La comunidad indígena de Monimbó, en Masaya, se prepara para celebrar una nueva edición de los Agüizotes, una de las expresiones culturales más representativas del folclore nicaragüense, que reúne mitos, leyendas y personajes tradicionales mediante máscaras, trajes, música y bailes populares.
Artesanos, jóvenes artistas y familias de Masaya trabajan para preservar esta tradición que, además de fortalecer la identidad cultural, dinamiza la economía local y transmite los conocimientos de generación en generación.
Orlando, integrante del Taller Escultural, destacó la importancia de rescatar el significado de los mitos y leyendas que dan vida a esta festividad.
“Si nos remontamos a los años 1800 y 1900, cuando era muy difícil educar moralmente a la sociedad, existían los mitos y las leyendas”, explicó. Además, señaló que estas historias transmitían enseñanzas y buscaban orientar el comportamiento de las personas.
El artesano también resaltó que los jóvenes tienen un papel fundamental en la conservación de estas expresiones culturales, mediante la elaboración de máscaras que representan personajes como La Cegua, La Chancha Bruja, El Macho Cabrío y Los Duendes.
Jóvenes artesanos innovan sin perder la tradición
En el Taller Escultural, los jóvenes combinan técnicas tradicionales con nuevos materiales para elaborar máscaras resistentes, livianas y con acabados realistas.
Silvio Méndez explicó que el proceso inicia con la elaboración de un molde de plastilina o barro, sobre el cual se colocan varias capas de cartón. Posteriormente, algunas piezas se refuerzan con fibra de vidrio para mejorar su resistencia y durabilidad.
“Buscamos ofrecer un nuevo concepto: que las personas tengan una máscara liviana y, al mismo tiempo, resistente”, indicó Méndez, quien destacó el trabajo que realizan para responder a las solicitudes de los clientes.
Por su parte, Raquel Pilarte hizo un llamado a la juventud a involucrarse en estas labores y valorar las tradiciones nacionales.
“Quiero que los jóvenes conserven estas tradiciones, que se apropien de su cultura y que comprendan que no siempre tenemos que traer cosas de afuera, porque lo nuestro también importa”, expresó.
Jessica Vivas, de 20 años, también se sumó a esta iniciativa con el propósito de contribuir al rescate de las costumbres populares. Consideró que las nuevas generaciones pueden impulsar cambios e innovar, sin dejar de lado los personajes tradicionales de Nicaragua.
“Tenemos que llevar este mensaje, no solamente a las generaciones anteriores, que ya conocen estas tradiciones, sino también a los demás jóvenes, para enseñarles que esta cultura nos pertenece y que debemos apropiarnos de lo nuestro”, afirmó.
Taller Los Diablos: una tradición familiar
Otro de los espacios que contribuye a mantener viva esta expresión cultural es el Taller de Máscaras y Trajes Los Diablos, en Monimbó, donde la familia Espinoza lleva aproximadamente 37 años elaborando máscaras y atuendos para los participantes de los Agüizotes.
Lester Espinoza explicó que el taller trabaja durante todo el año y comienza a recibir encargos desde junio, debido a la alta demanda de los meses de septiembre y octubre.
“Todos trabajamos enfocados en mantener esta tradición y quedar bien con los clientes”, señaló, al explicar que en la elaboración de máscaras y trajes participan sus hermanos, padres, tíos y otros integrantes de la familia.
Entre los personajes más solicitados figuran Las Brujas, Las Calaveras, La Llorona y Los Diablos con cuernos grandes. Aunque también elaboran propuestas personalizadas, Espinoza destacó que este año han tenido una importante demanda de las máscaras tradicionales.
El taller también repara y retoca piezas antiguas para que las familias puedan volver a utilizarlas durante la festividad. Algunas máscaras tienen entre cinco y seis años, mientras que otras superan las dos décadas.
Además de las máscaras, la familia confecciona cotonas tradicionales con capote. Según Espinoza, las de adultos cuestan 400 córdobas, mientras que las de niños tienen precios de entre 250 y 350 córdobas, dependiendo del tamaño.
Como parte de sus costumbres, la familia también comparte alimentos gratuitamente durante la Vela del Candil. “Tamales rellenos y masa de cazuela, acompañada de café, completamente gratis para quienes vengan”, expresó Espinoza.
Los Agüizotes, una tradición que nació en Masaya
Sobre el origen de esta celebración, Orlando explicó que la palabra Agüizotes hace referencia a los “espantos del agua o espantos cerca del agua”, una interpretación vinculada con la geografía de Masaya, su laguna, el volcán y las historias transmitidas por los antepasados.
Según relató, a finales de los años setenta un grupo de masayas y monimboseños tuvo la iniciativa de organizar el festival para recrear los mitos, las leyendas y los personajes populares de la zona.
Entre las figuras características de Masaya mencionó a la Vieja del Volcán, descrita en los relatos como una anciana pitonisa a quien las comunidades indígenas de Monimbó y Nindirí consultaban sobre el matrimonio, las cosechas, las lluvias y la prosperidad.
También destacó a los duendes, relacionados con los petroglifos de Cailagua, así como a La Mocuana, La Cegua y la Chancha Bruja. Durante la festividad también aparecen personajes de otras regiones, como el Padre sin Cabeza, originario de León.
La celebración se acompaña de filarmónicos, chicheros, cohetes, comida y actividades familiares que forman parte de la tradición popular de Masaya.
Orlando también explicó que la Vela del Candil recuerda las antiguas costumbres de velar a los difuntos con candelas de sebo o candiles, una práctica que hoy se representa mediante máscaras y trajes alusivos a los mitos y leyendas.
Una celebración que dinamiza la economía local
Además de su valor cultural, los Agüizotes representan una oportunidad para los artesanos, comerciantes y trabajadores por cuenta propia de Masaya. La venta de máscaras, trajes y alimentos, junto con la actividad de hoteles, hostales y restaurantes, contribuye al movimiento económico de la ciudad.
“Todo el pueblo se ve involucrado en el Festival de los Agüizotes, que nace en Masaya y se proyecta al mundo”, afirmó Orlando.
El entrevistado agregó que las nuevas generaciones aportan creatividad a las máscaras y los trajes, incorporando detalles y acabados novedosos sin abandonar las raíces de esta expresión folclórica.
Para la celebración de este viernes, Orlando invitó a la población a reunirse desde las 6:00 de la tarde en la plaza principal de Monimbó. El recorrido está previsto para iniciar a las 7:00 de la noche, atravesando la comunidad indígena, el centro de Masaya y los barrios San Miguel, El Calvario y San Jerónimo, para retornar al parque central y llegar nuevamente a la plaza Magdalena.
De esta manera, los Agüizotes continúan reuniendo a distintas generaciones en torno a los mitos, las leyendas y las expresiones culturales que forman parte de la identidad de Masaya y de Nicaragua.













