Un 27 de febrero de 1983, 23 jóvenes fundadores y dirigentes de la juventud sandinista 19 de julio, alfabetizadores, cortes de café, eran adolescentes entre la edad de 14,15 y 16 años, siendo el mayor de 24 años; pertenecientes al batallón 3062. Cayeron en las montañas de Matagalpa donde se enfrentaron a una columna de la contrarevolución, es allí donde inicia la gesta heroica de san José de las mulas.

En una anoche de lluvia y dormir, bajo un lodo no era tan alentador, pero había más cosas que los movía, y era el amor a la paz, a defender a Nicaragua; y al día siguiente caminaron de tal manera para no llegar todos a san José de las mulas. Fue algo histórico, porque el que no se llenó la nariz de lodo realmente no entro a san José de las mulas. 

Llegando y empezándolos a ubicar en el centro de salud y la escuela todos se dormian en el suelo, en piso plano y otros en hamaca. Al llegar al lugar el primer tiempo fue brindarles la atención a los compañeros que se enfermaron de fiebre y otros síntomas.

Ricardo Avilés conocido como el chocoyo, era el encargado de aproximadamente de 53 jóvenes que se encontraban en san José de las mulas con actividades primordiales, como lo es: Recreación con los niños, con piñatas, hacer títeres, donde hicieron un parque y un centro de salud donde tenían estudiantes normalistas.

Estos jóvenes no eran enfrentarse a la contrarevolución, sino tener un enfrentamiento a la población del lugar, en el cambio de la guardia ocho puntos de defensa, habían 16 agentes despiertos, cuando en ese momento se detectó una escuadra de exploración de la contra gritándole quien vive y echándole los primeros disparos y una granada que cayo.

Era la primera experiencia de esos compañeros en el primer combate, no se daban cuenta que era la intensidad. El combate inició camino a la ermita a cuskaguas, por donde estaba entrando primeramente el enemigo donde dieron la orden a los ametralladores que vayan donde está el combate.

El chocoyo quien estaba al frente de los muchachos del combate, estaban cantando venceremos; consigna de combate y les gritaba que se rinda tu madre, y la contra les gritaba que se rindiera. Los compañeros valientes lleno de corajes, fuerza, valentía y mucha mística revolucionaria se enfrentaron a la contra.

Varios de los compañeros no les dio tiempo y se escondieron en unos matorrales donde la contra paso con machetes después, que lograron salir con vida están aún vivos.

Entre ellos mismo se preguntaban ¿Dónde está Dios? , pero no se daban cuenta que él estaba con ellos, fue quien los guardó de manera especial; los guardó para contar la verdad para que hoy las de madres héroes y mártires se dieran la tarea para transmitirles a la nueva generación los principios y valores, disciplina , amor a Nicaragua y el trabajo que nos dejaron estos héroes de seguir con la lucha revolucionaria.