¿POR QUÉ LOS MEDIOS ODIAN A DANIEL ORTEGA?

Por Gerry Condon, Resistencia Popular.

29 de junio de 2021 | ¡EDUCAR!

 

¿Se está entrometiendo Estados Unidos en las elecciones de Nicaragua?

Cuando Kamala Harris finalmente viajó a la frontera entre Estados Unidos y México la semana pasada, conoció a varias mujeres jóvenes solicitantes de asilo. La vicepresidenta probablemente vio a hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que huían de la violencia y la pobreza extrema. Pero muy posiblemente no vio a ningún solicitante de asilo nicaragüense, que son pocos y nada frecuentes.

Nicaragua y Honduras son consideradas las dos naciones más pobres de América Latina. Honduras es un país corrupto, fallido y violento, cuyo gobierno es respaldado por Estados Unidos. Nicaragua tiene atención médica y educación gratuita, y es considerado el país más seguro de Centroamérica.

Desde que Daniel Ortega y el Frente Sandinista ganaron las elecciones nicaragüenses en 2006, han logrado avances notables, reduciendo drásticamente la pobreza y la pobreza extrema. El pueblo nicaragüense tiene algo que aquellos que escapan de Honduras, El Salvador y Guatemala no tienen: esperanza en el futuro y paz en el presente.

Viajé por primera vez a Nicaragua en el otoño de 1983 con militares veteranos, preocupados de que Estados Unidos estuviera fomentando una guerra de Vietnam en América Central. Cuatro años después de que el pueblo nicaragüense se levantara y derrocara la dictadura de Somoza, se desataba otra guerra: una guerra de violencia terrorista contra las comunidades rurales.

Los "contras" en Nicaragua fueron armados y entrenados por la CIA y luego conocidos por contrabandear grandes cantidades de cocaína a los Estados Unidos. A medida que la presión popular llevó al Congreso de los Estados Unidos a cortar el financiamiento para la Contra; Ronald Reagan, Elliott Abrams y Oliver North se vieron implicados en el escándalo Irán-Contra: Drogas por dinero y armas. Cincuenta mil nicaragüenses fueron asesinados.

La guerra entre Estados Unidos y la Contra condujo a la derrota electoral de los sandinistas en 1990

Para 1990, la guerra de Estados Unidos/Contra y las duras sanciones económicas habían creado un clima en el que los nicaragüenses fueron efectivamente chantajeados para que votaran en contra del gobierno sandinista. En América Latina, el Imperio no es sutil. El embajador de Estados Unidos convocó a una conferencia de prensa en Managua y dijo a los nicaragüenses cómo votar. Si votan por los sandinistas, dijo, habrá más guerra y sanciones económicas. Estados Unidos había seleccionado a la candidata, Violeta Chamorro, había presionado a los partidos de oposición para que se unieran detrás de ella y había financiado gran parte de su campaña. Violeta Chamorro ganó las elecciones.

A pesar de que la elección había sido amañada en su contra, Daniel Ortega y el Frente Sandinista aceptaron su derrota electoral e hicieron el primer traspaso pacífico del poder en la historia de Nicaragua. Durante diecisiete años los sandinistas permanecieron en la oposición, mientras una serie de gobiernos neoliberales corruptos desmantelaban todos sus programas para los pobres. Luego, en 2006, Daniel Ortega fue elegido presidente una vez más.

Desde que los sandinistas recuperaron el poder en 2007, Nicaragua ha experimentado un progreso notable. Programas de salud gratuita para todos; escuelas y colegios construidos en zonas rurales; apoyo directo a agricultores pobres; reducción dramática de la pobreza; soberanía alimentaria: cultivan casi todos los alimentos que consumen; participación equitativa de la mujer en todos los aspectos del gobierno y la economía; carreteras realmente buenas que conectan todo el país y sus mercados. Ahora en sólo seis horas en auto se llega desde Managua hasta la Costa Caribe de Nicaragua, con sus pueblos indígenas y afrocaribeños, participantes en procesos regionales autónomos muy originales.

Varias encuestas recientes muestran que el gobierno de Ortega cuenta con apoyo generalizado y fácilmente derrotaría incluso, una candidatura unida de la oposición. No tienen nada que temer en las urnas.

¡Pero espera! Los medios de comunicación estadounidenses y Human Rights Watch, ahora gritan que el presidente Ortega está arrestando a los candidatos presidenciales de la oposición. ¿Puede esto ser verdad? En realidad, esta es una acusación muy engañosa. Es cierto que alrededor de 17 personas han sido detenidas por las autoridades nicaragüenses. Varios arrestados tenían ambiciones políticas, pero ninguno se había postulado a la presidencia y ninguno de los 14 partidos registrados para las elecciones del 7 de noviembre había elegido a ninguna de estas personas para ser sus candidatos. Estos no-candidatos fueron arrestados por lavado de dinero, por no rendir cuentas de la recepción de importantes fondos extranjeros, por pedir sanciones económicas contra Nicaragua y por colaborar con potencias extranjeras hostiles. Veremos las evidencias una vez que tengan su día en los juzgados.

Violento Intento de Golpe de Estado en 2018

Existe un siniestro trasfondo para los actuales sucesos en Nicaragua. De abril a julio de 2018 hubo un intento de golpe de estado en Nicaragua: violencia generalizada y coordinada, que aparentemente tomó por sorpresa al gobierno de Ortega. Los tranques bloquearon muchas carreteras, deteniendo el comercio. Una sofisticada campaña en las redes sociales llevó a la gente a las calles con mentiras sobre la policía matando a estudiantes.

Edificios gubernamentales fueron incendiados. Más de 200 personas murieron a causa de la violencia callejera durante varias semanas. La mitad o más de los muertos eran sandinistas, incluyendo a 24 policías. Se publicaron videos en línea de sandinistas siendo torturados e incluso quemados vivos en los tranques. Los medios estadounidenses afirmaron que los "manifestantes no violentos" estaban siendo atacados por la policía nicaragüense.

Daniel Ortega desinfló el intento de golpe mostrando una gran moderación. Ordenó a la policía regresar a sus cuarteles. Mantuvo al Ejército fuera de la refriega, negoció con los líderes de la oposición y concedió amnistía a quienes se habían sumado a estos hechos violentos. Ortega ahora es elogiado por tener la sabiduría de manejar la situación con mesura, evitando causar más violencia y caos. Sin embargo, los medios occidentales prefieren pintar a Ortega como un “dictador autoritario” que reprime violentamente la disidencia y encarcela a sus adversarios políticos. Esa es la narrativa que escucharemos una y otra vez.

Gran parte de los medios corporativos parecen contentos de ser propagandistas de la política exterior de Estados Unidos y se han acostumbrado a ese papel. Desafortunadamente, esto también es cierto para elementos dentro de las organizaciones de derechos humanos. Sus acusaciones de abusos contra los derechos humanos coinciden con demasiada frecuencia con la propaganda del Departamento de Estado sobre cambio de régimen.

Larga historia de intervención de Estados Unidos en Nicaragua

Durante más de un siglo, Estados Unidos ha estado invadiendo Nicaragua, la ha ocupado con su ejército, apoyó la violenta dictadura de Somoza durante cuarenta años, organizó un ejército contrarrevolucionario, ha financiado organizaciones y medios de oposición y ha intervenido hiperactivamente en los asuntos internos del pueblo nicaragüense.

Algunos historiadores dicen que el potencial de un Canal de Nicaragua, que competiría con el Canal de Panamá controlado por Estados Unidos, ha sido un factor importante en la obsesión de Estados Unidos con Nicaragua. ¿Qué otra cosa lo explicaría? ¿O será que Nicaragua presenta la "amenaza de un buen ejemplo"?

¡Claro que sí, por supuesto! El gobierno de Estados Unidos está interviniendo en las elecciones nicaragüenses. Su plan para hacerlo se detalla en un documento de USAID filtrado. Las contingencias incluyen la transferencia repentina de poder bajo circunstancias caóticas.

Las sanciones de Estados Unidos contra Nicaragua se intensificarán con la Ley RENACER, que recientemente fue aprobada en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Es difícil para los representantes del Congreso votar en contra de un proyecto de ley de sanciones, cuando escuchan la misma historia distorsionada de todos los medios de comunicación. Es importante que los Congresistas reciban información precisa y perspectivas distintas. Todos nosotros también. Incluso las personas que siguen de cerca los acontecimientos de política exterior pueden sentirse desorientadas y confundidas por el aluvión de desinformación que viene de todas direcciones.

A pesar del apoyo mayoritario al Frente Sandinista, existe una intensa polarización en Nicaragua. La mayoría de los medios son propiedad de la oposición y son virulentamente anti-Ortega. El intento de golpe de estado abrió viejas heridas y también fue un duro golpe para la economía.

Satanizar al Líder: Destruir la "Amenaza de un Buen Ejemplo"

El truco más antiguo en el libro de cambio de régimen imperial es "satanizar" al líder del gobierno que se desea derrocar. Como con Assad en Siria, por ejemplo. Ahora debemos creer que Daniel Ortega, cuyo gobierno ha mejorado la vida de decenas de miles de nicaragüenses pobres, es un terrible villano al que de alguna manera hay que sacar.

Nosotros en Estados Unidos, necesitamos ser más alfabetizados respecto a los medios, más escépticos de los grandes medios. ¿Por qué debemos creer al Washington Post, el New York Times, CBS, CNN o Fox News, los mismos medios que nos dijeron que había “armas de destrucción masiva” en Irak?”. Los medios corporativos justifican habitualmente la intervención de Estados Unidos y celebran las guerras estadounidenses.

En julio de 2019 viajé a Nicaragua con una delegación de Veteranos por la Paz. Visitamos a trabajadores de la salud y una granja cooperativa dirigida por mujeres. Escuchamos emotivos testimonios de familias de policías que habían sido asesinados en el intento de golpe de estado de 2018 y de alcaldes cuyos pueblos habían sido atacados. Nos reunimos con los veteranos, los "combatientes históricos" muy respetados, que finalmente tomaron la iniciativa en el desmantelamiento de los tranques.

El 19 de julio, día del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, nos unimos a 400,000 nicaragüenses jubilosos que se regocijaban en la plaza principal de Managua. Habían viajado desde toda Nicaragua para celebrar el 40 aniversario de la victoria sandinista de 1979 sobre el dictador Somoza, respaldado por Estados Unidos. (¿Alguien ve un patrón aquí?)

Amo al heroico, elegante, poético y alegre pueblo nicaragüense. Admiro su Revolución única y esperanzadora. Irradiar un poco de luz sobre las sombras propagandísticas del cambio de régimen, es lo menos que puedo hacer para mostrar mi aprecio y agradecimiento.

*Gerry Condon, ex presidente de Veteranos por la Paz, ha estado visitando Nicaragua desde 1983. Para obtener noticias y opiniones actualizadas sobre Nicaragua, recomienda NicaNotes en www.afgj.org.

 

VERSIÓN INGLÉS

WHY DO THE MEDIA HATE DANIEL ORTEGA?

By Gerry Condon, Popular Resistance.

June 29, 2021

| EDUCATE!

Above photo: Nicaraguan President Daniel Ortega speaks to supporters. Inti Ocon/AFP/Getty Images.

Is The U.S. Meddling In The Nicaraguan Election?

When Kamala Harris finally traveled to the U.S./Mexico border last week, she met several young women asylum seekers. The vice president likely saw Hondurans, Salvadorans and Guatemalans who were fleeing from violence and extreme poverty. But she probably did not see any Nicaraguan asylum seekers, who are few and far between.

Nicaragua and Honduras are considered the two poorest nations in Latin America. Honduras is a corrupt, failed, violent country, whose government is backed by the U.S. Nicaragua has free healthcare and education and is considered the safest country in Central America.

Since Daniel Ortega and the Sandinista Front won the Nicaraguan election in 2006, they have made remarkable gains, dramatically reducing poverty and extreme poverty. The Nicaraguan people have something that those escaping from Honduras, El Salvador and Guatemala do not have – hope for the future and peace in the present.

I first traveled to Nicaragua in the fall of 1983 with military veterans concerned that the U.S. was fomenting a Vietnam War in Central America. Four years after the Nicaraguan people rose up and sent the Somoza dictatorship packing, there was another war raging – a war of terrorist violence against rural communities. Nicaragua’s “Contras” were armed and trained by the CIA, and they later famously smuggled large amounts of cocaine into the United States. As popular pressure moved the U.S. Congress to cut off funding for the Contras, Ronald Reagan, Elliott Abrams, and Oliver North were implicated in the Iran-Contra scandal. Drugs for money and weapons. Fifty thousand Nicaraguans were killed.

The U.S./Contra War Led to the 1990 Electoral Defeat for Sandinistas

By 1990, the U.S./Contra war and harsh economic sanctions had created a climate where Nicaraguans were effectively blackmailed into voting against the Sandinista government. In Latin America, the Empire is not subtle. The U.S. Ambassador held a press conference in Managua and told Nicaraguans how to vote. If they vote for the Sandinistas, he said, there will be more war and economic sanctions. The U.S. had selected the candidate, Violeta Chamorro, had pressured the opposition parties to unite behind her, and had funded much of her campaign. Violeta Chamorro won the election.

Even though the election had been rigged against them, Daniel Ortega and the Sandinista Front accepted their electoral defeat, and implemented the first peaceful transfer of power in Nicaraguan history. For seventeen years the Sandinistas remained in the opposition, while a series of corrupt neoliberal governments undid all their programs for the poor. Then in 2006, Daniel Ortega was elected president once more.

Since the Sandinistas regained power in 2007, Nicaragua has experienced remarkable progress. Free healthcare for all. Schools and colleges built in rural areas. Direct support to poor farmers. Dramatic reduction in poverty. Food sovereignty – they grow almost all the food that they eat. Women’s equal participation in all aspects of government and the economy. Really good highways connecting the entire country and its markets. It is now only a 6-hour drive from Managua to the Caribbean Coast of Nicaragua, with its Afro-Caribbean and Indigenous peoples, and unique autonomous regions.

Several recent polls show the Ortega government retaining widespread support and easily defeating even a united opposition ticket. They have nothing to fear at the ballot box.

But wait! The U.S. media – and Human Rights Watch – are now screaming that President Ortega is arresting the opposition’s presidential candidates! Can this be true? Actually, this is a very misleading accusation. It is true that around 17 people have been arrested by Nicaraguan authorities. Several arrestees had political ambitions, but none had declared to run for president. And none of the 14 parties registered for the November 7 election had chosen any of these people to be their candidates. These non-candidates were arrested for money-laundering, for failing to account for receipt of major foreign funding, for calling for economic sanctions against Nicaragua, and for collaborating with hostile foreign powers. We will see the evidence once they have their day in court.

Violent Coup Attempt In 2018

There is a powerful backdrop to current events in Nicaragua. In April to July 2018 there was an attempted coup in Nicaragua – widespread, coordinated violence, apparently taking the Ortega government by surprise. Barricades blocked many roads, bringing commerce to a halt. A sophisticated social media campaign brought people into the streets with lies about the police killing students. Government buildings were torched. Over 200 people died in street violence over several weeks. Half or more of the dead were Sandinistas, including 24 police. Videos were posted online of Sandinistas being tortured and even burned alive at the barricades. The U.S. media claimed that “nonviolent protesters” were under attack by Nicaraguan police.

Daniel Ortega deflated the attempted coup by showing great restraint. He pulled the police back to their barracks. He kept the Army out of the fray. He negotiated with opposition leaders. And he granted amnesty to those who had joined in these violent events. Ortega is now praised for having the wisdom not to overreact – not to cause further violence and chaos. Nonetheless, western media prefers to paint Ortega as an “authoritarian dictator” who violently represses dissent and jails his political adversaries. That is the narrative we will hear over and over.

Much of the corporate media appears content to be propagandists for U.S. foreign policy. At least they have become accustomed to that role. Unfortunately, this is also true for elements within the human rights organizations. Their accusations of human rights abuses too often coincide with the State Department regime change propaganda.

Long History Of U.S. Intervention In Nicaragua

For well over a century, the United States has been invading Nicaragua, has occupied it with Marines, has supported the violent 40-year Somoza dictatorship, has organized a counter-revolutionary army, has funded opposition organizations and media, and has hyperactively intervened in the internal affairs of the Nicaraguan people.

Some historians say the potential for a Nicaragua Canal, which would compete with the U.S.-controlled Panama Canal, has been a major factor in the U.S. obsession with Nicaragua. What else would explain it? Or does Nicaragua present the “threat of a good example.”

So yes, of course, the United States government is intervening in the Nicaragua election. Their plan for doing so is detailed in a leaked USAID document. Contingencies include the sudden transfer or power under chaotic circumstances.

U.S. sanctions on Nicaragua will be intensified by the RENACER Act, which recently passed in the Senate Foreign Relations Committee. It is difficult for Congressional representatives to vote against a sanctions bill when they are hearing the same horrible story from every media source. They need to be provided with accurate information and alternative perspectives. So do all of us. Even people who follow foreign affairs closely can be disoriented and confused by the barrage of disinformation coming from every direction.

Despite majority support for the Sandinista Front, there is intense polarization in Nicaragua. Most of the media is owned by the opposition and is virulently anti-Ortega. The attempted coup opened up old wounds and was a heavy blow to the economy as well.

Demonize The Leader – Destroy the “Threat of A Good Example”

The oldest trick in the imperial regime change book is to “demonize” the leader of the government you wish to overthrow. Like with Assad in Syria, for example. Now we must believe that Daniel Ortega, whose government has improved the lives of tens of thousands of poor Nicaraguans, is a terrible villain who must somehow be removed.

We in the U.S. need to become more media literate – more skeptical of Big Media. Why would we believe the Washington Post, the New York Times, CBS, CNN, or Fox News – the same media that told us there were “weapons of mass destruction” in Iraq?” The corporate media routinely justifies U.S. intervention and cheerleads for U.S. wars.

In July 2019 I traveled to Nicaragua with a delegation from Veterans for Peace. We visited with healthcare workers and with a women-run cooperative farm. We heard emotional testimony from families of police who had been killed in the attempted coup of 2018 and from mayors whose towns had been under attack. We met with veterans – the highly respected “historical combatants,” who ultimately took the lead in dismantling the barricades.

On July 19 – The anniversary of the triumph of the Sandinista Popular Revolution– we joined 400,000 jubilant Nicaraguans who were rejoicing in the main square in Managua. They had traveled from all over Nicaragua to celebrate the 40th anniversary of the 1979 Sandinista victory over the U.S.-backed dictator Somoza. (Anybody see a pattern here?)

I love the heroic, handsome, poetic and fun-loving Nicaraguan people. I am in awe of their unique and hopeful revolution. Casting a little light into the shadows of regime change propaganda is the least that I can do to show my appreciation.

Gerry Condon, former president of Veterans for Peace, has been visiting Nicaragua since 1983. For up-to-date news and views about Nicaragua, he recommends NicaNotes at www.afgj.or