La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, reflexionó que en Nicaragua seguimos trabajando por la paz, la justicia, el diálogo y la reconciliación.

“Estamos trabajando duro; estamos trabajando para servirles mejor, procurar servirles mejor cada día. Estamos trabajando para ir adelante, llenos de confianza en Dios que nos caracteriza; estamos trabajando para que los montes lleven paz al pueblo y los collados justicia; estamos trabajando para que Dios descienda como la lluvia sobre la hierba cortada, como el rocío que destila sobre la tierra, para que haga florecer justicia y muchedumbre de paz hasta que no haya luna; para que Dios esté en nuestra Nicaragua dominando de mar a mar, y desde el río hasta los confines de nuestra tierra; para que estemos todos juntos, para que le sirvamos, le amemos, le temamos o le respetemos todos juntos, para que su misericordia sea, para que salve la vida de los pobres, siga salvando la vida de los pobres; para que del engaño y de la violencia redima nuestras almas; para que su nombre sea para siempre, mientras dure el sol; para que bendita sean en el todas las naciones, para que él sea el Bienaventurado, el único que hace maravillas. Bendito su nombre glorioso para siempre y toda la tierra será llena de su gloria”, expresó.

“Muchedumbres de Paz son las que Dios quiere para Nicaragua. Justicia que florecerá en nuestros días y muchedumbres de paz hasta que no haya luna”, aseguró la vicepresidenta.

También enfatizó que “aquí estamos trabajando para que juntos edifiquemos la Paz todos los días; juntos como artesanos trabajemos con nuestros corazones, con nuestras manos, con nuestras mentes, la paz y el cariño todos los días”.

Agregó que en Nicaragua “los triunfos son para la paz, para el entendimiento, para el diálogo, para la reconciliación, para que el amor sea, para que la dignidad de todos se respete, para que avancemos como cristianos, como hermanos en esta Nicaragua de generosidad, de solidaridad, de alegría, esta Nicaragua que agradece a Dios todos los días por todos sus milagros y portentos, por el prodigio que vemos, del que somos testigos, el estar cada día fortaleciendo tranquilidad, seguridad y paz en toda nuestra sagrada geografía”.

Durante su comunicación, la compañera Rosario Murillo, dio lectura a extractos de la obra titulada "Oda al Libertador Simón Bolívar", escrita por Rubén Darío en el año 1883, que fue publicada en El Salvador.

XLVI
Pero maldito sea
quien al pueblo mostrando falsa égida,
lo empuja a la pelea
y le arranca la vida
en medio de la lucha fratricida

XLVII
Sí, mil veces maldito
quien turbando la paz de un pueblo honrado,
lanza de guerra el grito,
y le quita el arado
para darle un puñal ensangrentado

La vicepresidenta valoró que las palabras de Darío siguen vigente “porque de verdad, turbar la paz de un pueblo honrado, lanzar de guerra el grito y quitar el arado para darle un puñal ensangrentado, es un sacrilegio”.

“Con Darío decimos que la paz sea paz, paz, paz, es lo que los pueblos queremos y tenemos que construir todos los días esa paz como artesanos llenos de aspiraciones, llevando de la luz el derrotero, llenándonos de paz interior, paciencia, prudencia, pero sobre todo con dignidad cuidando la paz de nuestros pueblos”, afirmó.