El lema de este año del Día Mundial del Sida es «Las comunidades marcan la diferencia«.

La celebración del Día Mundial del Sida, que tiene lugar el 1 de diciembre, brinda una buena oportunidad para reconocer el papel fundamental de las comunidades.

El rol que estas han desempeñado y continúan desempeñando en la respuesta al Sida a nivel local, nacional e internacional.

Las comunidades contribuyen a la respuesta al Sida de maneras muy distintas. Su liderazgo y la defensa que llevan a cabo permiten garantizar la salud para todas y todos.

En estas comunidades se integran los educadores, las redes de personas que viven con el VIH y las que indirectamente se ven afectadas por esta condición.

Datos

De los 37,9 millones de personas infectadas por este virus a finales de 2018, el 79% se sometieron a pruebas, el 62% recibieron tratamiento y el 53% alcanzaron la supresión vírica y evitaron contagiar a otras personas.

Todo ello se ha conseguido con la ayuda de miles de agentes de salud comunitarios y de personas que participan, muchos de las cuales son VIH-positivos.

En el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, la Organización Mundial de la Salud quiere recordar la gran aportación de estas comunidades para poner fin a la infección por el VIH.

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) ataca el sistema inmunitario y debilita su capacidad para defenderse frente a las infecciones y frente a algunos tipos de cáncer.

La destrucción y la afectación de la función de las células inmunitarias que provoca el virus va causando una inmunodeficiencia progresiva.

En Nicaragua existen 53 clínicas que atienden a los pacientes que viven con esta enfermedad y se les asegura su tratamiento.

Desde que se registró el primer caso de VIH en Nicaragua en 1987, se han contabilizado 14 mil.

Un reporte sobre esta epidemia presentado por el Ministerio de Salud, revela que Nicaragua es el país de Centroamérica que más atenciones garantiza a los pacientes con VIH-SIDA.

Así como también,  es el que menos casos presenta actualmente, gracias a las políticas de prevención por parte del Gobierno Central y las instituciones de la salud.

Nicaragua ha avanzado en materia de solidaridad con las personas que conviven con el VIH y SIDA y ahora cuenta con un marco jurídico amplio para promover su protección y defensa de los derechos humanos así como la prevención y atención de los ciudadanos.