La compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de la República, informó que esta semana será intensa, con el 18 de enero para Rubén, ese día nació Rubén el Grande, Rubén Nuestro, Rubén Universal.

Este martes 15 de enero se cumplen 49 años del tránsito a la inmortalidad de nuestro poeta guerrillero, Leonel Rugama, con su frase heroica, histórica, patrimonio del sandinismo, patrimonio de la Revolución: “¡Qué se Rinda Tu Madre!”, dijo al dar la batalla hasta el último aliento.

La compañera vicepresidenta informó que habrá ofrendas flores, conciertos en Estelí y aquí en todo el país. “Está enterrado en Estelí, pero los muchachos y muchachas de la Juventud harán distintos eventos, actividades”, subrayó.

Añadió que el instituto de cultura prepara una edición digital del poemario La Tierra es un Satélite de la Luna.

“El Gran Leonel, a quien tuvimos el honor de conocer una persona humilde, una persona un poco retraída, pero también bromista y un gran escritor. Se nos fue joven, joven eterno y nos dejó ejemplo inspiración, coraje, valentía. Leonel, nicaragüense, así somos, la raza nicaragüense, que sabe de lucha, que sabe de honor, que sabe de batallas y que sobre todo proclama la paz, la paz entre nosotros como fundamento de todas las victorias”, expresó.

La compañera Rosario Murillo, recordando que esta semana estaremos conmemorando el nacimiento de Rubén, leyó un fragmento del poema “Salutación del optimista”.

… luminosas almas, ¡salve!
Porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos
lenguas de gloria. Un vasto rumor llena los ámbitos;
mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto;
retrocede el olvido, retrocede engañada la muerte;
se anuncia un reino nuevo, feliz sibila sueña
y en la caja pandórica de que tantas desgracias surgieron
encontramos de súbito, talismática, pura, riente,
cual pudiera decirla en su verso Virgilio divino,
la divina reina de luz, ¡la celeste Esperanza!

“Cosas más lindas nos está hablando Darío, nos habla para hoy, anunciando un reino nuevo”, subrayó la Compañera Vicepresidenta.

Continuó su lectura:

Abominad la boca que predice desgracias eternas,
abominad los ojos que ven sólo zodiacos funestos,
abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres,
o que la tea empuñan o la daga suicida.
Siéntense sordos ímpetus en las entrañas del mundo,
la inminencia de algo fatal hoy conmueve la Tierra;
fuertes colosos caen, se desbandan bicéfalas águilas,
y algo se inicia como vasto social cataclismo
sobre la faz del orbe.

Únanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos;
formen todos un solo haz de energía ecuménica.
Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas,
muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo.
Vuelva el antiguo entusiasmo, vuelva el espíritu ardiente
que regará lenguas de fuego en esa epifanía.
Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros
y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora,
así los manes heroicos de los primitivos abuelos,
de los egregios padres que abrieron el surco prístino,
sientan los soplos agrarios de primaverales retornos
y el rumor de espigas que inició la labor triptolémica.

Un continente y otro renovando las viejas prosapias,
en espíritu unidos, en espíritu y ansias y lengua,
ven llegar el momento en que habrán de cantar nuevos himnos.
La latina estirpe verá la gran alba futura,
en un trueno de música gloriosa, millones de labios
saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente,
Oriente augusto en donde todo lo cambia y renueva
la eternidad de Dios, la actividad infinita.
Y así sea Esperanza la visión permanente en nosotros,
¡Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda!

“Cantamos a la vida y la esperanza con nuestro Gran Rubén, cantamos a la Vida y la Esperanza con la fuerza fantástica de nuestro pueblo, cantamos a la vida y la esperanza con la fuerza que reconocemos viene de Dios, esta fuerza espiritual infinita, inmensa, inagotable que tenemos nuestra Nicaragua, el pueblo heroico, el pueblo digno, el pueblo valiente, el pueblo consecuente de nuestra Nicaragua”, expresó.

“Aquí vivimos bajo ese sol que no declina, un sol que alumbra las nuevas victorias y vivimos llenos de fe, llenos de alegría, dándole gracias a Dios por la vida, por la esperanza, por el privilegio de luchar y de construir victorias. Victorias de paz, victorias del amor, victorias de la reconciliación, del trabajo, victorias del cristianismo de la fe cristiana, victoria de esta Nicaragua nuestra, que cree, invoca, reza a Dios todos los días y que se proclama con orgullo cristiana, socialista y soberana”, finalizó.