La derecha vendepatria (oligárquica bananera, medio pelo y los pocos pelados desclasados que la siguen) vive en un mundo paralelo y asume que todos vivimos en él. A esto contribuye el hecho de que entre los grupos de clase que la integran, es la oligarquía quien define las pautas a seguir, o sea lo que es verdad y lo que es mentira, lo que es bueno y lo que es malo, lo que es bonito y lo que es feo. Para ellos lo peor que puede pasarle a alguien en la vida es ser sancionado por los gringos, y es normal, porque los gringos son sus ídolos. Lo anormal es suponer que esto es así para todo el mundo, ignorando por ejemplo, que para un sandinista ser sancionado por los gringos es uno de los más altos honores que se pueden recibir.

Esa esquizofrenia oligárquica es explicable en parte porque a falta de logros que exhibir, la derecha golpista no tiene otra cosa de la cual presumir, que no sean las sanciones impuestas a nicaragüenses e instituciones de nuestro país por el gobierno de Estados Unidos. Lo que en realidad nos afecta de las agresiones económicas practicadas por los gringos es que en gran parte están orientadas a entorpecer el funcionamiento de nuestras instituciones, dificultando la aplicación de las políticas sociales destinadas a la lucha contra la pobreza en nuestro país y las políticas orientadas a la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado, lo que por cierto, y quiéranlo o no, se les revierte a los mismos que las aplican, en vista de que Nicaragua es un muro de contención para dicho flagelo, que Estados Unidos considera una amenaza a su gobernabilidad. Pero ellos prefieren priorizar lo que consideran una amenaza a su poderío mundial, o sea el ejemplo de dignidad y defensa de su soberanía y autodeterminación, que constituye Nicaragua junto a países como Cuba, Venezuela y Bolivia, demostrando que se puede desafiar a los poderosos del mundo y a la vez, mejorar las condiciones de vida del pueblo y hacer que el país avance, e incluso ese desafío es una condición para lograr tal objetivo.

En consecuencia, a quien verdaderamente perjudican las agresiones económicas es a los sectores populares, beneficiarios de las políticas sociales cuya aplicación se ve enfrentada a dificultades provenientes de tales actos. A pesar de ello y gracias a los grandes esfuerzos del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, así como a su gran capacidad de gestión y a los altos niveles de organización de nuestro pueblo, seguimos avanzando en la implementación de los programas sociales derivados de las políticas de lucha contra la pobreza. Las más recientes agresiones del imperialismo contra nuestro país fueron anunciadas como represalias en insolente y abusiva respuesta de Estados Unidos ante nuestros elementales actos en defensa de la dignidad y soberanía de nuestro país, pero en realidad esas agresiones ya estaban listas a ser llevadas a cabo contra Nicaragua (tomáramos o no las medidas que tomamos) como forma de presión con la ilusoria pretensión de que hiciéramos unas elecciones a la medida de intereses extranjeros, hegemónicos y hostiles, mientras a la par de ello, la cúpula golpista avanzaba en la puesta en práctica de un nuevo plan desestabilizador en el contexto del proceso electoral.

Es absurdo pensar que las acciones llevadas a cabo por nuestras autoridades contra los conspiradores terroristas al servicio de Estados Unidos, algunos de ellos disfrazados de precandidatos como simple escudo para proteger sus planes criminales, tengan como objetivo sacarlos de la competencia electoral, pues aun suponiendo que alguno de ellos tuviera alguna posibilidad electoral (que ninguno la tiene), sería imposible que todos las tuvieran a la vez. Incluso uno de los que no se habían involucrado de manera visible en los frustrados planes de golpe de Estado en 2018, de pronto en días recientes apareció en un audio que se viralizó, hablando sin disimulo como todo un agente norteamericano o vocero del gobierno de Estados Unidos, dando a conocer el resultado de gestiones suyas en contra de Nicaragua y mencionando entre otras cosas, una eventual suspensión de Nicaragua de la OEA y la aplicación de más medidas por parte del gobierno gringo contra nuestro país.

Las causas concretas por las que se ha detenido a esta gente, básicamente, son tres: La primera, practicar lavado de dinero para canalizar fondos que según reconocen los propios implicados (distribuidores y receptores finales de los mismos), provienen de agencias extranjeras cuyo vínculo con procesos desestabilizadores en el mundo es de dominio público; la segunda (y esta es quizás la más más grave), estar al servicio de una potencia extranjera hostil a los intereses de nuestro país, de lo cual son autores confesos todos los detenidos (precandidatos o no); y la tercera (derivada de la segunda), conspirar para la aplicación de un nuevo plan desestabilizador en el marco de las próximas elecciones a realizarse en noviembre de este año.

De esta manera pues, aun a sabiendas de que a lo inmediato vendría la acusación de que las capturas realizadas tenían fines vinculados con las declaradas aspiraciones presidenciales de algunos de los detenidos, las instituciones de nuestra país, no guiadas por cálculos políticos electorales de tipo coyuntural, sino por el interés supremo de la nación, se vieron en la obligación de actuar poniendo ese interés por encima de todo, con la convicción de que cualquier costo político a pagar sería inferior al daño que ocasionaría al país la no aplicación de las leyes en este caso.

Cualquier país que se respete a sí mismo, actuaría de igual manera, y no es casual que las grandes potencias hegemónicas a nivel mundial tengan leyes similares a las que en este caso está aplicando el Estado nicaragüense. Pero lo que es bueno para ellos, los imperialistas no lo consideran bueno para otros. En Estados Unidos por ejemplo, ha causado gran revuelo la fantasiosa teoría derechista de conspiración según la cual Rusia estaría tratando de influir en su política interna, lo que ha motivado investigaciones de todo tipo y puso sobre la mesa en determinado momento, incluso una posible destitución del ex Presidente Donald Trump. Sólo que en nuestro caso los conspiradores a favor de una potencia extranjera y hostil son autores confesos de ese delito. Claro, que para la existencia de un orden jurídico defensor de los intereses nacionales, en el caso de los países que hemos sido víctimas de la dominación imperialista, tiene que haber un poder y un modelo político y socioeconómico que se corresponda con esos intereses nacionales del propio país, y que son expresión del derecho a la soberanía y la autodeterminación, lo cual en la realidad de nuestros países sólo es posible con un proceso revolucionario en marcha como en el caso nuestro, o al menos con un gobierno revolucionario o defensor de los intereses populares, pues en los países históricamente dominados por las potencias imperialistas, la lucha por su independencia política y económica va indisolublemente unida a la lucha por la emancipación social, debido a que la dominación imperialista no es más que la máxima expresión de la dominación de clase ejercida por los explotadores sobre los explotados, que en una fase dada del desarrollo capitalista dejan de ser solamente clases sociales dentro de cada nación, para pasar a ser naciones enteras explotadas por las que se erigen en grandes potencias hegemónicas que ejercen la explotación sobre otras naciones.

Según parece, gringos y europeos pensaron que cuando en nuestro país se adoptaron las disposiciones jurídicas que ahora se están aplicando, Nicaragua no hablaba en serio, porque seguramente su naturaleza como potencias imperialistas (ricas y hegemónicas como en el caso de Estados Unidos, o pobretonas, marginales y subordinadas como en el caso del Reino de España, que al parecer aún alucina con ser nuestra metrópoli colonial) no les permite terminar de entender que por pequeños y pobres que seamos, somos un país con dignidad, que levantó su frente para nunca jamás humillarse ante potencia alguna, por poderosa o arrogante que ésta sea, como tampoco entienden que así como su insolencia imperial se ha estrellado tantas veces con la dignidad de este país como ha sucedido en muy pocos países por ellos antes dominados (cosa que parecen haber olvidado), de esa misma manera se seguirá estrellando su insolencia contra nuestra dignidad, cuantas veces pretendan ellos retomar su dominación sobre nuestra patria, que ahora está y seguirá estando gobernada por los seguidores de la lucha revolucionaria iniciada por el General de hombres y mujeres libres, Augusto C. Sandino, quien no por casualidad dijo que su espada defendería el decoro nacional y daría redención a los oprimidos, y así lo seguimos haciendo y seguiremos haciéndolo, fieles a su imborrable legado.

ENGLISH VERSION

The schizophrenic right and the forgetful empire

Nicaragua's sell-out right-wing of creole colonial-remnant oligarchs and subordinate classless hangers on lives in a parallel universe and they believe everyone else does too. Among its various class components, it is the oligarchy which imposes the guidance to follow, namely, what is true and what is false, what is good and what is bad, what to admire and what to despise.

For them, the worst thing that can happen in life is to be punished by the gringos, which is to be expected, because the gringos are their idols. What makes it an aberration is that they assume this is true for everybody, ignoring, for example, that for a Sandinista to suffer sanctions from the gringos is one of the highest honors they could receive.

This oligarchic schizophrenia is explicable in part because, with zero achievements to their credit, the coup supporting right wing in Nicaragua has nothing else to brag about excpet the sanctions imposed on Nicaraguans and our country's institutions by the U.S. government.

What really affects us in Nicaragua in the economic aggression practiced by the gringos is that it aims largely at hindering the work of our institutions, hindering our social policies aimed at fighting poverty in our country and also our policies aimed at fighting delinquency and organized crime, which, as it happens and whether they like it or not, is counterproductive for the US authorities applying them, since Nicaragua is a containment wall for the scourge of organized crime which United States itself considers a threat to its governance.

But they prefer to prioritize what they consider a threat to their global power in the form of Nicaragua's example of dignity and defense of its sovereignty and self-determination, a threat which Nicaragua poses along with countries like Cuba, Venezuela and Bolivia, thus demonstrating that it is possible to challenge the world's leading powers while also improve the living conditions of the people and promoting the country's progress. In fact that challenge to US power is a pre-condition for achieving those objectives.

Consequently, those who are really affected by US economic aggression are the popular classes, beneficiaries of social policies made more difficult by such sanctions.

But in spite of this and thanks to great efforts by Nicaragua's Government of Reconciliation and National Unity, as well as its proven management ability and the high level of organization among our people, we continue to make progress with the social programs derived from our policies of poverty reduction.

The most recent imperialist aggression against our country was announced as a set of reprisals, in what is a really insolent and abusive response by the United States to Nicaragua's straightforward acts in defense of its national dignity and sovereignty. In reality that aggression was already prepared to be carried out against Nicaragua, whether or not we took the measures we did against the US-supported opposition here, as a form of pressure in the mistaken belief that we might hold our elections to suit foreign, hegemonic, hostile interests, while at the same time, leading figures favoring another coup were going ahead to carry out a new destabilization plan in the context of the elections.

It is absurd to think that the actions carried out by our authorities against the terrorist conspirators at the service of the United States, some of them posing as possible election candidates simply as a a cover for their criminal plans, are aimed at removing them from the electoral race. Even supposing any of them had electoral prospects at all, which none of them do, it would be impossible for the people concerned to run all at once.

In fact, one of those not visibly involved in the frustrated coup attempt in 2018, suddenly in recent days appeared in an audio clip that went viral on social media, speaking openly as a US agent or US government spokesperson, announcing the results of his work against Nicaragua, mentioning among other things, an eventual suspension of Nicaragua from the OAS and the application of yet more coercive measures by the gringo government against our country.
Anyway, the specific causes for which all these people have been arrested are basically three:

  • Firstly, money laundering so as to distribute financing which the people involved, the distributors and final beneficiaries, acknowledge as coming from foreign agencies whose role in destabilization efforts around the world is all too well known;
  • Secondly, and perhaps most seriously, being in the service of a foreign power hostile to our country's interests, as is the case of all those arrested, aspiring election candidates or not, as they have all recognized; and
  • Thirdly, derived from the second, conspiring to carry out a new destabilization plan in the context of the upcoming elections to be held in November of this year.

Thus, even knowing that the false accusation would be made, namely that the arrests are related to the presidential aspirations of some of the detainees, our country's institutions, far from acting on short term electoral or political calculations, but in fact protecting the nation's supreme interests, were obliged to take steps putting those national interests above all else, in the conviction that any political cost would be less than the damage to the country caused by failing in this case to apply the law.

Any self-respecting country would act in the same way, and it is no coincidence that the world's leading powers all have laws similar to those the Nicaraguan State is applying in this case.

But the imperialists think that what is good for them is not good for others. In the United States, for example, the right-wing conspiracy fantasy according to which Russia is trying to influence its internal politics caused great consternation and led to investigations of all kinds, even to the point of broaching the impeachment of former President Donald Trump.

However, in our case the perpetrators of such crimes against the State openly acknowledge them.

Of course, a legal order defending the national interest, especially in the case of countries that have been victims of imperialist domination, requires the political will and a political and socioeconomic model that corresponds to the national interest of the country concerned, one expressing the nation's right to sovereignty and self-determination. Given the reality of our countries, that is only possible with a revolutionary process under way as in our case, or, if not with a revolutionary government then at least one defending popular interests. Because in countries historically dominated by imperialist powers the struggle for their political and economic independence is inextricably linked to the struggle for social emancipation.

Imperialist domination is really nothing more than the maximum expression of the class domination exercised by the exploiters over the exploited, who at a given phase of capitalist development change from being only the exploited social classes within each nation to become entire nations exploited by those who see themselves as great hegemonic powers entitled to exploit other countries. Apparently, that was what the gringos and Europeans thought when our country passed the laws now being applied.

They seem to have thought that Nicaragua was not serious, since their nature as imperialist powers (rich and hegemonic in the case of the United States, or poor, marginal and subordinate in the case of the Kingdom of Spain, which apparently still dreams of being our colonial metropolis) does not allow them to understand that no matter how small and poor we are, we are a country with dignity. Nicaragua holds its head high and will never humiliate itself before any power, no matter how powerful or arrogant it may be. Nor do they seem to understand, in fact they seem to have forgotten, that their imperial arrogance has been laid low many times faced with the dignity of our country, something which has happened in very few countries they have dominated elsewhere.

Their insolence will continue to fall flat against our dignity in exactly same way, no matter how many times they try to regain domination over our nation, which is now and will continue to be governed by the followers of the revolutionary struggle initiated by the General of Free Men and Women, Augusto C. Sandino, who indeed meant what he said when he declared that with his sword he would defend national decorum and redeem the oppressed. Faithful to his indelible legacy, we will continue to do so too.

* Carlos Fonseca Terán is Secretary for International Relations of the Sandinista National Liberation Front.