A menos de 24 horas de que llegue el Día de los Difuntos en Nicaragua, centenares de familias coincidieron este jueves con vendedoras de flores en los camposantos de la capital.

Desde las 5 de la mañana de este 1 de noviembre unas 10 vendedoras de una gran variedad de flores se apostaron en la entrada del cementerio periférico para ofertar una variedad de flores traídas del interior del país.

También se hicieron presentes limpiadores de tumbas que comenzaron a ofrecer sus servicios a los visitantes, mientras el personal de limpieza de la comuna continuaba acondicionando los camposantos.

Después de las 7 de la mañana comenzaron a ingresar al camposanto las primeras familias para limpiar las tumbas de sus deudos, aprovechando que este jueves no son muchas las familias las que acuden al cementerio. 

La primera familia que entró al cementerio periférico (que tiene una extensión de 16 manzanas) fue doña Rosa Emilia Mejía que llegó acompañada de una hermana y una nieta con la finalidad de limpiar la tumba de su progenitora quien en vida fuera doña Santos González.

Dijo que decidió mejor visitar la tumba este 1 de noviembre aprovechando que no llega mucha gente a los camposantos y de paso celebrarle el onomástico y “ya la dejamos enflorada y mañana amanezca bonita”, dijo.

Tuvo que contratar a un grupo de muchachos que andaban limpiando tumbas ya que no pudo llevar a sus nietos para hacer esas labores porque que se encontraban en clase en sus colegios.

Doña Mayra Berríos fue otra de las personas que llegó muy de mañana al camposanto para visitar la tumba de quien fuera su esposo Manuel Antonio Portocarrero.

Dijo que llegó temprano para lavar primero la bóveda donde descansan los restos de quien fuera su amado y posteriormente pintarlo y posteriormente adornarlos con flores.

“Como mañana es un día especial a uno le gusta tener bonitas sus tumbas y sobre todo con él que era mi esposo a quien siempre lo recuerdo”, dijo.

Mientras las familias y personas que se ganan la vida limpiando y regando tumbas hacían su ingreso al referido cementerio, en las afueras, doña Clarisa Aragón está ofreciendo una variedad de flores y arreglos florales que las familias adquieren para adornas las tumbas de sus deudos.

Dentro de la variedad de flores que oferta esta señora están el crisantemo, las margaritas, los lirios, las gladiolas entre otras, y “siempre estamos preparadas primeramente en Dios”.

Dijo que los precios de los productos que ofertan al público van desde 50 a 60, 80 y 100 córdobas.

Otro negocio que se identifica como “Rocío de limón”, propiedad de Yadira Marenco, está ofertando también otra variedad de flores de todo precio desde a 20, 50 y hasta 120 córdobas, y “hay expectativa de vender rosas, lirios, claveles pero la población busca más las margaritas y el crisantemo.

En el cementerio general

Igual situación sucedió en el cementerio general donde las familias comenzaron a llegar desde horas muy tempranas para proceder a limpiar las tumbas de sus deudos, mientras el Ministerio de Salud instaló un puesto médico para atender a los miles de visitantes que llegaran al referido camposanto.

Edwin Samuel Lau, quien pinta la imagen en relieve de un Cristo en una de las bóvedas que están en el extremo norte de la entrada principal de ese cementerio, dijo que llevaba dos días ganándose unos billetes pintando bóvedas y adornos especiales en el camposanto.

Dijo que desde ayer miércoles la gente comenzó a llegar a hacerle arreglos a las tumbas de sus familiares y ahí él ha aprovechado brindar los servicios de pintura en las bóvedas.

Una madre de 92 años de edad

Doña Josefa Laura García, de 92 años de edad estaba sentada frente a la tumba de un hijo suyo que falleció hace cinco años, mientras un grupo de muchachos limpiaban la bóveda para posteriormente pintarla.

Dijo que ella no gasta en flores caras porque “la gente se las cacha”, y por eso adquirió flores baratas que le iba a colocar después de la pintada de la bóveda. Recordó que todos los años visita la tumba de su hijo quien descansa junto a su progenitor y otros familiares.

En el mismo camposanto también laboran hombres y mujeres en ornato y limpieza de tumbas, servicios que le brindan a los visitantes y los precios van entre 20 y 50 córdobas.

Reyna Briceño, una de esas trabajadoras, dijo que ella está permanentemente en el cementerio y le ayuda un sobrino y hermanos y “gracias a Dios en estos días nos va bien”.

Otros varones se dedicaban a lijar, limpiar y pintar las placas de mármol de las bóvedas a un precio de 250 córdobas.

En las afueras del cementerio la señora Cristian Calero vende una flor que se llama ginger, que la traen de La Concha, Masaya, y las venden a 50 córdobas y “por lo tanto esperamos que nos vaya bien” este 2 de noviembre.

 

Cementerio

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