La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, reflexionó que la Semana Santa se vive con esperanza en la resurrección, desde la unión familiar.

Hoy es martes de esta semana mayor, de esta Semana Santa, porque es semana de esperanza en la resurrección, de unión familiar, de encuentro hogareño, de renacer, renacer, renacer, reverdecer para vivir plenamente la pasión y la resurrección. Y sabemos ser infinitamente agradecidos y a nosotros nos llena de orgullo saber reconocer el gran poder de Dios y agradecerle todos los días porque todo podemos con su protección, invocándole, pidiendo su bendición y viviendo la abundancia de milagros, sabiendo ver esa abundancia de milagros porque milagroso es el respeto, el cariño y la buena voluntad, la confianza entre nosotros, la confianza en Dios, la confianza en nuestra fraternidad y nuestra condición de familias nicaragüenses que vivimos con buena voluntad”, expresó la compañera Rosario Murillo.

Caminamos reiterando que servir a nuestro pueblo es saber encontrar y ver siempre a Jesús que triunfa, que triunfa, que resucita, que vence la muerte. Caminamos cumpliendo todas nuestras tareas y haciendo lo que Dios nos manda, porque sabemos escucharle y sabemos que debemos peregrinar por calles, campos, comarcas, barrios y comunidades, peregrinar visitando y re-visitando a las familias para rezar juntos y acompañarnos en el cumplimiento estricto de todas las medidas de protección y prevención en esto tiempos de pandemia que vive la humanidad, agregó.

Destacó versículos del libro de Proverbios, de la Santa Biblia. “Dios nuestro Señor prueba los corazones. El malo, esto es Proverbios 17, está atento al labio inicuo y el mentiroso escucha la lengua detractora. El que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo. Proverbios 17”.

También dijo que “sabemos escuchar, sabemos escuchar el llamado, los repiques de gloria desde ya, de los días pascuales, y como familias cristianas, esta es una tradición valiosísima que va de persona a persona. Traslado, transmisión de nuestras valiosas tradiciones, las campanas, los repiques de gloria del Sábado de Gloria, del Domingo de Pascua, que hemos aprendido y compartido a lo largo de nuestras vidas esta fe, y la bendición de ser creyentes y trasladamos esos valores potentes a nuestros hijos, nietos y a las generaciones venideras, valores de vida, de luz, de esperanza. Transmisión de valores, confianza, confianza en Dios, gracias infinitas a Él tenemos y tendremos y seguiremos teniendo fe en grande en esta Nicaragua bendita, amorosa y siempre libre”.

Todos los días encontramos la esperanza y caminamos con fe inamovible

La compañera Rosario Murillo también aseguró que todos los días encontramos esperanza en la palabra de Dios que es nuestro sol que no declina.

La divina reina de luz, la celeste esperanza la encontramos todos los días, hermanos y hermanas. Vivimos con la palabra de Dios iluminando nuestras vidas porque Dios es nuestro sol, ese sol que nos ilumina y que no declina. Con fe inalterable, con esperanza creciente, con Dios omnipotente en nuestros corazones de pueblo trabajador, humilde, luchador y lleno de esa celeste esperanza, caminamos, caminamos con fe inamovible con la fuerza de Dios que reconocemos conscientes de que este tránsito por este plano de vida lo debemos y nos debemos en este tránsito a Dios nuestro señor”.

Señaló que “somos espíritu sublime porque somos humanos, espirituales y humanos y sabemos reconocer el gran poder de Dios, la fuerza de la oración sincera que es la que elevamos al creador todos los días todas las mañanas a cada instante en esta Nicaragua de luz, de vida, de verdad”.

Y Dios provee y Dios escucha y Dios nos da energía magnífica porque creemos, porque oramos y porque sumamos bondades, porque sabemos que es en caminos de bien que recorremos, hacemos el tránsito por nuestro plano de vida, este plano de vida aprendiendo, bendiciendo y agradeciendo a la providencia que desde nuestra humildad que sabe reconocer que somos, la providencia, porque doblamos rodillas, Dios nuestro Señor nos hace grandes y fuertes. Con corazón humilde, con conciencia de misión, de amor, de servicio a los más vulnerables, unidos en fraternidad cristiana seguimos caminando”, afirmó.