NUESTRAS ELECCIONES
NUESTRA SOBERANÍA
NUESTRA DIGNIDAD

Palabras de la Doctora Ana Julia Guido, Presidenta por la Ley de la Corte Suprema de Justicia, en la Sesión de Consulta sobre la Propuesta de Reformas Constitucionales.

Estimado Doctor Gustavo Porras, Presidente de la Asamblea Nacional;

Miembros de la Junta Directiva;

Miembros de la Comisión Constitucional de la Asamblea Nacional;

Compañeras y Compañeros Diputados de la Asamblea Nacional presentes;

Compañera Brenda Rocha, Magistrada Presidenta del Consejo Supremo Electoral;

Doctora Wendy Morales, Procuradora General de Justicia;

María Elieth Esquivel Tinoco, Contralora General de la República;

Compañer@s Magistrados de la CSJ.

Y un saludo a los funcionarios que nos acompañan de manera presencial de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo Supremo Electoral y de la Procuraduría General de Justicia. También un saludo a los casi dos mil compañeros y compañeras del Sistema Judicial que están conectados virtualmente, y que además de escuchar y ver esta presentación, están respaldando y apoyando decididamente esta propuesta de reforma parcial a la Constitución Política de la República de Nicaragua.

Agradecemos al Dr. Gustavo Porras por su amplia y detallada exposición sobre la propuesta de reforma parcial a la Constitución Política de la República de Nicaragua, así como por brindarnos la oportunidad de participar en este histórico Proceso de Consulta.

Este espacio de diálogo y participación nos permite conocer de manera directa el contenido, alcance y fundamentos de la reforma propuesta, así como aportar desde nuestras respectiva responsabilidades institucionales.

La reforma adquiere además especial legitimidad por el amplio proceso de consulta desarrollado con los distintos sectores de la sociedad nicaragüense. Como expresión del protagonismo popular, han participado trabajadores, campesinos, transportistas, empresarios, emprendedores, gobiernos locales, pueblos originarios y afrodescendientes, entre otros, y por supuesto, la juventud, la Juventud de todos los tiempos.

El Sistema Judicial expresa su pleno y firme respaldo a las Reformas Constitucionales, promovidas en ejercicio del derecho soberano e irrenunciable del Pueblo nicaragüense a decidir libremente su destino. Reafirmamos que los procesos electorales corresponden al pueblo y deben desarrollarse conforme a la Constitución Política, libres de toda injerencia o subordinación a intereses extranjeros.

La reforma constituye un acto de defensa democrática, porque la democracia trasciende el ejercicio periódico del voto y se expresa en la participación consciente del pueblo y en la capacidad del Estado para definir, conforme a su Constitución Política, los tiempos, las formas y la organización de sus procesos electorales, en función del bien común y de la autodeterminación del Estado Revolucionario de Derecho.

Respaldamos las reformas porque Nicaragua es y ha demostrado ser un país seguro, preservando a lo largo del tiempo condiciones de tranquilidad y estabilidad para el pueblo, la familia y la comunidad. Dar continuidad a este proceso significa proteger lo alcanzado, seguir avanzando y consolidar una paz duradera.

Respaldamos estas reformas porque Nicaragua reivindica una democracia construida desde su propia realidad histórica, política y social, nuestra democracia se demuestra en resultados concretos. Trabajar, estudiar, producir, movilizarse y ejercer plenamente los derechos son conquistas alcanzadas y fortalecidas por nuestro proceso revolucionario, que se traducen en mejores condiciones de vida y mayores oportunidades para nuestro pueblo.

Para garantizar que la voluntad popular se exprese libremente y sin condicionamientos ni influencias externas, resulta necesario enfrentar y frenar la desinformación proveniente del exterior que pretende incidir en los asuntos internos y generar condiciones de desestabilización.

Esta defensa se extiende hoy al ciberespacio. La transformación digital exige fortalecer la ciberseguridad y la soberanía digital frente a la manipulación informativa y al uso indebido de datos y tecnologías con fines de influencia política, protegiendo así nuestros procesos electorales de interferencias externas. 

En este escenario, la inteligencia artificial y la segmentación algorítmica representan nuevos desafíos, al permitir influir en la opinión pública y en el comportamiento electoral, planteando nuevos desafíos para la protección de la soberanía de los procesos democráticos y la libre formación de la voluntad del electorado.

La propuesta de reformas anunciada por el Comandante Daniel Ortega el 19 de julio de 2026 se presenta como parte del Plan “Nicaragua Triunfa en Paz y Unidad” y tiene como propósito fortalecer las bases constitucionales e institucionales del Estado Revolucionario de Derecho.

Nicaragua ha desarrollado constitucionalmente un Estado Revolucionario de Derecho sustentado en la legalidad, la democracia directa, la participación popular y los derechos sociales: una democracia del Pueblo Presidente, en la que el pueblo es protagonista de las decisiones fundamentales, los nicaragüenses somos Presidentes.
Nuestra historia registra episodios de intervención extranjera, ocupación militar, presiones y condicionamientos económicos. Esa memoria histórica nos obliga a perfeccionar el sistema electoral y bloquear, cerrar toda posibilidad de que intereses extranjeros pretendan determinar decisiones que corresponden exclusivamente a los nicaragüenses.

En Nicaragua habrá elecciones libres, ordenadas y soberanas; pero quienes hayan incurrido en las causales constitucionales o legales que impidan su participación no podrán hacerlo. Quienes hayan solicitado intervención extranjera, quebrantado el orden constitucional, menoscabado la independencia y la soberanía, o atentado contra la seguridad, la paz y la estabilidad de Nicaragua, no podrán participar en los procesos electorales.

Precisamente por ello, resulta necesario que estas reformas encuentren la máxima protección constitucional. La Patria se defiende con firmeza, pero también con certeza jurídica, mediante reglas claras que protejan el orden constitucional y garanticen que el ejercicio del poder público permanezca al servicio del Pueblo.

Desde la perspectiva del Sistema Judicial, estas reformas constitucionales contribuyen a fortalecer nuestro modelo de Estado Revolucionario de Derecho. El artículo 138 de la Constitución Política establece que la justicia es un derecho del Pueblo y se imparte en su nombre y por su delegación. Este mandato reafirma nuestro deber de administrar justicia conforme a la Constitución y al servicio de los intereses superiores del Pueblo.

CONCLUSIONES 

Respaldamos esta reforma parcial de la Constitución Política, en todos y cada uno de sus puntos, ya que representan la continuidad histórica de las luchas, sacrificios y conquistas del pueblo nicaragüense.

Respaldamos la incorporación constitucional del principio que reafirma que ninguna legislación extranjera puede imponerse sobre el orden jurídico nicaragüense. Ninguna disposición extranjera puede sustituir nuestra Constitución Política, ni producir efectos por la sola voluntad de otros u otro Estado.

Las decisiones sobre Nicaragua se adoptan en Nicaragua, porque preservar nuestra paz y nuestra autodeterminación es un derecho irrenunciable, conquistado a lo largo de una historia que ha costado sangre, dolor y sacrificio a nuestro pueblo. 

Respaldamos la ampliación a siete años del período constitucional entre elecciones, porque permite disponer de mayor tiempo para planificar, ejecutar y culminar los grandes proyectos del país. Carreteras, Hospitales, Escuelas, Programas Sociales y Obras de Desarrollo requieren continuidad para traducirse en resultados concretos.

Un período mayor permite consolidar lo iniciado, realizar los ajustes necesarios y dedicar más tiempo a la gestión pública: más tiempo para desarrollar el país, generar oportunidades y convertir el trabajo realizado en resultados visibles para el pueblo.

Este proceso de reforma parcial a la Cons-titución, debe rendir homenaje al General Augusto C. Sandino, Padre de la Dignidad Nacional y General de Mujeres y Hombres Libres, cuyo legado enseña que la independencia no se negocia, que la soberanía nacional es un derecho irrenunciable de nuestro Pueblo y que la Patria se defiende.

Asimismo en homenaje a Carlos Fonseca Amador, a quien nuestra Carta Magna honra y presenta como el más alto continuador de la herencia de Sandino, fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional y Jefe de la Revolución Popular Sandinista.

Respaldamos las reformas en homenaje a nuestros Héroes y Mártires, cuya sangre derramada hizo posible una Nicaragua libre, digna y soberana; en memoria de Rubén Darío, que dio voz a la dignidad de nuestra identidad; y de todas las mujeres y hombres que hicieron posible el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, y las gestas históricas que forjaron el carácter combativo del pueblo nicaragüense.

En esta ocasión, debemos renovar el compromiso con los Principios Cristianos, Socialistas y Solidarios que inspiran nuestro Proyecto de País. Hoy, debemos recordar la Gesta Heroica de Pancasán y de tantas otras luchas donde se forjó la conciencia revolucionaria de un pueblo que nunca renunció a su derecho de vivir en paz, con dignidad y en plena soberanía. Son nuestras raíces, nuestros orígenes y la fuerza moral que continúa guiando el presente y proyectando el futuro de Nicaragua.

Con ese mismo espíritu histórico, avanzamos hacia la aprobación de esta reforma parcial de la Constitución Política, como expresión de continuidad y compromiso con nuestra historia. Una Patria cobijada por nuestras banderas, símbolos que unen identidad, memoria, lucha y el legado de quienes hicieron posible la Nicaragua de hoy.

En esa convergencia de símbolos, historia y compromiso se expresa la voluntad de un pueblo que honra su pasado mientras sigue construyendo, desde la Constitución Política, un futuro de estabilidad, paz, justicia social y soberanía.

Asimismo corresponde a la juventud de todos los tiempos asumir esta tarea. La juventud no es solamente heredera de la historia: es responsable de renovarla, estudiarla y convertirla en futuro.

Respaldamos estas reformas porque creemos que la soberanía se defiende fortaleciendo la Constitución, consolidando las instituciones y preservando el derecho del pueblo nicaragüense a decidir, sin presiones ni injerencias externas, el destino de su Estado.

Como lo ha demostrado nuestra historia, en Nicaragua ni nos vendemos, ni nos rendimos, jamás. Somos un pueblo luchador y vencedor, heredero de generaciones que enfrentaron la intervención, la injusticia y la pobreza con valentía, convicción y esperanza. 

Reafirmamos nuestro respaldo y acompañamiento al liderazgo del Comandante Daniel y la Compañera Rosario, a su conducción firme del proceso revolucionario y a su compromiso con la paz, la estabilidad y el bienestar de las familias nicaragüenses.

Este liderazgo encuentra, además, expresión en el modelo de Estado consagrado en nuestra Constitución Política, cuyo artículo 117 establece que la Presidencia de la República ejerce la Jefatura de Estado y de Gobierno y reafirma el principio fundamental de que el poder reside en el Pueblo, orientando la conducción del Estado al servicio de los intereses superiores del Pueblo Presidente.

Muchas gracias.

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