Una gran operación policial, la más grande de la historia en esa región, se está llevando a cabo muy cerca de la mayor mina a cielo abierto de carbón mineral de Alemania para desalojar a decenas de activistas ambientalistas, informa un reportaje publicado por la agencia Euronews.

Alrededor del bosque de Hambach, una zona ha sido ocupada por activistas pro medio ambiente que han construido unas sesenta cabañas en la copa de los árboles.

Quieren frenar la extensión de la mina de carbón. El terreno que ocupan pertenece a RWE (la mayor empresa energética alemana), que la explota.

La policía acude con fuerzas especiales capaces de operar en la copa de los árboles para desalojar lentamente a los manifestantes que se encadenan o se atan a sus construcciones.

En la evacuación participan unos 2.000 policías. Se trata del mayor operativo policial de la región de Renania del Norte-Westfalia.

En cuatro décadas, las excavadoras han de devorado ya 4000 hectáreas de bosque, lo que los activistas quieren impedir mientras el parlamento alemán discute la eliminación gradual del carbón como fuente de energía.

El Gobierno regional de Renania del Norte-Westfalia había advertido que las protestas podrían ser violentas. La policía realizó varios disparos al aire después de que varias personas enmascaradas les lanzasen piedras.

La mayoría de los activistas han optado por la desobediencia civil. Pero algunos van más allá según nos comenta Erhard Nimtz, de Kerpen, un pueblo lindante con la mina:

"Salimos del bosque de Hambach por la tarde y fuimos atacados por dos encapuchados, con máscaras que lanzaron cócteles Molotov contra nuestro coche. Nosotros estábamos dentro de un coche de policía y explotaron", explica.

"Lo que hacemos aquí va en contra de la ley. Luchamos con medios ilegales que no cuadran con la ley", reconoce el activista con el apodo de Shiva.

Pero al mismo tiempo agrega que su lucha no va dirigida a dañar a ninguna persona sino a que la empresa minera deje de talar los árboles.

Alemania pretende aumentar la participación de la energía eólica y solar para que pasen de un tercio al 65 por ciento de la energía generada, de aquí a 2030 (y reducir así las emisiones de dióxido de carbono). Dos de cada tres alemanes están a favor de la retirada progresiva del carbón: creen la modernización de Alemania se incentivará si cesa su uso.