La comunidad de Monimbó en el municipio de Masaya fue durante los años de insurrección un bastión fundamental en la lucha por la defensa de la paz y la libertad, sin embargo, en los nuevos tiempos, se ha convertido en la Meca de la Producción Artesanal en Nicaragua, llenando de orgullo a quienes con mucho amor elaboran una diversa variedad de artesanías.

Muchas de las piezas que ahí se elaboran, forman parte de la historia y de ese talento heredado de generación en generación y que, gracias al impulso del Gobierno, hoy han alcanzado posicionarse a nivel nacional e internacional.

El tallado en madera es un referente de los monimboseños, las manos laboriosas y talentosas de los hombres y mujeres de la comunidad son capaces de esculpir esculturas precolombinas, arte sacra, aves, tal es el caso de Álvaro Castellón, quien por décadas se ha entregado a tan hermosa labor con la que ha logrado salir adelante junto a su familia.

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Nosotros trabajamos la madera en todo su esplendor, desde un mueble, hasta esculturas, poniendo en práctica lo aprendido en los años de insurrección y que me ha permitido trabajar por muchos años. Esta es una labor que me gusta mucho, siempre fui amante de los dibujos y de ahí surgió mi interés por dedicarme al trabajo en madera”, expresó.

Con el triunfo de la Revolución, los artesanos se replantearon el inicio de una nueva vida, en la que el estallido de las balas fue remplazado por el sonido melodioso de la tradicional marimba, instrumento musical que es ejecutado por el músico Pedro Muñoz, quien junto a sus hijos llenan de alegría a las familias nicaragüenses.

“El arte de la marimba nace en nuestro corazón, somos músicos de oído porque no usamos pentagrama, es un arte único y en la actualidad la música de marimba ha alcanzado un nivel muy amplio, gracias al comandante Daniel Ortega y la compañera hemos recorrido el mundo, mostrando nuestro instrumento de orígenes indígenas y con el cual hacemos bailar a quienes nos escuchan”, destacó.

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“Soy orgullosamente monimboseño y me siento feliz de haber nacido en este pueblo tan valiente, viví la insurrección y los vejámenes de la Guardia con nuestro pueblo, y al recordar esa parte de la historia nos llenamos de tristeza, pero a la vez le damos gracias a Dios y al Frente Sandinista porque en la actualidad vivimos nuevos tiempos y Monimbó hoy sigue sobresaliendo con el folclore nacional y somos el corazón del arte y la cultura”, expresó.

En tiempos difíciles, el ingenio de los artesanos se mostró con la realización de las máscaras de cedazo, mismas que eran utilizadas como símbolo de clandestinidad, sin embargo, hoy son una clara evidencia del folclore nicaragüense y desde el taller de máscaras “Los Diablos”, de Guillermo Espinoza, se da continuidad a tan legendaria labor artesanal.

“Nosotros elaboramos máscaras de cedazo y de papel desde hace 40 años y fueron utilizadas en la Insurrección, somos un taller familiar que poco a poco hemos venido perfeccionando nuestras técnicas para que el producto sea mejor elaborado. Nos sentimos muy orgullosos del talento que Dios nos regaló y con el que hemos puesto en alto el nombre de Monimbó, un pueblo que resurgió y que ha alcanzado una mejor calidad de vida, gracias a ese apoyo que nos brinda el Gobierno y que ha permitido una mayor promoción de nuestro talento”, destacó.

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El cuero- calzado es otro de los rubros que crece a pasos agigantados y es gracias a la preocupación del Gobierno que cada día surgen nuevos talleres, generando empleos dignos a las familias humildes y trabajadoras, como la de don Enrique Santana, propietario de “Santana Shoes”.

“Mi talento fue heredado por mi padre en los primeros años de la Revolución, siendo uno de los logros de 1980 cuando los pobres empezaron a tener sus talleres y ser emprendedores. Desde ese tiempo, mi familia y yo nos hemos dedicado a la realización de calzado de cuero, para damas y niños. Un gran beneficio otorgado por el Gobierno es la legalización de nuestros talleres, permitiéndonos comercializar el producto hasta en el exterior”, subrayó.

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