Tanto es la crítica de los fans hoy en día que si la película no es idéntica a la animación; no nos gustará, pero si también es muy idéntica tampoco nos gusta.

Y es aquí donde entra el Live Action del famoso clásico animado, “El Rey Leon”.

Ya no se puede hablar sin spoilers porque todo lo que ocurre en la cinta es idénticamente al clásico de 1994. ¿Pero por qué este Live Action? ¿Trae una historia o elementos nuevos? La verdad es que no.

Dirigida por Jon Farvreau, mismo que dirigió “Iron man” en 2008 y “El Libro de la Selva” en 2016, la cinta llega con un reparto de lujo, porque entre las voces que le dan vida a los animales icónicos, tenemos actores de la talla como Donald Glover Beyoncé, que son las estrellas principales al encargarse de la voz de Simba y Nala.

Seth Rogen (Pumbaa) y Chiwetel Ejiofor (Scar) y aún más legendarios; James Earl Jones, que repite su papel de Mufasa, y John Kani, encargado de doblar a Rafiki. 

¿Pero que hace que sea realista y que caiga en su propio peso?

Los desafíos que tenían los animadores de 1994 era hacer algo original, por lo que su resultado fue que hicieron de El Rey León un prodigio de la realización animada.

Si bien sabemos que todo esto es a computadora, los animales como los paisajes africanos son tan reales, que el espectador creerá que es una película filmada, no realizada por computación o CGI.

Todo muy real y bien editado, con grandes secuencias y muy buenos efectos especiales. Pero eso lleva a que ser tan realista no ayude mucho a las expresiones corporales de los animales, que al ser digitales y casi reales no miremos esas expresiones que nos conectaban con el clásico animado.

Por eso la película se sobre carga de la emotividad y el factor nostalgia de la original, quedando como resultado un Live Action donde vemos todo igual, algo más de lo mismo y sin poca personalidad.

En cuento a los personajes, se lucen Timón y Pumba como siempre y Beyonce se luce cantando como Nala. Tiene escenas emotivas y conmovedoras, pero a la vez, sabes lo que sucederá por lo que le resta algo a tu emoción.

Eso sí, la primera secuencia con la icónica y emblemática entrada de Rafiki con un bebe Simba es toda una obra de arte que queda para la historia junto con todos los efectos visuales que en la película se encuentran, es un punto y aparte en la animación moderna.

En resumen, es una buena película hiperrealista con escenas muy grandes que se ven reales llevando un legendario clásico animado como lo es El Rey León, pero se queda corta por su falta de identidad y poca propuesta. Para todas las familias disponibles en cines para un rato agradable recordando y quizás catando.