Durante la última década, Estados Unidos ha estado ayudando silenciosamente a los grupos opositores en Nicaragua, ayudándoles a organizar la resistencia al popular presidente izquierdista Daniel Ortega.
Desde el 19 de abril pasado, bandas delictivas premunidas de armas de guerra, han desatado ataques vandálicos que merecen categórico rechazo de la población consciente de nuestro continente.