La compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua destacó que este 17 de julio Día de la Alegría, los nicaragüenses celebramos todas las alegrías de nuestra historia.

Cuánto que celebrar, el Día de la Alegría, así le llamamos a este día, ese día conocimos, vimos, escuchamos, ahí estábamos en León, viendo pasar el pasado precisamente. Ahí estábamos, estaba Tomás, Daniel, Omar Cabezas, los compañeros combatientes valientes de León viendo irse el pasado y empezando el nuevo tiempo”, subrayó.

Destacó la compañera Rosario Murillo que el 17 de julio es un día para celebrar todas las alegrías de nuestra historia, porque hemos tenido una historia desafiante, una historia prodigiosa, “porque nos ha permitido demostrar cómo somos de fuertes, de dignos, de valientes y como hemos luchado por una nueva Nicaragua como la que tenemos hoy, digna, soberana, una Nicaragua donde vivimos como hermanos, promoviendo paz y bien, promoviendo entendimiento, cariño para ir adelante, cómo hermanos, como familias, como cristianos, como creyentes, como devotos, porque esta es una Nicaragua de fe. de familia y de comunidad”.

Y cada día cuando amanece le decimos a Dios Nuestro Señor, gracias por esta vida, gracias porque nacimos aquí en esta Nicaragua hermosa, luminosa, victoriosa siempre, gracias Padre porque nos permitís cada día amanecer con energía, con optimismo, con confianza en vos Padre Nuestro y caminar con esa confianza e ir siempre más allá porque ese es el designio de los seres espirituales, ir siempre más allá. Seres humanos, seres espirituales que conocemos el bien y que procuramos el bien, porque solo haciendo el bien y solo procurando el bien es que se avanza culturalmente, espiritualmente y por supuesto materialmente”, enfatizó.

El amor es más fuerte…

La compañera Rosario Murillo hizo una reflexión concluyendo que el mal existe, “yo era de las que creía que el mal no existía, me costó entender que el mal existe, que está ahí, pero que el amor es más fuerte que le odio, y que somos seres espirituales que sabemos identificar la fuerza del bien y trabajar con ella”.

Añadió que el bien es la alegría, que se ve, se nota en este pueblo, entre este pueblo heroico, grande, este pueblo noble, valiente, el pueblo de Darío y el pueblo de Sandino, “y gracias Padre porque aquí nacimos, aquí vivimos y aquí tenemos la sagrada misión de seguir promoviendo paz y bien, de seguir promoviendo este proyecto único, cristiano, solidario, amoroso, de reconocimiento, de la valentía de las comunidades y de las familias que heroicamente caminamos cada día, luchando para emprender y prosperar en toda circunstancia. Esa es Nicaragua, Paz, Bien, Libertad, Dignidad, Fraternidad, Soberanía, esa es Nicaragua y eso somos los nicaragüenses”.

Hizo énfasis en que hoy nuestro deber como nicaragüenses es encontrar, como hemos encontrado, los hilos históricos de la alegría que nos hacen como somos, ese deber de luchar, de cantar, de celebrar, de nacer todos los días a la responsabilidad consciente de seguir creando un mundo nuevo.