La Compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de Nicaragua, destacó este 31 de marzo la conmemoran de los 90 años del terremoto que destruyó Managua, “el 31 de marzo a las 10 de la mañana, y era Martes Santo”, subrayó.

“Cuántos relatos, cuántas historias nos hicieron nuestros familiares, como decíamos ayer, y hoy que recibimos notas de recuerdo, personas que perdieron seres queridos, que nos escribieron y enviaron fotografías”, anotó.

Cómo nos sentimos de indignados viendo que ese no solo era un periodo de desgracia por un terremoto destructivo, sino de desgracia porque aquí estaban los invasores, los ocupantes, los imperialistas de la tierra, que se paseaban por las calles creyendo que éramos, porque no somos así, un pueblo indigno, no, somos dignos, y para nosotros esas fotografías que por un lado conservan el dolor de la destrucción, de los muertos”, enfatizó.

“Imagínense cuándo seres queridos se rindieron aquí, sí, estamos hablando de que Managua ocupaba un área de 7 kilómetros cuadrados en ese tiempo y el terremoto tuvo una duración de 7 a 8 segundos, el epicentro en la denominada falla del Estadio, se contabilizaron en aquellos momentos con todas las fragilidades y un país ocupado por la bota yanqui, un país que se redimió de todas esas ocupaciones y nunca será pisoteado otra vez, 1, 500 víctimas fatales en las precarias condiciones de estadísticas que pueden haberse dado en aquellos tiempos y más de 2 mil heridos. Una destrucción casi total con más de 45 mil dagnificados”.

Las Compañera Rosario destacó que este 31 de marzo en horas de la tarde se estarán recordando esos momentos de tragedia, de dolor y de unión de las familias, en el quiosco del Parque Central con la Alcaldía de Managua en “un acto para recordar, para invocar, para pedirle a Dios bendición y protección y en el caso de esas infames ocupaciones, para continuar invocando que el Señor, el Padre Celestial proteja a las familias nicaragüenses que sabemos trabajar, que somos dignas y que sobre todo vivimos, pensamos, trabajamos en amor a Nicaragua, siempre dignos y siempre libres”.

Agradeció los mensajes recibidos de saludos, en esta semana “que nos reúne a todos alrededor de nuestras sagradas creencias, de nuestra fe y que nos reúne a todos alrededor del propósito de ser y hacernos mejores todos los días y de pensar en todos los que sufren, para expresar no solo nuestra solidaridad en todas las formas posibles, sino para invocar al altísimo y orar también por esos hermanos”.

“Y para aprender a practicar todos los días esa solidaridad que es justicia, que nos debemos unos a otros, las personas, los seres de vida, las familias y con la Madre Tierra que debemos también cuidar y custodiar porque es la casa que habitamos”, agregó.

“Nuestro Comandante Daniel nos saluda a todos y bueno, vamos a estar pendientes de ese bonito concierto esta tarde en el que estaremos recordando a los hermanos que transitaron a otro plano de vida, los estaremos recordando como Nicaragua, Managua pudo levantarse después de la destrucción”.

Y estaremos pidiéndole a Dios, diciendo con todas las fuerzas de nuestros corazones, esos tiempos de soberbia, de arrogancia, de ocupaciones militares, esos tiempos de expresiones imperiales, humillantes, inmorales, esos tiempos en Nicaragua no se repetirán, y eso es lo que pedimos a Dios un día como hoy. Pedimos a Dios que vayamos juntos preservando la paz y el bien, y que al ver hacia a tras solo vemos el deber, la responsabilidad que tenemos de cuidar la Patria de nosotros los nicaragüenses, para que los niños tengan futuro, para que los jóvenes tengan cada vez más esperanza, para que los adultos mayores, los abuelitos, las abuelitas, las personas con discapacidad, para que las mujeres y la juventud, todos vivamos cada vez más conscientes de la responsabilidades, de nuestros derechos y de nuestros deberes en la construcción de esta Nicaragua de cariño, de entendimiento, de dignidad y decoro nacional que nunca más volverá a ser atropellada, pisoteado por quienes se creen los amos del mundo. Nunca más”.

Vamos adelante con amor, con cariño y disfrutando estas horas, estos días, de unión familiar, de cultura e identidad nacional de nuestra tradición. Estos días los que no dejamos de trabajar por paz, por la salud, por el bien común, como hermanos, como fraternidad solidaria, socialista, de cristianismo, de valores, de ideales que nos une a todos”, finalizó la Compañera Vicepresidenta.