La compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua recordó que este primero de octubre se celebra el cumpleaños del compañero héroe de la paz, Bismarck Martínez.

Ahí estuvo la juventud llevando flores, cantos a Bismarck donde reposa lo que encontramos, lo que dejaron de este ser humano especial, los terroristas, los criminales, los que sembraron la violencia, la discordia, los que atentaron contra la paz en Nicaragua”, agregó.

“Ahí estuvimos rindiéndole homenaje, con su familia, a este héroe, compañero Bismarck Martínez, héroe del amor, de la paz”.

La compañera Rosario Murillo recordó que “quisieron eliminarlo de la faz de la Tierra como quisieron eliminar la paz y la alegría de la vida de los nicaragüenses, pero ni pudieron, ni podrán, y ahora el nombre de Bismarck Martínez está en toda Nicaragua con los miles de lotes y las viviendas dignas que se entregan prácticamente todas las semanas, a familias en toda Nicaragua”.

Esa es la vida, el que siempre cizaña, el que siembra vientos de odio, no sabe cómo se desenvuelven los acontecimientos y como todo se da vuelta, y todo retorna”.

“Ahora, esos vientos tormentosos que sembraron, son vientos de paz, son vientos de cariño, son vientos de alegría y el nombre de Bismarck Martínez, como el nombre de tantos compañeros heroicos y martirizados por los crímenes terroristas, no solo en tiempos recientes, sino en todos los tiempos, son ese legado de patriotismo vigoroso, vital, con el que caminamos todos los nicaragüenses, las mayorías, por supuesto no estamos hablando de unos cuantitos que andan por ahí queriendo siempre pedir que Nicaragua le vaya mal, invocando a sus patrones para que hagan lo que de todas maneras ellos quisieran hacer aquí en Nicaragua y están haciendo de alguna manera, pero son minorías ilegítimas, minorías que además todos conocemos y todos señalamos como destructores”.

Porque son los destructores de la paz, son perversión, odio, crimen, y todo eso tiene castigo, talvez no en este plano, pero tiene castigo, porque Dios sabe reconocer a dónde está el bien, a donde está la misericordia, la solidaridad, el amor al prójimo y donde está la ambición, terrible ambición que el comején que carcome a estas personas cada vez más desintegradas, cada vez menos unidas, y cada vez sobre todo más despreciada”.