Con la llegada de las temperaturas más altas en Nicaragua las familias deciden refrescarse en los diferentes balnearios del país. Sin embargo, son muchas las que optan por comprar las piscinas inflables y de armar.

En el populoso barrio Jorge Dimitrov encontramos a la señora Isabel López, quien por mayor tranquilidad ha decidido permanecer en su casa junto a sus hijos disfrutando de las piscinas.

Lo he decidido para que mi familia esté más tranquila, no quiero que pesquen alguna enfermedad así que les compré esta piscina y desde hace dos días la inflamos y llenamos de agua. Mañana le cambiaré el agua y la volveré a llenar para refrescarnos porque el calor está muy fuerte”, relató.

En esa misma cuadra, encontramos al señor Humberto Aviés, quien dijo que en esa piscina alcanzan hasta cinco personas.

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Esta piscina la tengo desde hace dos años y acá vienen otros niños del vecindario a bañarse con los míos. Es una manera sana de divertir a los niños sin arriesgarnos en el mar. Cada año son muchas las personas y preferimos ir en otros meses”, dijo.

Los niños y niñas son los más felices con estas piscinas que cada año incrementan más sus ventas.

Me encanta estar acá porque puedo pasar todo el día metido en el agua. Me meto al fondo y no me pasa nada porque no es hondo y juego con mis hermanos, mi mamá también se mete en el día y hasta en la noche”, comentó el niño Mijael Morazán.

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