El fallecido monseñor David Albin Zywiec siempre predicaba la paz, el amor y la reconciliación, destacó el alcalde Siuna, compañero Otilio Duarte, quien lo conoció personalmente y lamentó profundamente su deceso este fin de semana, expresando su solidaridad a las familias caribeñas entre las que el religioso deja un profundo vacío pero un gran legado de fe.

En declaraciones a la revista En Vivo de Canal 4, Duarte dijo queremos solidarizarnos, dar un pésame al pueblo de Nicaragua, a la Costa Caribe Norte, donde fue obispo Monseñor David, decirles que estamos consternados, pero estamos solidarios con todo este pueblo para apoyar todo lo que sea necesario para su sepelio”.

Monseñor David, como ya se ha referido, llegó a Nicaragua en 1974. Tuve la oportunidad de conocerle cuando llegó a Siuna en 1975. En esa época yo estaba estudiando en Bluefields y ahí celebró su primera misa. Lo acompañé y nos conocimos recién llegado a Siuna, añadió.

Destacó que el Obispo fallecido estuvo como misionero Capuchino. En esa época él atendía varias comunidades y sostuvo una relación muy estrecha con el campo, con los campesinos, con los pobres, con los humildes.

Yo recuerdo que él hacía todo ese recorrido por las comunidades, dijo, cuando la guardia nacional asolaba las comunidades y él recorría esas zonas. El religioso se encontró con las comunidades entre el año 76 y 77 y las familias denunciaron que la guardia somocista desaparecía a la población.

Él levantó la lista de todos los desaparecidos de esas comunidades y se la mandó a Monseñor Salvador Schlaefer, fue cuando salió el pronunciamiento de los desaparecidos en la costa, por parte de la iglesia, dijo Duarte.

Ya en el 77 monseñor David estaba siendo perseguido por la guardia porque recogía la lista de los desaparecidos. Monseñor Schlaefer tomó entonces la decisión de trasladarlo a Bluefields.

Yo estaba en Bluefields en ese momento estudiando y me encontré con él. Recuerdo que atendía comunidades de Río Kama y otras, indicó. Monseñor hizo un programa religioso en la radio Atlántico, que después se llamó Zinica y Duarte lo acompañó en esa iniciativa.

Su relación fue específicamente con los pobres, trabajando con las comunidades, con los campesinos, con las comunidades indígenas, resaltó el alcalde de Siuna.

Hablando de Monseñor, es un hombre con mucho compromiso por su pueblo, principalmente con los pobres, con los campesinos, un hombre que con su ejemplo, de amor, de amor, de paz, de reconciliación, es realmente un luchador por la paz en la región, por la unidad, es un digno representante de Dios, realmente estaba para los pobres, para los campesinos, para los indígenas, dijo.

Comunicativo con la gente

Su relación fue con la población, un hombre que fue comunicativo con la gente, muy humanista. Ese amor que le daba a las familias, a las comunidades, con nosotros, cuando platicamos, yo estuve mucho tiempo, después me encontraba con él, después él llegaba a dar misa a San Isidro. Después fue nombrado Obispo Auxiliar de Monseñor Pablo Smith y posteriormente nos encontramos nuevamente en Siuna, refirió Duarte.

Recordó cuando surgió la idea de hacer una catedral en Siuna, y cómo se consiguió el terreno y se apoyó ese proyecto.

Uno de los propulsores de la Catedral es monseñor David, recalcó. Relató que días antes de su muerte, cuando conversó con él, una de las preocupaciones monseñor era la finalización de la Catedral.

Monseñor era un digno representante de Dios, hace lo que tiene que hacer, predicaba la paz, la unidad, el amor entre la familia, eso es lo que decía y esa relación humanista con la población, es importante. Él estaba siempre predicando la paz y el amor, recalcó.

Un verdadero cristiano, con su ejemplo nos enseñó a todos nosotros, desde 1975 que lo conocí hasta hace poco, el 24 de diciembre que estábamos compartiendo la Navidad, dijo.

Monseñor es monseñor de los pobres, de los cristianos verdaderos que queremos amor, paz, un mundo mejor, un mundo lleno de cariño, amor y unidad. Ese es monseñor. Siempre estuvo alegre contento, con sus oraciones, y cada vez que hablaba me echaba sus bendiciones, indicó.

Es un gran ejemplo para todos los costeños, toda su vida desde el 75 trabajó en la Costa Caribe, primero en el norte, como Obispo Auxiliar y nos encontrábamos siempre, dijo.

El vacío es inmenso pero también deja un gran legado

Por supuesto, Monseñor nos deja un vacío pero nos deja también un gran ejemplo de lucha por la paz, el amor, la unidad, todos los días. Por eso todos los nicaragüenses debemos seguir trabajando por la paz por la unidad, por el amor. Para construir un mundo mejor. Eso es lo que nos deja Monseñor, una persona llena de humildad, llena de compromiso con el pueblo, expresó.

Dedicó todo su tiempo y su vida para construir un mundo lleno de paz, de amor, de felicidad. Nos deja un vacío pero nos deja una gran enseñanza para seguir luchando y fortalecer la paz y el amor, afirmó.