“Yo pienso que Carlos Fonseca es un santo apóstol de la Revolución Sandinista, que de hecho es el creador del Sandinismo como doctrina política”, afirmó esta mañana el hijo del Padre de la Revolución Popular Sandinista, Carlos Fonseca Terán, durante el programa En Vivo del periodista Alberto Mora, en canal 4 de televisión.

El también vicesecretario de Relaciones Internacionales del FSLN, calificó a Carlos Fonseca Amador como “el más importante ideólogo del Sandinismo, porque después de Sandino la oligarquía, la burguesía vende patria, se encargó de borrar la imagen de Sandino y hacer todo lo posible para evitar que trascendiera en la historia”.

La visión política de Carlos

“Carlos Fonseca es el que rescata el ideal de Sandino para desarrollar la lucha revolucionaria que inició Sandino, pero que no hubiera podido llegar a ser lo que fue, lo que es hoy, sin esa visión política que tuvo Carlos Fonseca, de identificar en el Sandinismo nuestra identidad política como revolucionarios”, dijo.

“Es decir, lograr ver en el Sandinismo la identidad política de los revolucionarios nicaragüenses y a partir de ahí, elaborar, desarrollar, aplicar a las nuevas circunstancias y en base al conocimiento de la teoría científica de la Revolución, del marxismo leninismo, ese programa revolucionario de transformación social para Nicaragua, que es el que sirve como fundamento y el Programa Histórico del Frente Sandinista de Liberación Nacional”, explicó.

Señaló que su padre, Carlos Fonseca, está presente en las realizaciones sociales de la Revolución “y también está presente en nuestra voluntad de lucha, no solamente en esos logros que son producto de victorias que hemos obtenido, sino que también en la lucha permanente, aún en tiempos de derrota que no son los tiempos actuales, pero aún en esos tiempos está presente en nuestra voluntad de luchar contrario a lo que hicieron algunos que cuando perdimos las elecciones del 90 se fueron del Frente, renunciaron a los principios revolucionarios y ahora tienen la cáscara de decir que nosotros somos los traidores”, añadió.

“Ellos tienen derecho de haber tomado otro camino, lo que no tienen derecho es a hacerlo en nombre de Carlos Fonseca, en nombre de las ideas revolucionarias y pretender descalificar a los que seguimos el camino de Carlos Fonseca”, dijo en alusión a los que han abandonado las filas del FSLN para ser parte de la derecha golpista.

“Ahora son los grandes héroes para La Prensa, porque efectivamente son gente que fueron héroes y no se les puede desconocer el aporte que le hicieron a la Revolución, pero traicionaron su propia condición de héroes, ah, no, ahora para la Prensa son héroes, antes eran criminales, asesinos, igualito, como nos tratan a nosotros”, expresó.

“Lo peor es que ellos creen que si aquí la derecha, el imperialismo, el poder a ellos los van a tener ahí en el mismo altar donde los tienen ahorita. Creen que les van a perdonar todo lo que les hicieron”, indicó.

Alberto Mora señaló que a esos tránsfugas y traidores la misma derecha les reclama y les dicen “regresen lo robado”, en alusión a lo que se apropiaron al amparo de los beneficios que la Revolución dio a las clases menos favorecidas. Aprovecharon los beneficios a la población para quedarse con casas, fincas y otros bienes, recordó Mora.

Presencia de Carlos en nuevas generaciones

“Si de algo ha servido esta situación que hemos vivido en los meses recientes, es que el Frente se ha caracterizado por ser capaz de sacar lecciones de todas las experiencias vividas”, indicó en alusión a la reciente intentona golpista.

“En este caso yo creo que si de algo ha servido esto y si realmente de algo nos va a servir este triunfo es para darnos cuenta de algunas cosas que tenemos que consolidar”, prosiguió.

“Por ejemplo, una de ellas es formación ideológica, el estudio político de la militancia, yo creo que estamos en la obligación y en deuda con el Comandante Carlos Fonseca, de hurgar más su pensamiento, de publicarlo, de que la juventud lo lea, se conozca, que se difunda, que no haya un solo militante de la Juventud Sandinista que no se haya leído todos los escritos de Carlos Fonseca”, dijo.

“Eso es fundamental, que se haya leído todos los escritos de Sandino, que Sandino, a pesar de que no era un hombre con formación cultural y académica, era un hombre inteligentísimo, escribió muchísimo y dejó plasmado su pensamiento y eso fue lo que permitió que Carlos Fonseca pudiera identificar en el Sandinismo nuestra identidad revolucionaria”, dijo.

La visión profética de Carlos

Destacó que una de las facetas más interesantes de Carlos Fonseca es su visión profética.

“Te voy a decir algo que escribió Carlos Fonseca, que estremece porque pareciera que está hablando de hoy. Escribió y te lo voy a decir de memoria, literal, lo que escribió: el enemigo tratará de penetrar nuestra organización con personas que pueden hacerse pasar por sandinistas para luego presentarse como sandinistas democráticos, entre comillas, y luego crear divisiones en nuestras filas, es un peligro proveniente de la margen derecha del proceso”, relató.

“Te lo dije textual, eso lo escribió en el 75”, agregó.

“Eso es profético y aleccionador, eso es lo que justamente la historia después recogió”, comentó el periodista Alberto Mora.

Carlos Fonseca padre

“Yo tuve la dicha de conocer a mi padre, a pesar de las circunstancias, porque, bueno, muchos hijos de grandes revolucionarios no tuvieron ese privilegio, no tuvieron oportunidad de conocer a sus padres”, dijo.

“Yo la tuve, por bastante tiempo estuvimos con él en Cuba, cuatro años, gracias a una decisión que tomó mi madre, cuando él fue liberado de la cárcel en Costa Rica, y se trasladaron a Cuba, entonces mi madre decidió que nosotros nos fuéramos para allá y producto de eso es que yo pude estar con mi padre cuatros de mi vida, inolvidables”, refirió Carlos Fonseca Terán.

“Eso me permitió conocer bien su personalidad, su carácter, su temperamento, su forma de ser y antes de eso ya lo había conocido, desde tierno, mi mama me llevaba a las casas de seguridad”, relató.

“Después, el primer recuerdo que yo tengo de él es en la cárcel en Costa Rica, que me llevo mi mama donde él estaba preso. Después fue lo de Cuba. En Cuba ya fue más tiempo, cuatro años”, dijo.

Ni una sola mancha en su conducta

Luego resaltó diferentes aspectos de la personalidad de Carlos Fonseca.

“Carlos Fonseca tenía una serie de características como, por ejemplo, la rectitud, en su comportamiento; vi por ahí en estos días lo que decía, que lo que hablaba Fidel sobre el Che, era perfectamente aplicable a Carlos Fonseca, en cuanto a que no había una sola mancha en su conducta”, indicó.

“Pero, además, tenía una personalidad muy fuerte y tenía un carácter muy rígido, era un hombre muy rígido en su forma de ver las cosas y en su comportamiento y estricto en la disciplina. Era un hombre bien estricto y la fuerza de su personalidad, desde su mirada, su estatura, hasta su estampa, era algo que impresionaba y era muy difícil oponérsele”, expresó.

“Me imagino que era muy difícil oponérsele, me pongo en el lugar de sus compañeros en esa época, yo tuve también por estar allá con él, el privilegio de conocer a muchos grandes revolucionarios, grandes héroes del Frente Sandinista, algunos fallecieron, otros continúan vivos, y eso también me permitió vivir de alguna manera esa vida colectiva de los militantes de esa época del Frente Sandinista, en Cuba, porque por allá pasaron muchos compañeros”, expresó.

Un hombre muy hogareño

“Otra cosa que es importante señalar, es que mi padre era una persona muy hogareña, era un hombre muy apegado a la familia, incluso con concepciones bastantes conservadoras, de la moral y de muchas cosas, pero él era un hombre que era muy apegado a su familia; aprovechaba la más mínima oportunidad que tenía para sacarnos a pasear”, destacó Carlos Fonseca Terán.

“Mi hermana y yo tenemos infinidades de recuerdos de los paseos que él siempre aprovechaba lo más mínimo, aunque sea para llevarnos al parque de la esquina. Él, su tiempo libre, era para nosotros, inventaba el tiempo para dedicárnoslo a nosotros, no solamente para llevarnos a pasear y las cosas normales, sino que también para transmitirnos valores, transmitirnos ideas sobre la realidad de Nicaragua, él inventaba cuentos y nos contaba cuentos inventados por él sobre las injusticias sociales que había en Nicaragua y que eran la razón de su lucha”, refirió el entrevistado.

“Nosotros desde chiquitos estábamos conscientes que él tenía un deber por encima de su deber como padre, claro, el deber como padre para un revolucionario es parte de su deber como revolucionario, pero por encima de todos los deberes está nuestro compromiso con la lucha revolucionaria eso lo entendimos desde chiquitos”, confesó.

“Jamás a nosotros se nos ocurrió reprocharle a mi padre sus ausencias, jamás, orgullosos nos sentimos de sus ausencias porque sabemos, sabíamos en qué andaba y nos enorgullecíamos de eso”, dijo.

Una madre formadora ideológica

Carlos Fonseca Terán también exaltó el ejemplo de su madre. “Mi madre también nos inculcó, incluso desde más chiquitos y siempre nos decía y hasta después cuando él se había regresado a Nicaragua, ella siempre estuvo…mi madre fue una de mis principales formadoras ideológicas te quiero decir, porque incluso después, ya estando un poco mayorcito ella me podía explicar cosas con más complejas”.

“Él se imponía con la fuerza de su personalidad”, resaltó, en alusión a que nunca se le oyó gritarle a un compañero.

“Era un hombre persuasivo, usaba la persuasión, aquí ya estoy mezclando mi experiencia personal al conocerlo y también cosas que he escuchado, compañeros que confirman la percepción que yo tuve siendo un niño”, dijo.

Preocupado por el estudio

“Una de sus principales características fue la de preocuparse por el estudio. El estudio en todos los aspectos. Fijate que él en los primeros años sesenta, a finales de los años cincuenta, cuando empezó a tener contacto con el marxismo, con la teoría revolucionaria, había muchos libros que no estaban traducidos al español, no estaban accesibles, traducciones al español, pero había muchas traducciones al francés, entonces aprendió francés para poder leer esos libros”, dijo.

“Era un hombre que siempre se destacó en los estudios, fue el mejor alumno en su colegio en secundaria, en todos los años de su bachillerato, en todos los años fue el mejor alumno, fue excelente estudiante en la universidad, no pudo terminar la carrera, vino a estudiar economía a Managua, eso poca gente lo sabe, que fue cuando trabajó en el Ramírez Goyena y de ahí se fue a León, a estudiar derecho”, explicó.

“Él quería estudiar economía para poder comprender mejor El Capital de Marx, ese era su objetivo y después se trasladó a León porque se dio cuenta que en la Universidad de León había más condiciones para promover la lucha revolucionaria entre el estudiantado leonés”, dijo.

“Y no terminó porque ahí nomás se fue al Chaparral que fue donde fue herido gravemente y todo lo demás, ya después no tuvo posibilidades de continuar”, reseñó.