a la iglesia y pidan y paguen promesa a San Lázaro por los milagros a sus mascotas y sus dueños.
Estas actividades se llevan a cabo un domingo antes del Domingo de Ramos, y los protagonistas de esta celebración son los perros, vestidos y adornados con elegantes y vistosos disfraces.

Estas celebraciones tradiciones se realizan desde el siglo XIX, previo a Semana Santa, y son propias de los masayas.
Cuando las mascotas son llevadas a la iglesia María Magdalena, en Monimbó, Masaya, son cargadas por sus dueños y llevadas hasta el altar donde se encuentra San Lázaro, y en agradecimiento, el dueño del perro coloca una vela a los pies de la imagen, dando por cumplida la promesa.
La tradicionalista Martha Toribio, encargada de la costumbre de San Lázaro, manifestó que esta celebración a San Lázaro protector de las mascotas la llevan realizando durante 132 años, en Masaya, y que se ha conservado de generación en generación.

"Hoy nos sumamos a hacer un año más de promesa y devoción al humilde Lázaro, el amigo fiel de Jesús de Nazaret, hermano de María y de Magdalena", expresó.
Dijo que como promesantes del humilde San Lázaro, están un año más quemando candelas por las mascotas, por los fieles y amigos, por los favores hechos por el santo.
Valoró que esta tradición se mantiene gracias a la paz que se respira en Masaya y Nicaragua, gracias Dios que permite la paz para seguir conservando estas lindas costumbres.
Por las calles de Monimbó desfiló el cuadro representativo de los promesantes de San Lázaro, que son todos lo que tienen creencia y devoción por el santo; también llevaban a sus mascotas porque han recibido muchos favores en salud.




















