Han pasado 47 años, desde aquel 31 de diciembre, del año 1972, cuando el beisbolista puertorriqueño, Roberto Clemente Walker pasó a otro plano de vida al caer el avión de carga DC7 que lo traía a Nicaragua, con el objetivo de ayudar a las personas afectadas por el devastador terremoto de ese año.

Enrique Armas Rosales, cronista deportivo de larga trayectoria y actual vicealcalde de Managua, concedió una entrevista, en la que nos acerca al ser humano excepcional que fuera Roberto Clemente.

Fue un gran pelotero, un gran ser humano, un gran padre, un gran esposo. Fue un hombre de los sueños, puesto que soñaba con ver a América Latina y al Caribe practicando deporte, crear una ciudad deportiva”, dijo Armas.

Este sueño con el paso de los años se hizo realidad no solo en Puerto Rico, conocida mundialmente por la calidad de sus deportistas, sino que trascendió a países como Nicaragua, que tienen espacios deportivos como el estadio infantil en el parque Luis Alfonso Velásquez Flores, sede de grandes torneos internacionales.

Nicaragua recuerda a Clemente en todo momento. Se le rinde homenaje en escuelas, ligas de béisbol, en barrios y cómo no recordarlo si fue el hombre que ofrendó su vida por ayudarnos a todos los nicaragüenses”, sentenció Enrique.

Cuando Clemente murió sus tres hijos estaban muy niñitos. Hoy doña Vera, su esposa, quien falleció hace poco, está compartiendo con Roberto, por primera vez después de muchos años y desde allá nos van a orientar nuevas gestas, nuevas tareas en pro de los niños, niñas, de todos los nicaragüenses, y de todos los Latinoamericanos que seguimos recordando a ese gran ser humano”, señaló el vicealcalde capitalino.