La atleta nicaragüense, Sayra Laguna, ganó el oro en la competencia de judo en los 57 kilogramos, durante el quinto día de los Juegos Deportivos Centroamericanos 2017.

Sayra lleva 13 años involucrada en este deporte de combate o arte marcial de origen japonés.

Fue su mejor amiga quien la llevó a una competencia universitaria, ahí nació su amor por esta disciplina, que a lo largo de los años la ha llevado a ser una campeona, sin embargo, esta medalla de oro no ha sido fácil para esta joven que ha visto como su madre y abuela han sido su pilar para seguir adelante con sus estudios y carrera deportiva.

Día a día uno va aprendiendo y yo soy de las personas que le gusta aprender más de lo que me gusta, en este caso es el judo, poco a poco he venido aprendiendo técnicas diferentes y con la ayuda de mis profesores y entrenadores he podido sobresalir en las competencias nacionales e internacionales”, contó.

Las competencias que a mí realmente me han marcado mi vida son el bronce Centroamericano y del Caribe en Veracruz México en el 2014, en el Panamericano de Judo en este año que obtuvimos medalla de bronce, el clasificatorio en República Dominicana que obtuve medalla de plata y ahora esta medalla de oro, esas son las más especiales en mi vida”, enfatizó.

Afirmó que competir en Nicaragua fue una presión increíble, ya que tenía que darlo todo para regalarle esta victoria al pueblo nicaragüense que la ha apoyado en todo momento.

Dios ha sido su fortaleza durante el combate

Creyente de Dios, aseguró que en cada pelea lo tiene presente, cuidándola de las lesiones que hasta la fecha no ha sufrido.

He sacrificado mucho, mi familia, mis amistades las he dejado a un lado por seguir con los entrenamientos”, dijo la joven deportista de 29 años de edad.

Estoy agradecida con Dios porque me ha hecho bastante milagros, tuve un golpe muy fuerte hace unos meses, casi pierdo el control del codo y Dios me sacó esa lesión de la que ahora estoy bien”, dijo.

Por primera vez su padre la ve competir

A pesar de la distancia que ha marcado la vida entre Sayra y su padre, con lágrimas en su rostro contó que su progenitor llegó a verla competir por primera vez.

Nunca había ido a una competencia y vino hoy que gané el oro, sé que se debe sentir orgulloso por esta medalla, me sentí alegre cuando lo ví, no sabía que él iba a venir, yo le dije que iba a competir y me dijo que quizá venía, no era nada seguro, sin embargo él vino desde las nueve de la mañana”, manifestó la atleta.

Vive en el barrio Santa Rosa

Mi familia somos cinco, mi abuelita, mi mamá, mi tía, mi sobrina y yo, todas ellas han venido ayudándome, realmente ha sido bastante importante la ayuda de mi mamá y mi abuela, ellas me apoyan desde que comencé, mi mamá tiene veinte años de ser madre y padre, un solo papel y gracias a Dios me le ha dado bastante fortaleza, me da palabras de sabiduría para poder estar en este deporte”.

Una de las cosas que mi mamá y mi abuela me dicen es que siempre hay que orar, soy una oradora constante, agradecida con las personas que Dios ha puesto en mi camino porque han sido puertas de bendición para mi vida”, expresó Laguna.

Una madre orgullosa y sacrificada

Ser padre y madre no es fácil, doña Luz Marina Zuniga, madre de Sayra lo sabe muy bien, ella comentó muy emocionada tras ver ganar el oro a su hija, que durante muchos años ha sacrificado muchas cosas por amor a Sayra.

Recordó como no hace muchos años sufrió quemaduras en brazos y cuello minutos antes de salir a vender fresco, este accidente no le impidió seguir sacando adelante a su orgullo a como ella lo expresa.

“Fueron tantas emociones que se me salieron las lágrimas, las oraciones a Dios la tiene acá, como madre todos estos años ha sido duro saber que se puede lesionar, hace años tuvo un golpe que la dejó inconsciente cinco horas y recuerdo que yo presentí que algo le estaba pasando y cuando vino de regreso al país yo la miraba triste y la abracé y le dije que Dios me regaló en un sueño lo que le había pasado”, indicó.

Ella se ponía triste cuando perdía, pero yo le decía perder es aprender, es una experiencia para mejorar en el deporte y en la casa he sido madre y padre, sufrimos y más cuando está lejos y Dios me tiene aquí para darle fuerzas a ella siempre”, dijo.

La medallista de oro fue bendecida doblemente este año al recibirse como administradora de empresas (su segunda carrera universitaria) y lograr esta presea de oro que la coloca entre los mejores deportistas de Nicaragua.