La Compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua, brindó declaraciones tras concluir el acto en donde el Presidente Comandante Daniel Ortega se dirigió a la multitud presente en la Avenida de Bolívar a Chávez, luego de participar en la caminata por la Justicia, Paz y Vida, que se realizó en homenaje a Monseñor Óscar Arnulfo Romero, San Romero de América.

En su intervención, la vicepresidenta expresó que se continúa pidiéndole a Cristo Jesús, Dios Nuestro Señor y a San Romero de América, como cada día, en fuerza y amor para seguir construyendo la paz en medio de todos los desafíos y sentimientos complejos y contradictorios.

Dijo que “llamarse a la paz, al amor, a la reconciliación es una proeza, cuando por otro lado hay grupos que llaman a la destrucción y a la discordia, que no llaman a la paz, ni al cariño. Personas como decía el Comandante Daniel, con corazón de piedra, con corazón duro. Desgraciadamente, personas que no han logrado sanar su corazón y que más bien, cada día se llenan de más odio y ese no es un sentimiento cristiano, no es un sentimiento religioso”, indicó.

“Cuando veo, u oigo o leo declaraciones de estas personas invocando, incluso a líderes religiosos, digo yo, no puede haber conexión entre un pastor y una persona, que se manifiesta llena de odio y que no busca el bien para Nicaragua, que busca la destrucción como han propiciado destrucción a lo largo de los siglos, y este año también”, agregó.

Debemos llenarnos de paciencia

Agregó que todos debemos llenarnos de mucha paciencia y el corazón del espíritu de Cristo, él que fue capaz de perdonar en todo momento a quienes lo ofendían e incluso a quienes lo llevaron a la crucifixión.

“Ese perdón, esa capacidad espiritual profunda, del alma de un ser evolucionado, Cristo el Hijo de Dios. Tenemos nosotros que pedirle cada día que nos llene a nosotros para ser capaces en medio de esa batalla, que yo, personalmente pienso, que es una batalla entre el bien y el mal”, señaló la compañera Rosario Murillo.

En ese sentido llamó a que, en medio de esta batalla, no nos ceguemos y se tenga paciencia, para seguir pregonando amor, encuentro, reconciliación, perdón, como claves para la paz y la convivencia armoniosa en Nicaragua.

Mencionó que todos nacimos, vivimos y compartimos en esta tierra llena de cultura en donde se promueve el amor, respeto y valores tradicionales de la familia, amor a la vida, y “esa cultura nuestra que nos defiende, que nos salva, también nos inspira todos los días para mantenernos en el buen rumbo, inspiración de Dios”.

“A través de la historia nos ha llenado de fortaleza y sabemos no solo entender a dónde está la ruta, la ruta de victorias espirituales y a dónde está el sentimiento pernicioso, la maldad, la perversidad, y nunca copiarla, porque no se trata de imitar el mal, se trata de verlo y aprender a continuar haciendo el bien, porque precisamente el pueblo cristiano, como pueblo de Dios es el Bien el que estamos no sólo obligados, esa palabra a mí no me gusta, no es una obligación, sino el que debemos promover todos los días", apuntó.

Monseñor Romero pregonó el verdadero cristianismo

Dijo que hoy es un día de celebración de la vida y los valores de Monseñor Romero quien tanto nos habló del verdadero cristianismo, de los derechos del pueblo, de la justicia y que como él mismo dijo ha resucitado en todos los pueblos del mundo y todos le reconocen derechos y reconocemos nuestra capacidad para ir adelante en amor, fe y esperanza.

“En esta Nicaragua de todos, en esta Nicaragua que queremos todos de bien común, ha ido afianzándose, afirmándose, gracias a Dios de su mano, para su gloria la paz, la seguridad, la tranquilidad y todo lo que representa la posibilidad de ejercer el derecho a trabajar, a estudiar, a atenderse la salud y a emprender, trabajar y prosperar en nuestra Nicaragua”, apuntó la compañera Rosario.

Librar batallas en nombre de Dios

Dijo que “no nos cansamos de darle gracias a Dios todos los días por todo lo que hemos podido restaurar y recuperar. Y no nos cansamos de pedirle que nos siga dando fortaleza, fuerza para continuar librando todas las batallas, y como dice nuestro pueblo, en nombre  suyo, en nombre de Dios. Son batallas que se libran en nombre de Dios, porque Nicaragua como pueblo de Dios, como pueblo de fe, como pueblo de esperanza está lleno no solo de la voluntad o el compromiso, sino del afán de vivir tranquilos, de vernos con amor al prójimo, de cumplir todos los diez mandamientos de la ley de Dios".

Indicó que esos diez mandamientos se deben ir cumpliendo en los hogares, en la familia, en la comunidad e irlos promoviendo cada día más, como mejores seres humanos, como cristianos verdaderos y trabajar juntos en familia, “porque la patria la compartimos todos y aquí los trabajadores, los productores, todas las mujeres, hombres y jóvenes que de sol a sol trabajan y se empeñan en un futuro mejor, estudiando y trabajando empeñados, en un futuro mejor todos los días, damos gracias a Dios, porque somos su pueblo y porque vamos adelante. Porque tiene esa fuerza de nuestras oraciones de hacernos cada vez más capaces de lidiar con paciencia y sabiduría”.

“Es decir, con la voluntad y el compromiso de aprender con paciencia y sabiduría con todas las dificultades, asumiendo los desafíos, los retos y reuniéndonos en el hogar, en la familia, en la comunidad, a reencontramos, a platicar, a dialogar para reencontramos y ser cada vez más potentes y cada vez más ejemplo de dignidad, de capacidad amar y de capacidad de crear paz todos los días”, indicó la compañera Rosario Murillo.