En mi tierra tengo/un hermano terco/
como un río de lava/le gustan los pobres
y no deja de seguir por el viejo camino
(Tomás Borge, Álbum de Familia.)

El epígrafe de Tomás es más que suficiente. Yo solo le añado para este articulito pretencioso, que Daniel no solo es hermano de Tomás y de los nicas, es hermano de Nuestramérica. Es quien con un coraje y una terquedad inclaudicables, hizo una larga marcha desde sus inicios militantes en los sesentas hasta hoy. Pasó por iocho años de prisión, hasta la victoria popular y armada en 1979; luego el triunfo electoral en 1984; la transferencia de gobierno, tras la derrota electoral de 1990 (el pueblo votó con una pistola en la sien puesta por el imperio) y volvió a ganar las elecciones en 2016, y las volverá a ganar el 7 de noviembre de 2021. Es decir, estamos frente a un compañero de una trayectoria militante rigurosa, al lado de los pobres del campo y la ciudad. No es un “outsider” electoral brotado de las encuestas. Es un hermano militante de Nuestramérica del cual debemos sentirnos orgullosos.
Dicho esto, quiero compartirles, sobre todo a los jóvenes, que ya no es suficiente ganar, hay que ganar con aplastante derrota sobre el enemigo. Y es que el contrincante nacional, es eso, solamente un contrincante. El enemigo es el externo, es el imperio. Nos ha puesto siempre en la línea de mira y utiliza todas las armas, desde las simples armas de fuego, hasta las sofisticadas armas tecnológicas, cibernéticas y, por supuesto, don dinero, poderoso caballero como dice desde el 1600, el gran poeta español Francisco de Quevedo. Poderoso caballero porque compra jueces y letrados, desde ese tiempo.

Aquí más nada tenemos que discutir. El FSLN, representado por Daniel y La Chayo (así les llama el pueblo nica) es la dupla por la que hay que votar para darle continuidad a este proceso de reconstrucción y reconciliación de la patria, de defensa de la soberanía, de bienestar y crecimiento. Todos los trucos, todas las trampas, inclusive hacerse pasar por candidato para llamar a la intervención extranjera y pedir que maten policías y militantes sandinistas, y luego reclamar porque los llama la fiscalía a declarar y victimizarse para convocar a la comunidad internacional para que auxilie a “esta pobre víctima”.

Muchas y muchos brillantes compañeras y compañeros han escrito con sabiduría y precisión científica sobre el tema, y me refiero a alguno de ellos como Sara Rosenberg, Fabrizio Casari, Stephen Stefton, Gustavo Espinoza, y tantos otros, que recomiendo leer, de cómo, esta derecha, se ha esmerado en violar las leyes y las elementales reglas de juego para luego hacerse los perseguidos y convocar a la prensa internacional a que los proteja y que denuncie “al régimen autoritario de Daniel Ortega”.

En ese juego están antiguos conocidos, compañeros y, casi amigos diría. Gioconda Belli o Sergio Ramírez; compañeros de lucha del Frente Sur, como Bosco o el Tío Coyote; compañeros de lucha contra las dictaduras sudamericanas; en Perú, en Chile, en Bolivia; compañeros, compañeras, hermanas y hermanos del alma, a los que solo se puede llamar así, porque hemos compartido las más fuertes pasiones y las más precisas descargas de verbo, palabra o fusil.

Muchas y muchos de ellos hoy están contra la candidatura de la dupla presidencial en las elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua. Argumentos no faltan y algunos incluso pueden debatirse, pero ningún argumento puede ser lo suficientemente sólido para justificar el ponerse al lado del imperialismo y, sobre todo, en contra del bienestar del pueblo nicaragüense: y eso es lo que están haciendo.
Lo acaba de decir el inefable Mario Vargas Llosa, el “gurú de la tribu”, como lo llama Atilio Borón, “sí se debe ir a las elecciones, pero hay que votar bien” y votar bien significa votar por los patrones, votar por la derecha, votar por los dueños del poder. Es decir votar en contra de las grandes mayorías nacionales.

Veintidós nuevos hospitales, carreteras en todo el país, más del 90% de electrificación, meriendas escolares, acceso a la educación gratuita, crédito en el programa Usura Cero priorizando a las mujeres, participación de la juventud en todos los programas, control de la pandemia, esto es lo que existe, no lo que se ofrece en la campaña electoral. Esta es una realidad.

Ah, pero cuidado, no es lo mismo beneficiarios que votantes y mucho menos que militantes. Pero en Nicaragua hay un pueblo militante y una dirección política que no ofrece, sino que entrega paz, soberanía y seguridad ciudadana y eso no es poca cosa en Nuestramérica.

El llamado a votar en Nicaragua es para votar multitudinariamente, para que la derrota sea aplastante. La OEA de Almagro (personaje que ensucia de porquería todo lo que toca) ya prepara alguna denuncia de fraude. La Unión Europea, su Alto Representante el funesto Josep Borell, ya busca ensuciar las elecciones al igual que lo hace con Venezuela. Como bien dice Aldo Díaz-Lacayo el maestro historiador, combatiente sandinista, en una reciente entrevista con Orlando Pérez de Telesur: “El problema electoral no es hoy, nosotros no nos vemos enfrentados ni remotísimamente a una derrota; estamos enfrentados a una invasión brutal, a una agresión brutal, mediática, por todos los otros canales en contra del proceso electoral; una agresión que no va a disminuir de aquí a noviembre que tengamos las elecciones; al contrario, de aquí en adelante se va a incrementar, va a tener una escalada brutal. Y entonces nosotros nos vamos a enfrentar realmente a la escalada que va a haber después del 7 de noviembre. En eso estamos.”

Sí en eso estamos, en defensa de Cuba, de Nicaragua, de Venezuela. En defensa de Argentina, Bolivia, de Bolivia, de México, del Perú. En defensa de la construcción de nuestras democracias populares, soberanas, patrióticas. Y quienes que no están, pues ubíquense a defenderlas porque es nuestro espacio de vida para hoy y para el futuro.