Con una misa campesina de cuerpo presente, en la funeraria Sierras de Paz y el acompañamiento de amigos, periodistas y familiares, se le rinde tributo al periodista legendario y maestro de generaciones Abel Calero Reyes, quien pasó a otro plano de vida y este miércoles sus restos descansan en paz en el camposanto de esta misma funeraria.

A él se le reconoce como el fundador del periodismo de catacumbas y durante sus 47 años de desempeño profesional en el ámbito periodístico fue un hombre de principios y de gran servicio por el pueblo, por los más débiles.

La misa fue oficiada por el Padre Antonio Castro, quien expresó que Abel fue llamado por el Señor y ha pasado de una vida relativa a una absoluta, plena, eterna en Dios.

El Padre Castro lo recuerda como dos tipos de Abel, como aquel joven lleno de energía, mística y fe por la causa de la paz, la reconciliación, la estabilidad y liberación de su país por la cual él luchó y que le costó mucho dolor, sacrificio y prisión.

Buscaba el bien para el pueblo

Y el Abel después del diagnóstico del cáncer, porque fue otro, pero siempre de lucha, combatiendo ese mal, con actitud positiva y optimista, un hombre de fe.

Ello le ayudó a poner orden en toda su vida social, personal, profesional, pensamientos, con los demás, alimentación, “y todo en función del bien común, en función del bien del pueblo. Abel no pensó en él, pensó siempre y vivió siempre en función de los demás”, indicó.
Recordó también la nueva misión que tomó ya con su enfermedad y fue la de evangelizar, ser instrumento del Señor y llevar su Palabra a todo lugar donde pudiera, a través de Managua RTV, que transmitía todos los domingos la celebración eucarística de la Parroquia Nuestra Señora de La Merced, y le permitió llegar a muchos países del mundo.

Démosle gracias a Dios porque nos dio un hermano del calibre de Abel, Un maestro, un profesional honesto, franco, sincero, que decía al pan, pan y al vino, vino, que ponía las cosas en su lugar y a cualquiera en su lugar, con respeto, sin ofensa, con delicadeza y firmeza”, afirmó el padre Castro.

Permanecerá en los corazones

En medio del dolor, su hijo Abel Calero Castro, expresó que como padre les enseñó el valor de la ética, a ser responsables, a tener valor.

Este día es un día glorioso, porque su alma dejó un cuerpo enfermo para ser libre, para tener paz y para decirle a todo el gremio periodístico que se mantengan unidos, que se mantengan firmes, que pregonen la verdad”, aseveró su hijo.

Abel Calero Reyes queda en nuestros corazones y en mi corazón. Él me forjó, él me decía no te forjé como mi hijo, te forjé como un estudiante, como se debe tratar a un estudiante, con mano dura, firmeza, porque si te hubiese formado como mi hijo te hubiese echado a perder”, agregó.

Agradecimiento por apoyo incondicional

A la vez, Abel Calero Castro agradeció a todas las personas que le dieron la mano a su papá, al Comandante Daniel y a la Compañera Rosario “y desde aquí seguiré caminando, hablando e informando con la verdad, lleno de un corazón erguido, rojinegro y orgulloso de ser Abel Calero Castro”, puntualizó.

Igualmente, Manuela Contreras destacó el aporte brindado por el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, quienes desde que se le diagnosticó la enfermedad a Abel le dieron su apoyo incondicional hasta el último momento y a toda la familia, “muchísimas gracias a todos los que, de una u otra manera, estuvieron con toda la familia, estuvieron apoyando a Abel y a todos los aquí presentes”,

Otro de los que se pronunció en el sepelio fue el doctor Germán Vázquez, quien relató cómo conoció a Abel, además de las experiencias de vida y trabajo junto a él y expresó que la última vez que lo vio fue en una de las caminatas por la paz de Nicaragua.

Fue un ejemplo de revolucionario

Hoy que sea un día de reflexión para muchos periodistas de catacumbas, de los jóvenes periodistas, porque Abel Calero dio ejemplo de revolucionario, de sandinista, de nacionalista, de internacionalista. Dio ejemplo porque nunca anduvo ofendiendo, para ganar crédito periodístico. Siempre estaba buscando la verdad”, apuntó Vázquez.

Igualmente, el periodista Pedro Vindell Matus expresó que Abel fue un periodista íntegro, respetuoso de la ética y de los demás. Lo recordará como uno de los que le dio la mano cuando lo despidieron de un medio de prensa escrita por ser sandinista y lo lleva a La Primerísima.

Yo le decía hace unos minutos a un periodista joven, que Abel Calero es el camino, Abel Calero era una biblioteca, Abel Calero era universidad, Abel Calero, siempre nos estaba ayudando en los momentos que lo necesitábamos”, manifestó Vindell.

El periodista Bernardo Hernández, amigo por más de 40 años, le dedicó un poema, el cual tituló “Un poema para Abel” y relató que recibió su calor humano porque fue Abel quien lo trajo desde León a Managua.

Un ser humano extraordinario

De la misma manera, otros de los presentes, que le dieron el último adiós, exaltaron las cualidades de este gran amigo, colega y ser humano, como la periodista radial Martha Oporta, quien expresó que tenía amistad con Abel desde hace más de 46 años.

Se ha ido uno de los grandes, no solo para nosotros, sino para Nicaragua. Como decía ayer, el que no conoció a Abel no era nicaragüense, el que no conoció a Abel no era periodista, porque él se dio a conocer, además de ser periodista, por ser un ser humano extraordinario”, señaló Oporta.

Manifestó que es muy difícil mezclar esa virtud de ser humano, periodista, hermano y revolucionario, “el ser revolucionario indica toda esa serie de facetas que nos enseñó nuestro compañero querido Abel Calero, y él lo dejó en cada uno de nosotros, los que estamos en su generación, en medio de esta generación y los futuros que van a venir”.

Asimismo, el ex gerente de Caruna, Manuel Aburto, dijo que es un ejemplo de periodismo, de profesional, de una persona, de un ser humano de alta sensibilidad “y de esa vocación de paz y de esa preferencia especial por los pobres, por los desposeídos, por anunciar y denunciar las cosas que no están bien o incorrectas”.

El camarógrafo Ernesto Rizo tuvo el placer de trabajar con Abel y ser su amigo, él compartió algunos momentos y anécdotas que vivió a la par del legendario periodista. Agradeció sus buenos consejos y se siente orgulloso de haber podido trabajar con él, y ahora hacerlo con sus hijos.