La Compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua, se refirió al Acto de Conmemoración del 126 Aniversario Natal del General Augusto C. Sandino donde el pueblo nicaragüense envió un mensaje de luz, vida y verdad al mundo: Esta Nicaragua que cultiva, siembra y fortalece la paz, quiere cosechar paz todos los días.

Bonita tarde la que tuvimos ayer, hermoso acto el que tuvimos ayer, que nos reunió a todos, a toda Nicaragua, pendiente de ese menaje con que trasladábamos nuestro corazón, nuestro sentimiento de dignidad nacional, nos trasladábamos unos a otros, ese corazón digno decoroso, honroso, que tenemos los nicaragüenses”, comentó.

Destacó la Vicepresidenta  compañera Rosario que fue un mensaje de luz, de vida, de verdad, como decía Sandino, un mensaje claro: aquí vivimos las familias nicaragüenses, familias honradas, familias trabajadoras, familias luchadoras, familias valientes, y aquí en esta Nicaragua bendita, esta Nicaragua de tanto cariño y de tanta valentía, esta Nicaragua que cultiva siembra, fortalece, quiere cosechar paz todos los días”.

Desde esta Nicaragua decimos, exigimos respeto, merecemos respeto. Hay una historia, una historia de valentía, de vigor, de gloria detrás del pueblo nicaragüense, una historia que nos sustenta día a día, y una historia que estamos escribiendo con la misma valentía, luchando para salir de la pobreza, a pesar de esos ataques de odio epiléptico que tuvieron contra el pueblo, contra las familias, contra la vida buena, a pesar de esa agresión incomprensible”, enfatizó.

No obstante dijo que “aunque cuando no pensás, ni sentís, ni querés como nicaragüense, se vuelve comprensible porque estás viendo esta tierra como una tierra ajena, no la ves como tu tierra, porque estás viendo a este pueblo como un pueblo que no te pertenece, no lo ves como tu pueblo, y porque además no aplicas en la vida cotidiana los valores aprendidos desde siempre en nuestra cultura familiar, tradicional, religiosa, de comunidad, no practicás el cristianismo, que es el amor al prójimo, el amor a tu pueblo, que es el amor a tu suelo sagrado, que es el amor a la Patria bendita que nos vio nacer, que nos vio crecer y que estamos empeñados en sacar adelante, con mucho cariño, luchar como decía el Comandante Daniel ayer, todos los días para consolidar la paz y el bien”.

Es una tarea ardua, es de todo tiempo, es difícil, exige dedicación y trabajo y en esa dedicación estamos y en ese trabajo estamos y en esa devoción estamos, porque amar a Cristo es ser cada uno de nosotros constructores de paz”.

Vivimos la paz como camino, caminamos la paz como sendas de vida, eso es lo que queremos en nuestra Nicaragua bendita y con la fuerza del espíritu del General Augusto Nicolás Sandino. Emitimos un mensaje clarito a la comunidad internacional: nosotros respetamos a todo pueblo, a todo gobierno a todo país en el mundo, y exigimos igual respeto para nuestra Nicaragua.

La Compañera Rosario Murillo dijo que los nicaragüenses “exigimos la consideración que merecemos, porque los asuntos de Nicaragua son de los nicaragüenses, y de los que además nos sentimos orgullosos de nuestra historia, de nuestra memoria, de nuestras luchas, de nuestros vigores, nuestros valores”.

Nicaragüenses por Gracia de Dios decimos con enorme sentido de dignidad nacional y además es una proclamación de nuestra fe. Quienes no viven ni la fe, ni los valores, ni el sentido de familia o de comunidad, ni el amor al prójimo, no pueden sentirse nicaragüenses, o reclamar que la lucha por la paz, implica el respeto de todos, porque el respeto a lo que somos en cada uno de los países, a nuestra soberanía, nuestro sentido de independencia, ese respeto es clave para la comprensión, la cooperación y el entendimiento entre la comunidad humana”.

Dijimos, aquí somos los nicaragüenses, hijos de Darío, hijos de Sandino, los que decidimos cómo vamos orientando nuestros procesos, cómo los vamos caminando, pensando siempre en las familias nicaragüenses, porque pensamos juntos como familia nicaragüense. Y todas nuestras luchas que son luchas por la paz, por el bien por la dignidad de todos, son luchas de las familias que vivimos en esta Nicaragua de bendición, esa bendición que no nos abandona. De bendición de trabajo para prosperar, de seguridad y estabilidad y de muchas victorias”.

La Compañera Vicepresidenta agradeció a Dios por esta toda energía, victoriosa, por esta laboriosidad, por esta buena voluntad, por este compromiso de fortalecimiento de la armonía, la paz y el bien, “porque la paz y la armonía requieren, como decíamos, esfuerzo, trabajo, dedicación y la paz es también el conjunto de condiciones que se da en una sociedad para que todos tengamos lo que necesitamos y la mejoría como propuesta de vida, mejorar nuestras vidas, todos los días porque tenemos derecho”.

Todo lo que hacemos, lo hacemos pensando en la lucha que estamos librando todos juntos contra la pobreza, esa lucha que va a ser victoriosa porque esa es la voluntad de Dios, esa lucha llena de esperanza, esa lucha que consolida la paz en nuestra Nicaragua”.

Es lucha por un desarrollo juntos, libre de egoísmo, libre de codicia, libre de avaricia, libre sobre todo de mala voluntad, de malas vibraciones, de malas energías, eso es lo que pedimos todos los días a Dios nuestro señor, que esta lucha por la paz que libramos trabajando, estudiando, prosperando, se afiance como meta, como objetivo de vida, como misión de vida de todos los corazones nicaragüenses que, libres de injerencia, libres de presiones, libre de intromisiones, libres porque somos libres y porque merecemos que se reconozcan nuestra soberanía y que se nos respete".

Vamos adelante, esa es la voluntad de Dios el respeto entre los pueblos, el respeto entre las naciones, el respeto porque el respeto al derecho ajeno es la paz, nosotros no nos metemos, no opinamos sobre problemas internos que tienen, porque toda sociedad en el mundo, tiene sus complicaciones y exigimos reciprocidad para nuestra Nicaragua y para nuestro pueblo”.

Finalmente, la Compañera Rosario Murillo reiteró que los procesos constitucionales, institucionales y populares y sociales, son de soberanía nacional, y eso que les quede claro a los que todavía piensan que Nicaragua vive tiempos idos, tiempos en los que venían a decirnos lo que teníamos que hacer, a imponernos lo que teníamos que hacer, a dominarnos, esos tiempos están ido y no volverán jamás con el favor de Dios, ¡Adelante compañeros, y es nuestro, de los nicaragüenses de buena voluntad, de las familias nicaragüenses que vivimos con amor y esperanza el porvenir!”.