Carlos Alberto Bonilla López (alías El Conejo), señalado de haber dado muerte al policía Hilton Manzanares Alvarado la noche del 19 de abril pasado, en el sector de la colonia Miguel Gutiérrez, fue encontrado culpable por la Jueza Decimotercera Penal de Juicio, Fátima Rosales, quien determinó que el Ministerio Público pudo demostrar su “teoría fáctica” de que el acusado es el autor directo de los delitos imputados.

Este proceso judicial concluyó 10 horas después de iniciado y tras la presentación de una decena de testigos, —tanto del Ministerio Público como de la defensa— y descargo de pruebas documentales, la doctora Rosales determinó su culpabilidad porque cada acto investigativo y la declaratoria de dos agentes policiales que acompañaban a Manzanares López al momento que intentaban restablecer el orden público, fueron determinantes para esclarecer el caso.

Esa noche, más de 800 personas cometían actos de violencia contra las familias de los barrios Laureano Mairena, colonia Rafaela Herrera, Villa Rubén Darío y otros aledaños a la Universidad Politécnica de Nicaragua.

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El capitán Hilton Manzanares Alvarado junto a otros diez oficiales antimotines llegaron a la zona a eso de las 7:30 de la noche, por lo que Bonilla fue visto en diversas ocasiones causando disturbios y armado.

De acuerdo a las testificales de los oficiales Miguel Ángel Picado y Pablo Martínez, Bonilla realizaba los disparos a la columna de 5 agentes, los que se resguardaban de las balas en una esquina de concreto de una iglesia evangélica ubicada cerca de los semáforos de la Rafaela Herrera.

Bonilla se movía de un lado de la acera al boulevard de la calle, vestía una camisola por lo que podía observarse un tatuaje grande en su pecho. Ese detalle más el hecho que cada vez que realizaba disparos hacía gestos de burla contra los agentes policiales, hizo que estos pudieran verlo repetidamente y así identificarlo con facilidad.

Manzanares coordinaba la columna de 5 oficiales que únicamente se defendían del ataque con bombas lacrimógenas y balas de goma.

En uno de los momentos álgidos del ataque de Bonilla, la víctima y el resto de oficiales buscaron otra zona para resguardarse de los disparos y al dar la espalda, dos proyectiles impactaron al capitán, uno le rozó la parte posterior del cráneo y otro impactó en la zona alta derecha de la espalda, bala que terminó con la vida de Manzanares.

Picado y Martínez, al testificar ante Rosales en su calidad de víctimas de asesinato agravado en grado de frustración, señalaron directamente a Bonilla como autor de los disparos y que al momento de ocurrido los hechos, no pudieron detenerlo porque seguía disparando contra ellos y posteriormente se dio a la fuga.

“Se burlaba cada vez que nos disparaba y luego de que el capitán Hilton gritó que lo habían pegado de un balazo, lo auxiliamos rápidamente, pero también le decíamos al delincuente que su rostro nunca lo íbamos a olvidar”, señaló Picado al momento de testificar en el juicio, en él también se determinó mediante peritaje balístico, que la posición de Bonilla al momento de realizar los disparos corresponde al trayecto que realizó el proyectil que impactó y causó la muerte de Manzanares.

El abogado defensor de Bonilla en un intento de salvar a su cliente, presentó a la señora Ana Jacoba Figueroa como testigo, pero a criterio de la jueza Rosales con su declaración no aportó nada para esclarecer los hechos y más bien desestimó sus afirmaciones por ser “inverosímil”.

Doña Ana llegó diciendo que conocía a Bonilla desde niño y que el día de ocurridos los hechos supuestamente el acusado pasó acostado toda la noche en su vivienda y que durante los hechos pasó resguardando a sus nietos que estaban asustados por los estruendos de morteros y disparos.

En otro momento de su testifical, doña Ana manifestó que cuando vio acostado a Bonilla fue el 10 de mayo, es decir 20 días después de los hechos, pero más inverosímil resultó su declaración cuando aseguró que la venta de frutas que tiene en su casa la cerró a las 9 de la noche y se fue acostar. La muerte del capitán Hilton fue a las 9:30 de la noche.

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Justicia y Derechos Humanos para todos

Rosales determinó que doña Ana realizó un cuento novelesco poco creíble y por tanto no dio valor a su testifical.

Una vez determinada la culpabilidad de Bonilla, se entró al debate sobre la pena a aplicar, y tanto la representante del Ministerio Público, como el abogado de la familia del capitán Hilton, pidieron la pena máxima de 30 años por el delito de asesinato agravado y 25 años por el asesinato en grado de frustración por cada uno de los cuatro policías que estuvieron a punto de perder su vida por los disparos.

Durante toda la audiencia participó la madre de Hilton, señora Luz Marina Alvarado y la viuda Yudelia Elieth Arrieta, quienes pidieron justicia por la muerte del oficial y denunciaron que ninguno de los organismos de Derechos Humanos nacionales, como internacionales se han presentado a su hogar para entrevistarlos y mucho menos para indagar como viven ahora que su hijo y esposo no está en su hogar.

“Me da lástima este muchacho (el acusado) como humanos que somos, pero lo que le hizo a mi familia fue una destrucción, me mató mi alegría que teníamos, era mi hijo mayor. Era muy responsable mi hijo, me dejó destrozada mi vida, mi hijo me hace falta y le digo a toda esa gente que tira veneno solo por unos dólares que le están pagando que miren la realidad (de lo que han hecho) y el país tan lindo que tenemos como lo destruyeron”, manifestó doña Luz Marina.

“Gracias a Dios esto se aclaró, porque cuando me decían que era la policía yo nunca dudé ningún minuto, nunca lo dude que no eran ellos. Ante el cuerpo de mi hijo yo dije que por qué le habían hecho esto a mi hijo, ¿yo iba echar un pie atrás? ¡jamás!, yo sabía de dónde venía, venía de esta gente grosera que le pagan a los pobres que quedan llorando en las cárceles y ellos quedan libres, porque le dan unos cuatro dólares a la pobre gente engañándola y luego se van. Ellos quieren ver al país destruido, la envidia de tan lindo que está nuestro país que lo ha llevado el comandante Daniel y Rosario como nos ayuda a nosotras las mujeres”.

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“Ni uno de estos organismos de derechos humanos me ha dicho nada ni ha llegado, esa señora Vilma Núñez, ella es de León, nunca se ha aparecido, habla de dictadura y ella lleva tantos años. Ni uno se ha aparecido, que se quiten esas chaquetas que andan para que vean cuál es el derecho humano que deben buscar, porque a mí ni uno de esos derechos humanos me llegó a preguntar. Ahora si me siento satisfecha por medio de todos ellos que han aclarado, ¿por qué involucraban a la policía y siguen diciendo a la gente que está vendida con los dólares, que es la policía, que es el gobierno?, pero aquí está el joven (el acusado) que no dijo nada, su testigo no dijo nada, su abogado tampoco”, dijo doña Luz Marina.

“Ya han pasado casi cinco meses de la pérdida irreparable de mi esposo, porque con 30 años que le van a caer a la persona que está acá no van a reparar la vida de mi esposo, y los dizque derechos humanos, la democracia de la que hablan muchos injerencistas, porque eso es lo que son, terroristas, golpistas que han violentado los derechos humanos de las personas que sí hemos sido víctimas del terror, hemos sido víctimas de esta violencia, que la hemos vivido, la hemos presenciado y es un dolor grande para mi saber que nadie de ellos nunca han llegado a preguntar”, comentó Arrieta.

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