Ocho millones 700 mil peregrinos ya han visitado hasta hoy la Basílica de la Virgen de Guadalupe, en México, impresionante cifra que deja muy atrás a los siete millones 280 mil del año pasado.

Mariachis de diversas regiones del país cantaron justo a las 12 de la noche las famosas Mañanitas a la santa del cerro de Tepeyac, lugar donde se le apareció la virgen María en su advocación guadalupana a San Juan Diego el 12 de diciembre del año 1531.

Los feligreses corearon a los mariachis desde todos los accesos a la iglesia, mientras que por las numerosas vías de la alcaldía Gustavo A. Madero del área metropolitana donde se encuentra ubicado el santuario, cientos de miles de personas marchaban sin reposo a depositar su ofrenda o rendirle pleitesía.

Protección Civil informó que al corte de las 19:00 de la tarde se tenía la presencia de siete millones 598 mil personas, pero a la medianoche la cifra había aumentado y pocos dudan que al final de las jornadas, que terminarán mañana jueves, se logre un super récord de nueve millones de fieles.

En las calles se ve de todo, desde personas descalzas y con las ropas en jirones, hasta quienes arrastran sus cuerpos por el pavimento. Pero no todos pagan promesas o purgan sus penas, sino que muchos van a agradecerle a la mariana los favores recibidos, para algunos realmente milagrosos, como un hombre que asegura que la virgen lo salvó de varios accidentes de automovilismo graves.

Hay miles, quizás cientos de miles de historias diferentes, interesantes, contadas por hombres o mujeres, jóvenes o ancianos e incluso hasta niños, pero todos tienen en común la fé que los trae desde cualquier rincón de México, o países lejanos de todos los continentes, pues la Basílica de Guadalupe es la más visitada del mundo después de la de San Pedro en el Vaticano.

La Policía Federal ha tenido que trabajar intensamente desde el 1 de diciembre cuando los peregrinos empezaron a llegar en oleadas y abarrotar hoteles y restaurantes, y asaltar virtualmente los carritos de comidas típicas mexicana y dulces de la campiña o de los pueblos originarios.

El transporte público está prácticamente colapsado en el área de erupción feérica, mientras que los atascamientos en los perímetros exteriores son descomunales y las automovilistas pierden horas para llegar a sus destinos.

Los peregrinos andan al margen de todo ese caos y ni siquiera toman conciencia de que ellos mismos son sujetos caóticos pues su única visión es marchar al frente, hacia el atrio de la Plaza Mariana para postrarse a los pies de la morenita de Tepeyac que cumple 487 años de haber aparecido y para los feligreses igual tiempo de hacer prodigios y quimeras.