Ante el nulo apoyo que los vándalos de la derecha están teniendo de parte de la población, los delincuentes están escalando de las acciones violentas al terrorismo.

En varios municipios, los delincuentes están colocando tanques de gas butano en los tranques, para hacerlos explotar al momento que la población comience a desmontar los obstáculos.

Además, han secuestrado cisternas de combustible que amenazan con estallar en zonas altamente pobladas como en Carazo y más recientemente en Juigalpa.

En esta última ciudad, los delincuentes amenazan con hacer explotar una cisterna de 4 mil galones de combustible, que destruiría todo lo que se encuentre a 90 metros a la redonda y los daños abarcarían por lo menos unos 200 metros a la redonda.