A continuación el Mensaje de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua:

Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua nos dirigimos nuevamente a ustedes como hombres de la esperanza que nunca defrauda y movidos por los últimos acontecimientos haciendo un llamado a todos, sin excepción, a respetar la vida, la dignidad de la persona, la libertad, la manifestación cívica, sin recurrir a ningún tipo de violencia o acto que pueda generarla. Esto nos permitirá preparar un camino básicamente adecuado para instaurar el Diálogo Nacional al que cada nicaragüense debe contribuir con el discernimiento e interiorización.

A Cristo que es nuestra paz, debemos de ver con ojos de fe y con plena confianza en su amor misericordioso, para tener la capacidad de ser constructores de paz que nos permita contribuir a la cultura del encuentro de la que tanto nos ha hablado el Papa Francisco.

Conocemos de los males que aquejan a Nicaragua y de los cuales hemos hablado claramente, señalando como un camino evangélico el del Diálogo Nacional sincero, diálogo que no sea por tanto excusa para fortalecer posiciones que dejan las cosas sin cambio alguno o con un deseo oculto de que fracase para proseguir sin barrera caminos violentos.

El diálogo verdadero impulsa a buscar espacios recurrentes de diálogo más que de confrontación, espacios de encuentros más que de división, caminos de amistosa discrepancia porque se difiere con respeto entre personas que caminan en la búsqueda honesta de avanzar en comunidad hacia una renovada convivencia nacional.

Han entrado a Nicaragua los símbolos de la Jornada Mundial de la Juventud, la Cruz Peregrina y la imagen de la Santísima Virgen María que vienen a nuestro encuentro trayéndonos la esperanza cristiana, que no es conformidad sino compromiso de construir la paz y la justicia.

Cercanos a pentecostés nuestra oración al Espíritu Santo consiste entonces en pedir la Gracia de aceptar su Unidad, una mirada que abraza y ama más allá de las preferencias personales, pedir la Gracia del Perdón que es el don por excelencia, es el Amor más grande, el que mantiene unidos a pesar de todo, el que evita el colapso, refuerza y fortalece, el perdón libera el corazón y le permite recomenzar, el perdón da esperanza.

Nos duelen profundamente los hechos de violencia y confrontación que se están dando en diversos lugares del país, particularmente en Masaya, causando heridos y muerte. Pedimos que cese todo tipo de violencia, a ejemplo de la primera comunidad cristiana en la que todos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu. Instamos intensificar los momentos de Oración ante Jesús Sacramentado y a continuar rezando el Santo Rosario para alcanzar la paz y justicia en nuestra Patria.

Recordemos las palabras de Jesús: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos”.

Dado en la ciudad de Managua a los 12 días del mes de mayo, Año del Señor 2018.