Al menos 160 personas fueron arrestadas durante las protestas encabezadas por el grupo de los chalecos amarillos en París, en una jornada en la cual convergieron manifestaciones en defensa del clima y contra la reformas de las pensiones ante un inusual despliegue de las policía francesa.

El Gobierno francés desplegó este sábado cerca de 7.500 agentes de las fuerzas del orden para evitar altercados en una tensa jornada de protestas, encabezada por una nueva manifestación de los chalecos amarillos.

El colectivo indicó en su cuenta en las redes sociales "Le nombre jaune" (El número amarillo), creada para ofrecer sus propias cifras, que la participación se elevó a un mínimo de 91.430 personas.

Las autoridades afirmaron temer episodios violentos, como ya ocurrió en anteriores manifestaciones de los chalecos amarillos, que llevan diez meses protestando contra la política social y fiscal del Gobierno.

Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, lanzó este viernes un llamado a la calma. “Está bien que la gente se exprese (…) pero debe hacerse en calma”.

No obstante, según la Prefectura parisina de Policía, cerca de 1.000 individuos considerados peligrosos lograron infiltrarse en la manifestación contra la crisis climática, protagonizando enfrentamientos contra las fuerzas del orden.

Aunque no se había autorizado ninguna movilización de los chalecos amarillos, que cumple su 45 jornada de reivindicaciones, algunos mantuvieron su manifestación en puntos como la plaza de la Madeleine, donde los antidisturbios usaron por momentos gases lacrimógenos para dispersarlos.

En los Campos Elíseos, el uso de gases lacrimógenes, seguidos de cartas, han provocado la dispersión de los chalecos amarillos por todas las calles adyacentes.

Su protesta coincidió también con la Jornada del Patrimonio, que abre a los ciudadanos algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, además una nueva marcha en favor del clima, que sucede a la celebrada el viernes, en la que participaron miles de personas.

El sindicato Fuerza Obrera convocó una marcha contra la reforma de las jubilaciones este sábado, mientras se espera una manifestación en la tarde del sábado para promover más medidas contra el cambio climático que movilizará al menos 10.000 personas.

Según una fuente policial, la policía tiene la misión de intervenir rápidamente tan pronto como se formen multitudes. El método observado es siempre el mismo: con cada intento de reagruparse, cincuenta motocicletas atraviesan el área y dispersan a la multitud.

Un grupo de mil manifestantes radicales de ultra izquierda y los chalecos amarillos se mezclaron con la marcha de la Marcha por el Clima este sábado en París, y estallaron enfrentamientos con la policía.