"No son conscientes del daño que le hicieron a mi alma y a mi fe", señaló la víctima, que afirma haber sufrido abuso sexual por parte de un sacerdote en Johannesburgo.

El sudafricano, William Segodisho, acusó el pasado martes 9 de octubre a un sacerdote católico que desempeñaba labores en Johannesburgo, ciudad de Sudáfrica, de haberlo violado consecuentemente durante cinco años

La víctima señaló que el párroco lo conoció en un refugio para niños, a sus 13 años de edad, en 1985. Segodisho expresó que el cura lo invitó a cenar en su casa, y que al llegar al lugar le dio de beber whisky, en vez de darle una bebida para niños. Luego de esto lo forzó a besarlo y a masturbarlo.

Consumado el abuso, el cura le exigió dejar lo ocurrido en secreto o, de lo contrario, lo amenazó con que perdería su cupo en el refugio y en el colegio.

Según el abusado, estas agresiones sexuales duraron desde 1985 hasta 1990, reiterando que en muchas ocasiones fue violado.

Segodisho indicó que tras denunciar los hechos, en 1990, fue expulsado del colegio y del refugio, acción que lo llevó a vivir de nuevo en la calle y, por ende, a abusar de drogas y alcohol hasta caer en prisión.

Por su parte, al sacerdote solo lo transfirieron de iglesia a Bournemouth, en el Reino Unido en 1990, donde aún se encuentra realizando servicios para la iglesia.

"No es fácil para mí hablar de esto. Por ello me he mantenido en silencio durante casi 30 años, pero a medida que voy envejeciendo, la vida es imprevisible, odiaría llevarme esto a la tumba", dijo la víctima.

Pese a ofrecer estas declaraciones, Segodisho no reveló el nombre de su abusador.

Antes de vivir en el refugio, el hombre habitaba en la localidad de Polokwane, ciudad de Sudáfrica, lugar de donde se vio obligado a huir por organizar protestas en contra del Gobierno de ese entonces, que ejercía el régimen del apartheid.