La fe, el amor y la tradición religiosa, se vivió con intensidad en la misa celebrada en la iglesia Las Sierritas, donde decenas de feligreses y promesantes junto a las autoridades municipales y el clero de Managua participaron de la tradicional vestida de Santo Domingo de Guzmán.
El Cardenal Leopoldo Brenes, presidió la eucaristía en la que destacó ese fervor religioso y el fortalecimiento de la fe en estas festividades religiosas que durante diez días vive la capital.
"Hemos venido haciendo un trabajo en conjunto con todos los comités e instituciones que resguardan estas fiestas para que las familias la vivan en paz, tranquilidad y unión familiar". Estamos ya en la iglesia para bajar al santo patrono, vestirlo y mañana su peregrinación hacia nuestra capital", destacó la alcaldesa Reyna Rueda, agradeciendo a las autoridades del país, a los Copresidentes Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo por apoyar, promover y fomentar estas festividades.

"Estamos muy agradecidos, muy emocionados y muy comprometidos porque esto es parte de nuestra cultura, nuestra fe, nuestra devoción para festejar a nuestro santo patrono", señaló Rueda.
Presentan "huesito" del santo patrono
En la liturgia, el Cardenal Brenes aprovechó para presentar una reliquia o un "huesito" de más de 200 años de antigüedad que un devoto prestó a la iglesia católica nicaragüense para mostrarlo a la feligresía.
"Gracias buen Dios, gracias Santo Domingo por ser el intercesor para que el Señor nos conceda las gracias y el favor de honrarlo", dijo Brenes.

Felicitó a los feligreses que se movilizan por más de un millón de personas que participan de estás festividades, "Santo Domingo de Guzmán es el testimonio grande de nuestra fe, de nuestra religiosidad. Santo Domingo es un hombre sencillo, un hombre humilde como muchos de los que estamos y tuvo un llamado del Señor, primero para ser sacerdote y también para predicar el evangelio y el buen mensaje de Dios".
Vivan los promesantes
Desde muy temprano este viernes, los alrededores y el interior de la iglesia Las Sierritas, se llenaron de promesantes y devotos que forman parte del colorido de esta tradición religiosa.
La promesa a Santo Domingo de Guzmán es pagada de muchas maneras, y su origen está relacionado con milagros y favores que reciben las personas que ruegan por su salud, por bienestar y por la paz que vive Nicaragua.

"Ando cumpliendo promesas por mi familia. Yo le pedí a Santo Domingo que me sanara a un sobrinito, Santo Domingo me lo levantó de su cama de enfermo y hoy ese sobrinito está sano y salvo por la gracia de Dios", contó doña Gloria Martínez Centeno, originaria de Nueva Segovia y con 14 años de pagar promesa. En esta ocasión se vistió con un huipil negro con adornos de colores y en sus brazos cargaba una imagen de Minguito.
Cada promesante lleva distintivos propios de la tradición, imágenes pequeñas de Minguito, otros pagan la promesa untados de aceite negro, muchos otros se pintan de rojo, se ve la presencia de los indios, caciques tradicionales y feligreses que pagan sus promesas caminando de rodillas.
También llegaron Ramsés Solís de 18 años y su mamá Leonor Blandón, la que pidió por la salud de su hijo que nació con problemas en los pulmones.

"A los cuatro meses me lo operaron y yo pedí a Santo Domingo de Guzmán que intercediera, mi hijo fue sanado y desde hace 18 años venimos a agradecer el milagro de la vida", comentó doña Leonor.
"Vengo desde muy pequeño a pagar promesa con mi madre. Me detectaron neumonía severa y mi mamá con mucha fe y devoción le pidió por mi salud y aquí estamos pagando la promesa", indicó Ramsés.
Entre ese jolgorio sobresalen las "indias bonitas" con sus huipiles coloridos, sus "coronas" de flores entre ellas, la flor nacional el sacuanjoche.

Entre ese centenar de feligreses y promesantes estaba Enrique Mojica, vestido de cacique, chaqueta de cuero y un colorido penacho de plumas, verdes, celestes y rojas. Su promesa va en su atuendo y en su fe.
"Mi vestimenta es como cacique tradicional, soy descendiente de una familia de tradición, mi abuelo era Lisímaco Chávez, él me inculcó el amor y la fe por Santo Domingo y en toda mi familia se viene creando en ese ambiente de fervor y adoración", dijo Mojica.
La imagen viva de toda esta festividad tradicional, es complementada por la música filarmónica y de chicheros y el olor a incienso, todo esto forma parte de la tradición e identidad.













