La Arquidiócesis de Cuenca en Ecuador, informó a través de un comunicado la decisión de la Santa Sede de expulsar del estado clerical al sacerdote César Cordero, acusado de abusos sexuales a menores de edad, hechos registrados hace más de 50 años.

Este es el segundo caso el que se aplica la máxima pena que la iglesia puede infligir para delitos de abuso sexual a un sacerdote ecuatoriano.

César Cordero era investigado, desde abril pasado, por el Vaticano y la Fiscalía de Azuay.

Son seis denuncias de personas que supuestamente fueron abusados cuando eran niños y estudiaban en escuelas de la capital azuaya que él regentaba.

Para investigar dichas denuncias el Vaticano envió a Jaime Ortiz de Lazcano, vicario judicial de la Arquidiócesis de Santiago de Chile.

Fueron dos semanas que Ortiz de Lazcano estuvo en Cuenca y Quito se reunió con los denunciantes, familiares, autoridades religiosas y el sacerdote implicado.

El comunicado presentado por la Arquidiócesis de Cuenca señala que “luego de haber cumplido el debido proceso canónico en contra de César Augusto Cordero Moscoso se resolvió la dimisión del estado clerical de manera permanente y perpetua en el tiempo”.

“De esta manera se da por concluido el proceso canónico los tiempo para la presentación de la acusación formal de las víctimas y la respectiva investigación”.

La hermana de uno de los denunciantes dijo que la Iglesia Católica demoró en presentar su decisión en este caso, pero que se ha hecho justicia por el dolor que viven las víctimas y sus familias.