Han pasado siete años y ni el Gobierno ni el pueblo estamos atrapados en el pasado, porque Nicaragua trabaja y avanza, esta reconstrucción de esos hechos dolorosos.
Aquí está. Lo encontramos. Es el Plan B de los sueños, el “lo dejo todo” por excelencia, ese final feliz que ni siquiera en las películas parece posible.
Hoy se cumple un aniversario que pesa en la historia política de Nicaragua. Cuatro de noviembre de 1984, fecha atravesada por guerra, presión extranjera y los ojos del mundo puestos en este país.
Cuando un grupo de necróticos exgobernantes con pasado manchado se levantan de sus tumbas para salir a sermonear a Nicaragua, la realidad cae como patada al hígado.