Las condiciones de precariedad que trajo consigo el paso del huracán María provocó que miles de puertorriqueños abandonaran la isla, lo que dificulta la reconstrucción del país. 

Miles de ciudadanos puertorriqueños tuvieron una salida masiva de la isla, pues los elementos de la vida cotidiana, como conseguir dinero en efectivo, gasolina, electricidad, agua potable, el transporte y las comunicaciones se vieron afectados como consecuencia de la onda tropical que trajo al huracán María el 15 de septiembre de 2017 a la isla. 

Luego de seis meses del paso del huracán María de categoría cinco que afectó las costas de Puerto Rico, el Gobierno de la isla consolidó datos que dicen que a finales del 2018, se estima que alrededor de 200.000 ciudadanos se trasladan a ciudades de Estados Unidos, como Florida, Nueva York, Texas, Pensilvania, Nueva Jersey y Nueva Inglaterra. 

El Gobierno de la isla tiene estimaciones que aseguran que los daños ascienden a más de 100.000 millones de dólares y que la reconstrucción de la isla tardaría más tiempo del previsto porque la población bajaría en un cinco por ciento por el éxodo masivo, consecuencia del huracán. 

Las condiciones de la región tras el desastre natural afectaron el sistema eléctrico por lo que un corte del suministro de energía dejó aproximadamente a 900.000 residentes de la capital y de sus alrededores en oscuridad y sin acceso al agua potable.

Se estima que cerca de 58.000 viviendas han sido restauradas con techos de lonas azules. Asimismo alrededor de 437.000 puertorriqueños han recibido recursos económicos para las reparaciones del hogar, por parte de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias.