La compañera Rosario Murillo, vicepresidente de Nicaragua, dio gracias infinitas a Dios porque tuvimos una excelente noche de 24 de diciembre, una Navidad Santa llena de alegría para los niños, para las niñas, las familias, las comunidades, llenas de celebración de nuestras tradiciones religiosas y sobre todo llenas de confianza en Dios que nos derrama paz y bien, paz y bien sobre Nicaragua, sobre nuestra Nicaragua sagrada.

Destacó que este miércoles por la noche se veía las celebraciones en todas partes, todavía las familias el 25 de diciembre celebrando la alegría de la paz, agradeciendo a Dios por la paz, por el trabajo, por la bendición de tener valores de familia, de comunidad y de reunirnos en estos días.

“Han venido hermanos nicaragüenses de los países vecinos, hermanos que trabajan en otros lados, han venido a disfrutar del ambiente bonito y de la familia en estos días de bendición, días en los que, más que nunca, elevamos nuestras oraciones al creador, al altísimo, para el que nacimiento del Niño Jesús, represente el renacimiento de todo lo bueno que hay en nosotros y que tenemos que potenciarlo, hacerlo crecer con el nacimiento del Niño Jesús, celebrarnos como seres buenos, como seres humanos, como seres llenos de amor porque dentro de cada uno de nosotros hay amor, hay compasión, hay misericordia, hay luz, hay vida, hay verdad”, subrayó.

En este sentido destacó las palabras hermosas también que dirigió al mundo el Santo Padre, la bendición a todos en el mundo “y nos augura, nos anuncia a todos los pueblos del mundo que, caminando desde las tinieblas, vemos la luz grande, que sí hay tinieblas pero que más grande es la luz de Cristo y eso es lo que nosotros sabemos, es lo que creemos y es lo que esperamos todos los días cuando le invocamos”, reiteró.

“Ver la luz, vivir el amor cristiano, vivir la solidaridad y agradecer y habitar la paz fortaleciéndola cada día, la paz, la seguridad, la prosperidad, la prosperidad que nos da la paz, la seguridad y el trabajo honrado”, reflexionó.