Durante las honras fúnebres de los 4 compañeros policías asesinados por una banda delincuencial, se vivieron momentos desgarradores, mucho dolor, indignación, pero también de fortalezas y compromisos para seguir construyendo paz y seguridad en Nicaragua.

Madres, padres, hijos, esposas y los oficiales de policía, lloraron, se quebraron de dolor y otros se desmayaron cuando nuestros héroes del amor y la paz, eran colocados en su última morada. A cada lágrima derramada, un fuerte abrazo y la decisión de seguir adelante.

Tanto en el homenaje póstumo en la delegación departamental, como en el cementerio, se hizo guardia de honor y se realizaron disparos de salva para rendir tributo a cada oficial caído en cumplimiento del deber.

Doña Margarita Rivas en medio de su profundo dolor, tuvo momentos de serenidad para dar las gracias a tanto pueblo que se desbordó para participar en cada homenaje dado a su hijo, el inspector póstumo Jonathan de Jesús Narváez, un joven que, con tan solo 3 años de pertenecer a la Policía, amó su trabajo y a la institución.

"Mi hijo amaba profundamente a la Policía", exclamaba doña Margarita, mientras su esposo José Narváez le abrazaba en un gesto de amor y consuelo.

La vocación de servicio a la patria era nata en Jonathan, pues primeramente quiso integrarse al Ejército de Nicaragua, pero no clasificó a la Academia Militar por su edad, pues ya había sobrepasado la edad máxima de 21 años.

MADRE1

Con mucha resolución, el muchacho hizo un segundo intento, pero esta vez solicitó ingresar a la Policía y de esa manera seguir los pasos de su padre y su madre, ambos oficiales retirados de la Policía.

"Él siempre quiso servir a la patria y yo siempre lo animaba si realmente lo quería", cuenta don José.

Al ser admitido en la fuerza policial, Jonathan se llenó de mucha alegría, cuenta doña Margarita, pasión que lo hacía ser el primero en llegar a la unidad policial para hacer el relevo y así sus compañeros pudieran salir de turno para irse a descansar junto a su familia.

Amante del arroz aguado y la carne asada, sus platillos preferidos, doña Margarita siempre lo recibía con cualquiera de ellos, pues le gustaba atenderlo porque sabía que su hijo era muy entregado a su profesión policial.

"Nosotros queremos paz y que haya justicia, porque hay muchas madres que lloramos a nuestros hijos, mi hijo apenas tenía 25 años, yo lo que pido es que esto se termine, que acabe este odio", pidió está madre al referirse a la forma como su hijo fue asesinado cobardemente el pasado jueves con armas de fuego por la agrupación delincuencial conocida como “Banda el Jobo”, que comete delitos de asalto, narcotráfico y abigeato, desde su base en Costa Rica.

"Agarraron a mi hijo con saña, le dispararon por la espalda y estaba muy golpeado. Lo mataron de forma cobarde y con mucha saña", describe doña Margarita, mientras con su mano agarraba la bandera de Nicaragua, la de la Policía, los grados póstumos y la Medalla al Valor.

Antes de ser asesinado, Jonathan andaba muy entusiasmado porque en pocos meses sería ascendido al grado de inspector, eso se lo había externado a doña Margarita, que asegura guardará los grados, las banderas y la medalla recibida póstumamente, como el mayor de los tesoros.

"Recibo la bandera de la patria con orgullo, está si es la bandera de la patria, de nuestra patria Nicaragua, nuestra patria querida, la recibo con con mucho orgullo, igualmente recibo con mucho orgullo la bandera de la policía sandinista, esta bandera y este reconocimiento de mi hijo lo voy a guardar hasta el último día de mi vida, lo voy a guardar como que es a él que lo tengo ahí. Esto lo voy a guardar", subrayó.

Destacó la vocación de servir de Jonathan que decía: "Yo le voy a servir a la patria hasta las últimas consecuencias, solo encoméndame a Dios y es lo que yo hacía a diario, encomendarlo a Diosito y a la virgen santísima que me lo cubriera con su manto".

Esta madre siente profundamente la ausencia física de su hijo, pero no guarda rencor, ni alberga odio en su corazón, solo pide justicia y que se capture a los asesinos de Jonathan.

"Siento mucho orgullo de mi hijo, también de mi pueblo de San Carlos, a quien le agradezco por estar acompañándome, yo perdí un hijo, pensé que había quedado sola, pero me dio muchos hijos más", dijo Margarita.

Este matrimonio ahora se queda con muchos recuerdos de su hijo, la pasión por el fútbol y el amor inmenso que le tenía a San Carlos, a Nicaragua.

La historia de Jonathan para ingresar a la policía, quizás es diferente a las de sus otros compañeros asesinados, pero todas coinciden en el amor profundo que le tenían a la Policía y a su trabajo.

MADRE1

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1 

OTRAS1