Aburridos de tantos robos, pobladores de Masaya se levantaron muy temprano a regresar los adoquines a su lugar, los mismos que delincuentes utilizaban para cerrar el paso de las personas que circulan rumbo a sus trabajos, a colegios, a sus casas.

Uno de los pobladores que se unió a otros a quitar los tranques denunció que, a su casa, 30 vándalos armados se metieron a robar. 

Otra pobladora denunció a una mujer de nombre Iris Ñurinda Suárez, quien según la denunciante la tiene amenazada con quemarle la casa.