Presidente Comandante Daniel y Compañera Rosario Vicepresidenta de Nicaragua en el Acto de Oración por la Paz y Cantata en Honor a las Madres nicaragüenses (30 de Mayo del 2018)

 

Presidente Daniel Ortega: 

Queridas Madres de Nicaragua... ¡Madrecitas, Madrecitas, Madrecitas, siempre llenas de Amor! Eso son las Madres en el Mundo, y en Nicaragua, Mujeres con un Corazón lleno de un Amor infinito, Mujeres llenas de un Valor infinito, Mujeres llenas de una Fortaleza infinita, ¡esas son las Madres nicaragüenses, esas son las Madres del Mundo!

Recuerdo, cuando era niño, muchacho, para el Día de la Madre, una florcita, una rosita roja para el que tenía a la Madre en Vida, y una rosita blanca para quien tenía a la Madre en el Cielo. Hoy, en que estamos en el Día de la Madre, 30 de Mayo... claro, el Día de la Madre son todos los días, la Madre no tiene un solo día para los hijos, la Madre no tiene un solo día para la Familia. La Madre tiene todos los días y toda una Vida para [email protected] [email protected] y para la Familia.

Pero en este día, hoy 30 de Mayo de este año 2018, cuánto dolor, cuánto dolor, el dolorque viene recorriendo estos días, desde el 18 de Abril hasta la fecha, todavía hoy, allá al lado de La Trinidad mataron a un muchacho; porque quería venir a esta Celebración, lo mataron... ¡Cuánto dolor habrá en el Corazón de esa Madre, este día, esta tarde!

Desgraciadamente, estamos viviendo momentos en los que el odio, el odio está sacando las uñas; el odio, el demonio sacando las uñas cuando teníamos un País en Paz. El odio tratando de destruir ese País que teníamos en Paz, esa Nicaragua admirada ya en el Mundo por su capacidad de Reconciliación.

Fíjense, era lo que más se admiraba en el Mundo, la capacidad de [email protected] nicaragüenses que después de aquellos terribles conflictos... y aquí están las Madres de San José de las Mulas, Madres de más de 40 muchachos que fueron asesinados en aquella terrible guerra, y están las Madres de Héroes y Mártires en representación de ellas que están en todo nuestro País también; más de 50,000 Madres de Muchachos, de Jóvenes que murieron como resultado de la violencia, de la guerra. Madres, donde en la misma Familia un hijo corrió hacia un lado, y el otro corrió hacia el otro lado, y terminaban muriendo los dos Hermanos... ¡Qué dolor el de esas Madres ver a sus hijos en bandos contrarios, matándose, y luego muriendo!

Fue terrible esa guerra, fue terrible el Duelo de este País. Nicaragua vivió prácticamente de manera continuada un duelo, desde los años 1960 hasta el año 1990, cuando finalmente logramos alcanzar los Acuerdos de Paz.

Nicaragua, el Pueblo, guardaba Luto todos los días, ¡y lo que costó llegar a la Paz! Fue un Camino largo, porque no era cuestión, no era posible de decir: Bueno, ustedes tienen que desaparecer, y nosotros nos vamos a quedar... ¡No! ¡Nicaragua nos pertenece a [email protected], y aquí nos quedamos [email protected]!

Nicaragua no es propiedad privada de nadie. La Dueña de Nicaragua somos [email protected] [email protected] nicaragüenses, independientemente del Pensamiento Político, del Pensamiento Religioso, del Pensamiento Ideológico. Dios nos dio esta Tierra a [email protected] [email protected] nicaragüenses, a todas las Familias nicaragüenses. Por eso es que costó tanto llegar a la Paz en aquellos años, porque había posiciones tan polarizadas, tan confrontadas, donde una parte quería el exterminio de la otra parte. Y eso, sencillamente no era posible, era monstruoso el solo pensarlo.

Pero el odio llega a eso, llega a ese nivel de confrontación, de apostar por desaparecer a todos aquellos que no piensan como piensa el otro. Y ha sido una enfermedad a lo largo de la Historia de Nicaragua, [email protected] la conocemos; pero hablo de Tiempos recientes, porque aquí están todavía, aquí en este sitio y en todos los Municipios de Nicaragua, en todos los Departamentos de Nicaragua, allí están el mejor testimonio de lo que es el dolor de una Madre, que se comparte con este mejor Testimonio que tenemos hoy, que es el dolor de las Madres que han sufrido la pérdida de sus Hijos durante todos estos días.

Ahí se junta todo ese dolor inmenso, pero ese dolor inmenso no puede llevar a la destrucción de las Familias nicaragüenses, no puede llevar a la muerte y nuevamente a la guerra entre las Familias nicaragüenses... ¡No! ¡No! Dios, Cristo nos lo dice con toda claridad, con su Práctica, con su Prédica. ¡No pueden haber y no deben haber guerras!

Y la Lucha que hoy estamos librando en Nicaragua, y la estamos librando hoy en este día, y la estamos librando todos estos días, y la seguiremos librando, comprometidos totalmente con las Madres nicaragüenses, con estas miles de Madres de Hijos Caídos, que todavía ellas están en Vida y que han venido arrastrando ese dolor por años, y las que tienen el dolor ahí reciente.

Por el Respeto a esas Madres, a las Madres nicaragüenses, nuestro mayor Compromiso, nuestra mayor obligación es luchar y defender la Paz que tenemos que recuperar [email protected] nicaragüenses.

Estoy seguro que si se le preguntará a [email protected] nicaragüenses qué prefieren: ¿la Paz o la guerra? Estoy seguro que la inmensa mayoría de [email protected] nicaragüenses, el 99.9% de [email protected] nicaragüenses diría: “¡Queremos la Paz!”. Solamente un mínimo, siempre existe gente que prefiere la guerra, prefiere la confrontación.

Claro, queremos una Paz con Justicia, una Paz con Salud, con Educación, para los pobres, para el Pueblo; una Paz con Trabajo, con Derecho al Trabajo. Queremos una Paz para todas las Familias nicaragüenses, Seguridad para todas las Familias nicaragüenses, desde el que más tiene hasta el que menos tiene, porque [email protected] tenemos los mismos Derechos, ante Dios y ante la Ley.

Como dice el Canto: “Se hace Camino al andar”, y aquí el reto, el desafío que tenemos [email protected] nicaragüenses, es hacer Camino al andar hacia la Paz, el Camino tiene que llevar hacia la Paz. Y así como se ha instalado una Mesa de Diálogo Nacional, donde el Cardenal Leopoldo Brenes, Su Eminencia, ha venido ayudando con la Conferencia Episcopal para acercar Posiciones y hacer ese Camino para que podamos andar, caminar hacia la Paz, también en los diferentes Municipios de nuestro País, con la participación de Sacerdotes, Pastores Evangélicos, Autoridades Locales, Dirigentes de diferentes Fuerzas Políticas, se han logrado instalar Mesas de Paz y se han logrado firmar Acuerdos en esas Comisiones de Paz, ¿para qué? para que vayan desapareciendo los tranques y los enfrentamientos entre los mismos nicaragüenses, para que vaya desapareciendo la violencia de nuestra Tierra, de nuestra Patria.

Benditas Comisiones de Paz, y Bendito Diálogo para la Paz que se ha instalado, y en donde tenemos empeñados todos nuestros esfuerzos, tenemos empeñado todo nuestro Amor al Pueblo. Porque este Pueblo se ganó el Derecho después de tanto sufrimiento, después de tantos siglos de sufrimiento y de dolor se ganó el Derecho a la Paz y la Estabilidad, y ese Derecho tenemos que recuperarlo... ¡tenemos que recuperarlo! Y se los decimos hoy que tenemos ese compromiso y con el acompañamiento de las Madres nicaragüenses que también son las primeras en querer la Paz, desear la Paz, y luchar por la Paz.

 

¡Que Vivan las Madres nicaragüenses!

¡Que Viva la Paz!