El embajador de Nicaragua en Japón, compañero Rodrigo Coronel Kinloch participó como invitado de honor a una de las más sagradas ceremonias de fin de año en el templo sintoísta “madre” del universalmente famoso Monte Fuji.

Este templo es considerado el más sagrado de todos los templos sintoístas en Japón y por eso se le llama el templo “madre”.

La ceremonia tiene como objetivo llevar deseos de paz y amor a Dios a través de la quema de placas de madera en una fogata sagrada. Cada placa de madera lleva escrito un deseo de paz y el humo de la fogata se cree lleva el mensaje al cielo y a Dios. El Máximo Sacerdote de este templo otorgó una de las placas a Nicaragua, deseándole paz y prosperidad.

Al finalizar la ceremonia, el embajador, en presencia de altos miembros de la municipalidad de Ibaraki, agradeció en nombre de Nicaragua los deseos de paz y prosperidad.

Esta es la primera vez que la congregación invita persona externa.

La compañera Rosario Murillo, Vicepresidenta de la República calificó de hermosa la ceremonia. Dijo que vio las fotografías.

“Fue una ceremonia llena de amor, de hermandad que se dio estrechando los lazos de amistad entre nuestros pueblos y gobiernos con el deseo de paz para el mundo, paz para nuestros pueblos”.

“Queremos felicitar a Rodrigo por su excelente trabajo en Japón y agradecer a ese gobierno toda su cooperación solidaria con Nicaragua”, subrayó.

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